El lunes 14 de julio, OpenAI presentó ante un juzgado federal de California una petición para que xAI, la empresa de IA de Elon Musk, le pague más de un millón de dólares en costas legales. El argumento de OpenAI: el caso no debería haberse presentado nunca. El mismo día en que OpenAI decía eso, Apple estaba construyendo exactamente el mismo tipo de caso contra ella.
Lo cubre Ana-Maria Stanciuc en TheNextWeb el 14 de julio.
El caso xAI vs OpenAI: dos desestimaciones y una apelación
xAI demandó a OpenAI en el Distrito Norte de California en 2025, alegando que OpenAI había captado ingenieros de xAI animándoles a llevarse información confidencial de la empresa. El caso se centró en Xuechen Li, un exingeniero de xAI.
La jueza Rita Lin desestimó la demanda en febrero de 2026, pero dio a xAI hasta mediados de marzo para presentar una versión enmendada. xAI lo intentó de nuevo, añadiendo alegaciones sobre un nuevo empleado que supuestamente había discutido trabajo anterior al incorporarse a OpenAI.
El 15 de junio de 2026, Lin desestimó las alegaciones por segunda vez y esta vez sin permiso para enmendar. Su caracterización: xAI había intentado «reencuadrar la contratación ordinaria de Silicon Valley como una conspiración.» Recibir información pasivamente de un nuevo empleado sin solicitarla activamente no constituye apropiación indebida bajo la ley federal de secretos comerciales (Defend Trade Secrets Act).
xAI comunicó su intención de apelar ante el Noveno Circuito. OpenAI respondió con la petición de costas. La DTSA permite que un tribunal haga pagar las costas a la parte perdedora cuando la demanda se presentó de mala fe, un estándar más alto que simplemente haber perdido. OpenAI argumenta que ese estándar se cumple: el caso no debería haberse presentado y fue presentado de todas formas, dos veces.
Musk perdió también un caso paralelo ante un jurado en Oakland que rechazó su demanda personal contra Sam Altman por la conversión de OpenAI a empresa con ánimo de lucro: el jurado determinó que la demanda había sido presentada demasiado tarde.
La ironía: cuatro días antes, Apple hizo lo mismo contra OpenAI
La razón por la que este caso tiene más impacto de lo que tendría en condiciones normales es el calendario. El 10 de julio, cuatro días antes de que OpenAI pidiera costas contra xAI, Apple presentó su propia demanda contra OpenAI por el mismo tipo de acusación: apropiación de secretos comerciales a través del reclutamiento agresivo de personal.
Apple alega que OpenAI captó más de 400 exempados suyos, incluyendo Tang Tan —vicepresidente de diseño de producto del iPhone y Apple Watch durante 24 años— y Chang Liu —que mantuvo su portátil corporativo y descargó más de 1.000 páginas de documentos técnicos confidenciales de Apple desde los servidores de la empresa.
Las dos demandas giran sobre la misma pregunta legal: ¿cuándo el reclutamiento agresivo entre tecnológicas se convierte en apropiación ilegal de secretos comerciales? Lin respondió, para el caso de xAI, que la mera contratación no basta: tiene que haber conductas activas que incentiven o faciliten la transferencia de información protegida. Apple alega exactamente esas conductas: Tang Tan pidiendo a los candidatos que llevaran componentes de Apple a las entrevistas, Liu aprovechando un fallo de seguridad para descargarse documentación interna.
OpenAI pasó un año argumentando que xAI estaba «reencuadrando la contratación ordinaria de Silicon Valley como una conspiración». Ahora defenderá lo mismo contra Apple, mientras Apple argumenta exactamente lo contrario de lo que argumentaba xAI: que sí hubo conductas activas. El caso Apple tiene evidencia documental mucho más específica —el correo «LOL tengo acceso», los componentes de Apple en entrevistas— que el de xAI, donde la jueza no encontró evidencia de solicitud activa de información confidencial.
OpenAI lanzó GPT Live el 9 de julio, un día antes de que Apple presentara su demanda: la empresa estaba al máximo de visibilidad mediática positiva con el lanzamiento de producto más ambicioso del año cuando llegó la demanda. El cierre de Sora en abril ya había mostrado que OpenAI está en un momento de racionalización agresiva de su cartera: eliminar lo que no produce retorno visible. Una demanda de Apple que llegue a medidas cautelares —que podrían paralizar el desarrollo del primer dispositivo de hardware de OpenAI— sería el tipo de obstáculo que llega en el peor momento posible.
Cómo se diferencia el caso Apple del caso xAI
La diferencia más importante entre los dos casos no es que Apple sea más grande que xAI. Es la evidencia.
El caso de xAI se basó en lo que la jueza Lin describió como «especulación» y en la «recepción pasiva de información», que no constituye misappropriation bajo la DTSA. No había un correo de un empleado diciendo «LOL tengo acceso a los servidores de xAI». No había evidencia de que Tang Tan —en el caso de xAI, no existe un equivalente— hubiera pedido activamente que nadie llevara hardware de xAI a entrevistas.
El caso de Apple tiene eso. Tiene el correo de Liu. Tiene las alegaciones de conducta activa de Tang Tan. Tiene los 400 exempleados como contexto de escala. La demanda de Apple describe lo que Lin rechazó encontrar en el caso de xAI: no solo contratación, sino conductas que activamente facilitaron y solicitaron la transferencia de información.
Que OpenAI argumente que xAI presentó una demanda frívola la misma semana que Apple la demanda a ella con el mismo tipo de teoría legal es la ironía que TNW describe con justicia. La diferencia relevante no es que OpenAI sea víctima en un caso y demandada en otro; es que los hechos de los dos casos son materialmente distintos.
Mi valoración
La coincidencia de timing —petición de costas contra xAI el mismo día que Apple construye su caso— es periodísticamente irresistible, y el artículo de TNW la explota bien. Pero la narrativa de «ironía» puede oscurecer la diferencia real: el caso xAI fue desestimado porque no había evidencia de conducta activa; el caso Apple sí tiene esa evidencia, si las alegaciones son ciertas.
Lo que más me convence de la posición de OpenAI en el caso xAI es el fallo judicial: si la jueza Lin lo desestimó dos veces y dijo explícitamente que reencuadraba «contratación ordinaria como conspiración», OpenAI tiene base legal para pedir costas. Lo que más me preocupa es la gestión de imagen: pedir costas en la semana en que Apple la demanda por lo mismo convierte un movimiento legal legítimo en una historia sobre doble rasero.
Preguntas frecuentes
¿Qué puede ganar OpenAI pidiendo costas a xAI?
Si el juez acoge la petición, xAI tendría que pagar más de un millón de dólares en honorarios legales de OpenAI. Más allá del dinero, una sentencia de que la demanda de xAI fue presentada de mala fe sería un precedente útil para OpenAI en futuros casos. No es frecuente que los tribunales americanos concedan costas en casos de secretos comerciales, pero la DTSA lo permite específicamente cuando la demanda es frívola o de mala fe.
¿Puede Apple pedir medidas cautelares para paralizar el hardware de OpenAI?
Sí. Apple ha pedido que el tribunal prohíba a OpenAI retener o usar los secretos comerciales supuestamente robados. Si el tribunal considera que hay pruebas suficientes, podría emitir una medida cautelar mientras dura el proceso, lo que podría obligar a OpenAI a rediseñar o detener el desarrollo de su primer dispositivo de hardware si este está basado en diseños de Apple.
¿Cómo afecta la apelación de xAI al caso de las costas?
xAI ha comunicado su intención de apelar ante el Noveno Circuito. La petición de costas de OpenAI está ante la jueza Lin. Los dos procesos corren en paralelo: la apelación no bloquea automáticamente la petición de costas. Sin embargo, si el Noveno Circuito revocara la desestimación —algo que se considera improbable dado el estándar de la DTSA— la base para las costas desaparecería.
