Hemos terminado un eclipse solar el 12 de agosto y ya tenemos un lunar el 28 del mismo mes… para entenderlo mejor, acabo de publicar en https://wwwhatsnew.com/simulador-eclipses.html un simulador interactivo de eclipses que responde con una barra de tiempo la pregunta que media España se hizo el pasado 12 de agosto: si hay luna nueva cada 29,5 días, ¿por qué la Luna no tapa el Sol todos los meses? El eclipse total que cruzó la península hace una semana —el primero visible desde territorio peninsular desde 1905, según el Instituto Geográfico Nacional— dejó a millones de personas mirando al cielo y a muchos niños haciendo preguntas que los adultos no siempre sabemos contestar. Este simulador nació exactamente de ahí: de querer explicar la mecánica de los eclipses sin fórmulas, moviendo un dedo por una pantalla. Funciona en cualquier navegador, también en el móvil, y no requiere instalación ni registro.
¿Por qué no hay un eclipse cada mes?
Porque la órbita de la Luna está inclinada unos 5 grados respecto al plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol, y esa pequeña inclinación basta para que, casi siempre, la sombra lunar pase por encima o por debajo de nuestro planeta. Solo cuando la luna nueva o la luna llena coinciden con el cruce de ese plano —los llamados nodos— los tres cuerpos quedan alineados de verdad y hay eclipse.
Esa es toda la explicación, pero contada así resulta abstracta. La gracia del asunto es que ocurre en tres dimensiones: vista desde arriba, la alineación Sol-Luna-Tierra parece producirse cada mes; vista de perfil, se descubre el truco de la inclinación. Por eso el simulador muestra las dos vistas a la vez: en la superior todo parece perfectamente alineado en cada luna nueva, y en la lateral se ve a la Luna esquivando la sombra terrestre mes tras mes, hasta que llega la temporada de eclipses —dos ventanas al año, separadas por unos seis meses— y caen un eclipse solar y uno lunar casi seguidos, con unas dos semanas de diferencia. No es casualidad que el eclipse lunar total del 3 de marzo de 2026 y el solar de agosto pertenezcan al mismo año: las temporadas se van desplazando por el calendario.
La Luna, por cierto, vive un momento dulce de atención mediática: este mismo año los astronautas de Artemis II llevaron iPhones alrededor de la Luna en la primera misión tripulada más allá de la órbita terrestre desde 1972. Entre Artemis y el eclipse, pocas veces ha habido mejor contexto para explicar mecánica celeste en casa o en clase.
¿Qué muestra exactamente el simulador?
El simulador comprime cuatro meses lunares —unos 118 días— en una barra de tiempo que puedes arrastrar o dejar correr con un botón de reproducción. Sobre esa línea hay cuatro momentos marcados: una luna nueva sin eclipse, una luna llena sin eclipse, un eclipse de Sol y un eclipse de Luna, con chips para saltar directamente a cada uno.
La vista superior enseña la órbita, las fases y el cono de sombra de la Tierra girando con la dirección del Sol. La vista de perfil es donde está la pedagogía: la inclinación aparece exagerada visualmente —los 5 grados reales serían imperceptibles en pantalla, y así se indica—, la sombra terrestre se dibuja siempre como un cono, y en cada luna nueva un haz muestra por dónde pasa la sombra de la Luna. Cuando falla el eclipse, una flecha lo dice sin rodeos: «¡pasa por arriba!». Cuando acierta, la Luna se tiñe de rojo cobrizo en el eclipse lunar —la famosa luna de sangre, que ocurre porque la atmósfera terrestre filtra la luz azul y deja pasar la roja— y una tarjeta superior explica en una frase qué está ocurriendo en cada instante.
Durante la reproducción automática, la animación se detiene un segundo y medio en cada momento clave. Es un detalle pensado para niños: da tiempo a mirar antes de que el tiempo siga corriendo.
¿Cómo se construyó y qué simplificaciones hace?
Es un único archivo HTML5 con canvas y JavaScript puro, de unos 19 KB y sin ninguna librería externa: lo construí en una tarde trabajando con Claude, describiendo en voz alta lo que quería ver y corrigiendo sobre el resultado. Llevo al frente de WWWhatsnew desde 2005 y pocas veces la distancia entre «tengo una idea para explicar algo» y «ya está publicado y funciona en el móvil» ha sido tan corta como en 2026.
El modelo hace trampas honestas, y conviene saberlas. La inclinación orbital está exagerada en pantalla para que se vea; la precesión real de los nodos —que completan una vuelta cada 18,6 años— se sustituye por el giro anual de la dirección solar, que es lo que de verdad genera las dos temporadas de eclipses; y los tamaños y distancias no están a escala, porque la distancia real Tierra-Luna equivale a unos 30 diámetros terrestres: dibujada en proporción, la Luna quedaría fuera de cualquier pantalla de móvil. Son las mismas licencias que toma cualquier planetario escolar: se sacrifica la proporción para conservar el mecanismo.
Quien quiera ir un paso más allá puede abrir el código fuente desde el navegador y pedirle a una IA que se lo explique línea a línea, o incluso modificarlo: cambiar la inclinación a cero grados y comprobar que entonces sí habría dos eclipses cada mes es un experimento de cinco minutos. Encaja de lleno con el modo de aprendizaje socrático que Claude ofrece a todos sus usuarios, que en lugar de dar la respuesta guía con preguntas.
¿Para qué usarlo en clase o en casa?
Para preparar los dos eclipses que España tiene a la vuelta de la esquina, sobre todo. El 2 de agosto de 2027 habrá otro eclipse total visible desde el sur de Andalucía, Ceuta y Melilla, y el 26 de enero de 2028 un eclipse anular cruzará la península con Cataluña entre las zonas privilegiadas, según el IGN. Después de esa tríada, el siguiente eclipse solar total visible desde España no llegará hasta 2053. Es decir: los niños que hoy tienen entre 6 y 12 años van a vivir en dos años los mejores eclipses de su vida hasta bien entrada la edad adulta, y entender el mecanismo antes multiplica lo que se disfruta después.
En el aula, el guion se escribe solo: se pide a los alumnos que predigan si habrá eclipse antes de llegar a cada marca de la línea de tiempo, y la propia animación confirma o desmiente. En las formaciones sobre IA generativa que imparto desde 2024 he comprobado que una demo manipulable vale más que veinte diapositivas, y con niños el efecto se multiplica. Ese formato de predicción y verificación es la manera correcta de usar la IA para estudiar generando preguntas en lugar de respuestas, trasladada a una herramienta visual. En casa funciona igual de bien: el eclipse del día 12 duró en la franja de totalidad entre uno y dos minutos —76 segundos en A Coruña, con el Sol a solo 12 grados sobre el horizonte—, un espectáculo demasiado breve para explicarlo en directo. El simulador permite repetir en el salón lo que el cielo solo concede unas pocas veces por siglo.
Los datos dicen que la divulgación astronómica vive un pico de demanda tras cada gran eclipse; mi lectura es que ese pico se desperdicia casi siempre, porque la curiosidad llega cuando ya no hay nada que mirar. La ventana 2026-2028 es distinta: por primera vez en generaciones, España encadena tres eclipses solares en tres veranos-inviernos consecutivos, y cada herramienta gratuita que traduzca la mecánica celeste a algo manipulable llega justo a tiempo. Si este simulador consigue que un solo crío mire el eclipse de 2027 sabiendo por qué la Luna acierta esa vez y falla las demás, habrá cumplido. Y si además alguien abre el código y lo mejora, todavía mejor: para eso está publicado.
