Waymo ha anunciado su llegada a Canadá. En los próximos días sus coches empezarán a circular por Toronto conducidos manualmente para cartografiar la ciudad, con el objetivo de abrir su servicio de robotaxis a los primeros pasajeros en 2028. Lo explicó la compañía el 16 de octubre en su blog oficial.
Es su primera ciudad fuera de Estados Unidos, Londres y Tokio, y también la más fría a la que se ha enfrentado. El plazo de dos años dice bastante sobre lo que eso implica.
¿Qué va a pasar en Toronto y cuándo?
El plan es por fases y arranca con lo menos llamativo: conducción manual para levantar mapas de alta definición de la red de calles. Después vendrán pruebas con especialistas en autonomía al volante, luego la retirada de esa persona y, al final, la apertura al público, según detalla TechCrunch; el objetivo de 2028 lo fija Waymo en su anuncio.
La compañía dice haber sido aprobada para participar en el programa de pruebas de vehículos automatizados de Ontario, según recogen TechCrunch y CBC citando a la empresa; el blog oficial no lo menciona. Ese programa existe desde 2016 y desde 2019 permite pruebas sin conductor bajo ciertas condiciones, con obligación de comunicar las colisiones al ministerio en diez días.
Para la flota se apoya en Element Fleet Management, una empresa con sede en Toronto con la que ya trabaja en San Diego. «Como empresa canadiense, estamos orgullosos de ampliar nuestra colaboración con Waymo», dijo su consejera delegada, Laura Dottori-Attanasio. Waymo habla de «cientos de puestos de trabajo con el tiempo» en mantenimiento de flota, conducción de validación y atención al cliente, y recuerda sus vínculos previos con el país: el fondo de pensiones canadiense es inversor y Magna International es socio de fabricación.
¿Por qué tarda dos años?
Por la nieve, entre otras cosas. TechCrunch señala que Toronto es la ciudad más septentrional y probablemente más invernal en la que Waymo ha intentado operar. Sidney Givigi, profesor de robótica de la Queen’s University, lo resumió a CBC: todos los sensores pueden quedar obstruidos por la nieve, «algo que no tienen en California».
Es el obstáculo que la industria lleva años esquivando eligiendo Phoenix, Austin o Los Ángeles. Si Waymo resuelve el invierno canadiense, se abre media Europa del norte y buena parte de Estados Unidos; si no, el mapa de los robotaxis seguirá siendo un mapa de climas templados.
¿Cómo lo recibe la ciudad?
Con reservas. La alcaldesa, Olivia Chow, se muestra preocupada por la seguridad y pide los estándares más altos, aunque la competencia sobre estos permisos es provincial y no municipal. Tras una reunión con Waymo a principios de año, su oficina ya avisó de que cualquier avance hacia los vehículos autónomos «no debe dejar a gente sin trabajo ni socavar el medio de vida de los trabajadores».
Uber Canada, que opera en la ciudad con conductores, se coloca en el medio. «Creemos que el futuro de la movilidad será híbrido, con conductores humanos y vehículos autónomos operando uno al lado del otro», dijo Laura Miller, su responsable de políticas, que también pide prepararse para el impacto sobre los trabajadores. La patronal de componentes de automoción, en cambio, lo ve como oportunidad industrial: su presidente, Flavio Volpe, recordó que General Motors tiene mil ingenieros trabajando en conducción autónoma en Oshawa y dijo que le gustaría ver cinco mil puestos más en la región.
El grupo Technologists for Democracy pide pausar el despliegue por soberanía de datos, privacidad, empleo y congestión, mientras otras organizaciones lo apoyan, según BetaKit.
¿En qué punto está Waymo?
En plena expansión. Opera robotaxis en 15 ciudades estadounidenses y hace pruebas en Londres y Tokio; hace apenas unos días abrió a cualquier usuario San Antonio, San Diego y Tampa. Hace dos años tenía tres mercados comerciales y no circulaba por autopistas. En nuestra cobertura de septiembre ya contamos cómo abrió Las Vegas, su cuarta nueva ciudad en dos semanas, mientras Londres se retrasaba.
La compañía presume de seguridad: más de 400 millones de kilómetros recorridos de forma autónoma y, según sus propios datos, un 95 % menos de accidentes con heridos graves o peores que los conductores humanos en las ciudades donde opera. Son cifras de la empresa, no de un regulador. BetaKit recuerda también que miles de vehículos fueron objeto de una llamada a revisión tras meterse en zonas de obras.
En Toronto no tendrá competencia directa de robotaxis, aunque sí hay otros proyectos autónomos: Gatik opera camiones para una cadena de supermercados, Magna prueba reparto autónomo y Waabi, una empresa local de la que ya hablamos al cubrir su simulador para coches autónomos, es socia de Uber. El contraste con otros actores es notable: la NHTSA estudia si investiga a Tesla por robotaxis que superarían el límite en zonas escolares.
«Expandirnos a Canadá marca un hito importante en el viaje global de Waymo», dijo Tekedra Mawakana, co-consejera delegada de la compañía.
Mi lectura es que el calendario es el dato. Dos años para abrir una ciudad, cuando en Estados Unidos lleva un ritmo de varias por mes, indica que aquí Waymo no está replicando un modelo, está resolviendo un problema nuevo. Y me parece más honesto que lo diga así: anunciar pasajeros en 2028, y no el año que viene, es admitir que el invierno es un obstáculo técnico real. La incógnita que nadie resuelve en todo el anuncio es la laboral, y es la que marcará cómo recibe la ciudad el servicio cuando llegue de verdad.
