WhatsApp ya permite que una persona sin cuenta ni aplicación instalada se una a una llamada. Lo anunció el 14 de octubre de 2026 en su blog oficial, donde presenta las llamadas de invitado. Quien tiene WhatsApp crea un enlace y lo comparte. El invitado lo abre en el navegador de su ordenador, escribe un nombre y espera a que le dejen pasar.
Según la compañía, las llamadas son gratuitas, están cifradas de extremo a extremo y no tienen límite de tiempo. El propio titular del anuncio lo resume así: sin cuenta, sin coste y sin límite de tiempo.
La novedad no es el enlace. WhatsApp tiene enlaces de llamadas para facilitar llamadas y videoconferencias en grupo desde 2022. Lo que cambia es quién puede entrar por ellos. Hasta ahora hacía falta tener la aplicación en los dos lados, como recordaba WABetaInfo cuando detectó la función en desarrollo en septiembre.
¿Cómo funciona una llamada de invitado en WhatsApp?
El anfitrión entra en la pestaña Llamadas, pulsa el icono «+», crea un enlace de llamada y lo comparte por donde quiera. El invitado abre ese enlace en el navegador de su ordenador, introduce un nombre y queda en una sala de espera hasta que el anfitrión lo admite.
Ese es todo el proceso del lado del invitado: ni registro, ni número de teléfono, ni descarga. El anuncio oficial habla del navegador del ordenador y no menciona navegadores móviles, así que, de momento, conviene no dar por hecho que funciona desde el móvil de quien no tiene WhatsApp.
Según WABetaInfo, que siguió el despliegue, la opción para crear estos enlaces llega con las últimas versiones de WhatsApp para Android e iOS de forma gradual. La misma fuente calcula que alcanzará a más cuentas «en las próximas semanas». WhatsApp no ha dado una fecha de disponibilidad completa ni ha detallado países.
Tampoco aclara el anuncio si se trata de llamadas de voz, de vídeo o de ambas. En la versión beta para iOS que analizó WABetaInfo en septiembre, el anfitrión elegía entre voz y vídeo al crear el enlace, pero esa era una función en desarrollo y no la versión publicada.
¿Qué puede hacer el invitado y qué tiene vetado?
El invitado puede unirse a llamadas individuales y de grupo de hasta 32 personas, compartir la pantalla de su ordenador, reaccionar con un pulgar arriba o un corazón y levantar la mano para pedir la palabra. Es, en la práctica, un asistente de reunión con lo justo.
Lo que no puede hacer dice más que lo que puede. WhatsApp detalla que el invitado no ve los números de teléfono de los demás participantes, no puede enviar mensajes y no puede añadir a nadie a la llamada.
Mi lectura es que esas tres restricciones están pensadas para proteger el activo central de WhatsApp: el número de teléfono como identidad. El invitado entra a hablar, no a formar parte de la red. No se lleva contactos, no deja rastro en un chat y no puede ampliar el círculo por su cuenta.
¿Por qué la aprobación del anfitrión es obligatoria?
Porque WhatsApp no puede saber quién abre un enlace. Cualquiera que lo reciba, aunque sea reenviado por un tercero, podría intentar entrar, así que la empresa obliga al anfitrión a admitir a cada invitado desde la sala de espera y le permite expulsarlo en cualquier momento.
WABetaInfo subraya que, en las llamadas con invitados sin cuenta, ese paso «no es opcional». También explica que el anfitrión puede terminar la llamada para todos cuando quiera. En septiembre, cuando la función aún estaba en desarrollo, el mismo medio adelantaba que un invitado expulsado no podría volver a entrar; el anuncio oficial no lo detalla.
Aquí está el punto débil que conviene tener presente. Un enlace que abre una ventana en el navegador y pide solo un nombre es un formato fácil de imitar. Quien recibe enlaces de llamada de remitentes desconocidos debería aplicar las mismas precauciones que con cualquier enlace sospechoso; las señales que delatan un phishing y cómo protegerse sirven igual aquí.
Sobre el cifrado, WABetaInfo explica que el cliente web genera un identificador único que se usa para cifrar la llamada. WhatsApp, en su anuncio, se limita a afirmar que las llamadas están cifradas de extremo a extremo para todos.
De los chats a las llamadas: la estrategia de abrir WhatsApp a quien no lo usa
Las llamadas de invitado no llegan solas. En marzo de 2026, WABetaInfo informó del despliegue limitado de los chats de invitado para escribir a personas sin cuenta. Aquel formato tenía límites claros: solo texto, sin archivos, y la conversación caducaba tras 10 días de inactividad.
El siguiente paso ya está anunciado. WhatsApp prepara integraciones con Google Calendar y Outlook para «más adelante este año»: se instalará un complemento, se conectará la cuenta y se podrá añadir un enlace de llamada a una invitación de calendario. Los invitados podrán unirse tengan o no WhatsApp.
Visto en conjunto, el patrón es nítido. WhatsApp está construyendo, pieza a pieza, lo que necesita para competir en reuniones de trabajo: enlace, sala de espera, compartir pantalla, calendario. El propio anuncio presenta estas funciones como la última de una serie de mejoras de llamadas de este año.
Mi lectura del movimiento es sencilla: Meta no necesita convencer a quien ya está dentro, sino quitar excusas a quien no quiere entrar. Y el invitado de hoy, si la experiencia funciona, es el usuario registrado de mañana.
Lo discutible es el formato elegido. Limitarlo al navegador del ordenador deja fuera, precisamente, el uso más habitual de una llamada rápida: el móvil. Mientras eso no cambie, esta función servirá más para la reunión con el cliente o con el familiar que vive fuera y no quiere instalar nada que para sustituir una llamada telefónica normal.
La prueba de fuego llegará con las integraciones de calendario. Si un enlace de WhatsApp acaba en las invitaciones de Outlook con la misma naturalidad que los de las herramientas de videoconferencia de siempre, la conversación sobre quién domina las reuniones informales cambiará. Si no, quedará como una comodidad más dentro de una aplicación que ya lo tiene casi todo.
