La fotografía de NASA que se volvió viral tres años después: la «medusa marciana» que la cámara nunca debería haber captado

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La fotografía de NASA que se volvió viral tres años después: la "medusa marciana" que la cámara nunca debería haber captado

En agosto de 2026, una imagen tomada por el rover Curiosity en agosto de 2023 se convirtió en el tema más debatido en los foros de astronomía y entre los entusiastas de las anomalías de Marte. La foto muestra algo que parece un objeto oscuro de forma redondeada con extensiones similares a tentáculos —lo que varios usuarios llamaron rápidamente una «medusa»— flotando sobre el horizonte del planeta rojo.

El problema de esa descripción no es lo que ves en la imagen. Es lo que no ves en las dos tomas realizadas 13 y 25 segundos antes en el mismo lugar. En ambas, el horizonte marciano está completamente despejado.

¿Qué capturó exactamente Curiosity y dónde?

La imagen fue tomada por la cámara de navegación derecha (NavCam) del rover Curiosity el 20 de agosto de 2023, en el cráter Gale de Marte. Las NavCam son cámaras de uso interno del rover: no están diseñadas para fotografía científica de alta calidad sino para que el equipo de navegación de la misión pueda ver el terreno circundante y planificar los movimientos del vehículo. Producen imágenes en blanco y negro de resolución moderada.

La foto permaneció en el archivo público de imágenes de la NASA, accesible a cualquiera, sin generar ningún interés especial durante casi tres años. La usuaria de X Kari Sivertzen, que sigue habitualmente las imágenes publicadas por la NASA en busca de anomalías visuales interesantes, la republicó el 12 de agosto de 2026 con una nota simple: «A veces veo cosas que me llaman la atención y las comparto aquí.» En cuestión de horas, la imagen tenía millones de visualizaciones y el adjetivo «medusa» circulaba por todo el ecosistema de redes sociales.

El objeto en la imagen aparece sobre la cresta del horizonte con un cuerpo oscuro y aparentemente compacto del que salen estructuras alargadas hacia abajo, recordando efectivamente la forma de una medusa o de un UAP. La explicación más inmediata —que se trata de un objeto físico real en la atmósfera marciana— choca inmediatamente con la evidencia más simple disponible: las fotografías contiguas.

¿Qué dicen las fotos tomadas segundos antes?

Las NavCam del Curiosity funcionan en ráfagas: capturan imágenes a intervalos muy cortos para que el equipo de navegación tenga visión dinámica del entorno. Science Alert señala que existen dos tomas del mismo lugar realizadas apenas 13 y 25 segundos antes de la imagen viral. En ambas, el horizonte marciano está completamente despejado, sin ningún objeto en la posición donde aparece la «medusa».

Eso descarta de forma inmediata las teorías que implican un objeto físico real, ya sea una roca en movimiento, una criatura, un dron de origen desconocido o cualquier entidad material que tenga dimensiones, masa y persistencia en el tiempo. Un objeto real no puede aparecer en un fotograma y desaparecer por completo 13 segundos después sin dejar rastro. La «medusa» no existía antes del fotograma viral y no existía después. Solo existe en esa imagen.

¿Qué puede crear una figura así en la cámara?

Cuando los científicos eliminan la hipótesis del objeto físico, quedan dos candidatos técnicos sólidos.

El primero es el impacto de rayos cósmicos sobre el sensor. La atmósfera de Marte es extremadamente delgada —menos del 1% de la densidad de la terrestre— y el planeta carece de campo magnético global comparable al de la Tierra. Eso significa que las partículas energéticas del sol y del espacio interestelar —protones, neutrones, núcleos atómicos de alta energía— llegan a la superficie marciana con muy poca atenuación. Cuando una de esas partículas impacta directamente en un píxel del sensor de silicio de la NavCam durante una exposición, puede generar una descarga de carga eléctrica localizada que en la imagen procesada aparece como una mancha oscura o brillante de forma irregular. Esta descarga es instantánea: aparece en un fotograma y no en el siguiente.

La segunda explicación son los artefactos de procesamiento y pareidolia. Las imágenes de la NavCam que la NASA publica en su archivo son datos en formato RAW procesados por algoritmos de calibración de contraste, eliminación de ruido y corrección de píxeles defectuosos. El astrofísico Joseph Farah, citado por PetaPixel al analizar la imagen ampliada, observó en la zona de la «medusa» una fila de píxeles negros perfectamente alineados sin el suavizado gradual que tendría un objeto real con bordes definidos. Esa alineación perfecta es la firma de un artefacto de procesamiento: el píxel o grupo de píxeles que registró el impacto de la partícula fue interpretado por el algoritmo de corrección como un grupo de píxeles con valor cero, y los píxeles adyacentes que intentaron interpolar el valor generaron el patrón de extensiones similares a tentáculos.

La pareidolia —la tendencia del cerebro humano a encontrar patrones familiares, especialmente rostros y criaturas, en imágenes ambiguas— hace el resto. Una vez que alguien describe la mancha como «medusa», el cerebro de todos los que ven la imagen la busca activamente y la encuentra.

Hemos comprobado en coberturas de anomalías visuales en imágenes espaciales que este tipo de artefactos de sensor son frecuentes en cualquier misión a largo plazo y bien documentados. El Curiosity lleva más de trece años en la superficie de Marte; los sensores de sus cámaras han acumulado miles de millones de exposiciones y un número desconocido pero no trivial de impactos de rayos cósmicos. La tasa de impactos en Marte es estimada por los físicos como significativamente mayor que en la superficie terrestre, precisamente por la débil atmósfera.

Llevamos cubriendo las misiones de rovers marcianos desde el Mars Pathfinder en 1997, y el patrón de anomalías visuales virales sigue siendo el mismo con cada nueva misión: la combinación de un archivo público masivo, usuarios con tiempo y herramientas de edición, y la predisposición humana a encontrar lo que quiere encontrar genera regularmente imágenes que parecen extraordinarias hasta que la física las explica. El open source y la democratización del acceso a datos científicos que China promueve con sus modelos de IA tiene un paralelo directo aquí: que la NASA publique todas sus imágenes en archivos públicos abiertos es la decisión que permite tanto la ciencia ciudadana genuina como la viralización de malentendidos. El impacto silencioso del cómputo masivo en la economía y la ciencia incluye exactamente este tipo de aplicación: algoritmos de análisis de imágenes que pueden detectar automáticamente impactos de rayos cósmicos en sensores espaciales y etiquetarlos antes de que las imágenes lleguen a los archivos públicos, reduciendo la generación de falsos positivos. La tecnología existe; la NASA aún no la aplica de forma exhaustiva a todas sus imágenes de rovers. Mientras tanto, los wearables y cámaras de consumo de 2026 tienen sistemas anti-ruido y anti-artefacto que los sensores científicos espaciales de 2010 no tenían. La paradoja es que una GoPro de 200 euros de hoy tiene mejor corrección de artefactos de sensor que las cámaras del Curiosity de 2012, precisamente porque sus sensores se diseñaron para condiciones terrestres controladas.