EA cierra BioWare y para el desarrollo del próximo Mass Effect: la primera gran reestructuración tras su compra apalancada

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Una silla vacía ante una puerta cerrada representa el cierre de BioWare y los despidos.

Electronic Arts ha anunciado el cierre de BioWare, el estudio que creó Baldur’s Gate, Knights of the Old Republic, Dragon Age y Mass Effect, y ha detenido el desarrollo temprano del próximo Mass Effect. Lo publicó el 21 de octubre en un comunicado interno a su plantilla, difundido en su sala de noticias, firmado solo «Cam & David»: según Bloomberg, el director de operaciones David Tinson y el responsable de estudios Cam Weber.

La frase es literal: cierra el estudio «y nuestro espacio de trabajo de Edmonton». Y sobre el juego: «hemos tomado la decisión de no seguir adelante con este desarrollo».

¿Cuánta gente se va y de dónde?

Aquí conviene separar dos cifras que la mayoría de titulares está pegando. Los despidos son unos 400 en toda EA, alrededor del 3 % de su plantilla, y de ellos solo unos 50 corresponden a BioWare, según Bloomberg. Ninguna de esas cifras está en el comunicado oficial.

El motivo es simple y poco contado: BioWare ya no era un estudio grande. En 2025 le quedaban menos de cien empleados. EA llevaba año y medio desmontándolo: en enero de 2025 recortó plantilla y dejó solo un equipo núcleo dedicado a Mass Effect, y fue moviendo gente a otros estudios.

El cierre no es una absorción ni una fusión: la carta no menciona nada de eso, solo el cierre. EA dice que apoyará «a los empleados afectados a explorar otras oportunidades dentro de EA» y anuncia una reunión general en noviembre.

Lo que no aclara es qué pasa con las marcas. Mass Effect, Dragon Age y Knights of the Old Republic siguen siendo propiedad de EA, pero ninguna fuente, oficial o de prensa, dice qué estudio las heredaría. Tampoco hay fecha de cierre efectivo.

¿Está cancelado el próximo Mass Effect?

Depende de a quién preguntes, y la diferencia importa. EA no usa la palabra «cancelar»: dice que no sigue adelante con un desarrollo temprano de un equipo pequeño, no con un juego anunciado y con fecha. El propio estudio fue más claro en su comunicado: «el desarrollo temprano del próximo proyecto de Mass Effect está terminando».

El antecedente que explica el final es Dragon Age: The Veilguard, de 2024, que según Bloomberg tampoco alcanzó las expectativas de EA. A partir de ahí empezó el desmontaje. El nuevo Mass Effect se insinuó por primera vez en 2020; el último juego de la saga, Andromeda, es de 2017. Nueve años de espera para esto.

El estudio se despidió con un texto breve. Después de anunciar que cierra y que el desarrollo del próximo Mass Effect termina, añade: «no hay nada fácil en escribir esas palabras». Y acaba mirando hacia dentro, no hacia los jugadores: «Our focus right now is on our incredibly talented team who put their hearts into these games, and supporting one another through this transition».

¿Por qué ahora?

Porque es la primera reestructuración grande desde que EA cambió de dueño. El consorcio formado por el fondo soberano saudí PIF, Silver Lake y Affinity Partners —el fondo de Jared Kushner— acordó comprarla en septiembre de 2025 por 55.000 millones de dólares, unos 48.960 millones de euros, a 210 dólares por acción, y la operación se cerró en agosto de 2026.

Una compra así se paga con deuda, y la nota oficial da el detalle: 20.000 millones de dólares de financiación comprometidos en exclusiva por JPMorgan Chase, de los que se esperaba desembolsar 18.000 al cierre, frente a unos 36.000 millones de capital. EA dijo a los inversores que podía ahorrar hasta 700 millones (unos 623 millones de euros), en parte recortando investigación y desarrollo.

Mirado así, el reparto de la carta se lee solo. Lo que se refuerza: Apex Legends y Battlefield 6, descrito como un éxito; Marvel’s Iron Man y el próximo Star Wars Jedi; dos proyectos nuevos de EA Sports, incluido un fútbol americano de mundo abierto, y Fight Night en preproducción. Respawn y DICE colaborarán en «un proyecto futuro» del que EA no dice nada más —que sea Star Wars: Battlefront 3 es especulación de fuentes citadas por la prensa, no una confirmación—. En The Sims, el foco pasa a un proyecto y otro queda pausado, no cancelado, pese a lo que han escrito algunos medios. Y en acción-aventura, el género que la carta describe como «one of the most competitive», EA dice que concentrará sus esfuerzos en «menos proyectos grandes simultáneos».

Lo que desaparece es el estudio de rol narrativo de autor.

«Decir no a algunas cosas que nos apasionan permite enfocar a nuestros equipos y recursos», escriben los firmantes, que añaden que «no tomamos esta decisión a la ligera». Es el lenguaje habitual, pero el contenido es el de un cambio de modelo.

Mi lectura es que no hace falta culpar al fondo saudí para entender esto, y además sería injusto con los datos: EA llevaba recortando BioWare desde enero de 2025, mucho antes de que la compra se cerrara. Lo que sí hace la operación es cerrar la puerta. Un estudio apalancado con 18.000 millones de deuda en los libros necesita ingresos previsibles y recurrentes, y un juego de rol de autor con siete años de desarrollo y un resultado comercial incierto es exactamente lo contrario de eso. BioWare no muere por una mala decisión: muere porque dejó de encajar en la aritmética.

Y conviene ponerlo donde toca, que no es en la nostalgia. Es el mismo movimiento de julio, con los 3.200 despidos de Xbox y la venta de cuatro estudios, y antes con los 185 despidos y el cierre de un estudio de soporte en Ubisoft. La industria no está en crisis de ventas: está concentrándose en lo que tiene ingreso recurrente y soltando todo lo demás, igual que PlayStation acabará con los juegos físicos en 2028. El detalle que más me llama la atención es ese «menos proyectos grandes simultáneos»: lo escriben solo para acción-aventura y de pasada, pero describe bien hacia dónde va la década.