La carrera de los hyperscalers por asegurar infraestructura física debajo de los océanos tiene un nuevo capítulo: Microsoft se ha unido al consorcio liderado por el operador singapurense Lightstorm para construir el cable submarino I-2SEA, que conectará la costa este de India con Singapur y Malasia en un trayecto de 3.600 kilómetros. El cable estará operativo en el cuarto trimestre de 2029.
Lo anuncia el consorcio el 2 de julio de 2026, cubierto por Alina Maria Stan en The Next Web. Junto a Microsoft y Lightstorm participan Tata Communications, Singtel de Singapur, ASEAN Cableship y NEC Corporation de Japón, que habitualmente fabrica y tiende los cables en este tipo de proyectos.
Por qué India y por qué ahora
El argumento de fondo es un desequilibrio estructural: India produce y consume aproximadamente un quinto de los datos del mundo y aloja apenas el 3% de la capacidad global de centros de datos. Esa brecha ha desencadenado una carrera de inversión que no tiene precedente en el mercado asiático desde la expansión de la nube en China en los años 2010.
El cable I-2SEA no es el primer movimiento de Microsoft en la región. En el último año, la empresa ha comprometido más de 1.000 millones de dólares en Tailandia y 3.200 millones en Suecia para infraestructura cloud e IA, además de un total declarado de 17.500 millones en India. Un cable submarino dedicado que conecta la costa india con los hubs de Singapur y Malasia es la capa de conectividad que hace que esa inversión en centros de datos funcione a pleno rendimiento.
La estación de aterrizaje estará en Machilipatnam, en la costa del estado de Andhra Pradesh, elegida por su ruta directa al interior hacia Hyderabad, donde Meta y Alphabet ya tienen anunciados proyectos de centros de datos. La lógica es la de siempre en infraestructura digital: el cable llega a la costa porque los centros de datos están tierra adentro, no al revés.
La historia del rol que juegan los cables submarinos en la geopolítica digital y sus vulnerabilidades está bien documentada: el análisis del instrumento chino para cortar cables a 4.000 metros de profundidad y sus implicaciones para las comunicaciones globales da el contexto de por qué ningún hyperscaler quiere depender de cables que no controla.
Lightstorm, el operador del que poca gente ha oído hablar
El dato más interesante del consorcio no es Microsoft sino quien lo lidera. Lightstorm tiene ya unos 50.000 kilómetros de fibra óptica en operación —30.000 en India y 21.000 en rutas submarinas del Pacífico— y está evaluando una salida a bolsa mientras expande por la región Asia-Pacífico.
Eso convierte a Lightstorm en el equivalente asiático de lo que Zayo o Lumen son en el mercado americano: un operador de infraestructura neutral que nadie asocia directamente con ninguna marca de consumo pero que mueve datos críticos para las empresas más grandes del mundo. La participación de Microsoft en este consorcio no es solo capital: es un sello de credibilidad que vale para conseguir otros clientes enterprise.
La participación de NEC también es relevante. NEC tiene décadas de experiencia fabricando y tendiendo cables transoceánicos. Que NEC esté en el consorcio es garantía técnica tanto como logística.
El mercado de India como destino estratégico
La inversión de Google en un hub de centros de datos en el sur de India valorado en 15.000 millones de dólares, la IPO de Jio Platforms que busca capital para sus propias ambiciones de cloud e IA, y los planes de Adani con 100.000 millones a diez años dibujan un mercado donde todos los grandes están apostando al mismo tiempo. Ninguno de esos centros de datos vale nada sin conectividad de alta capacidad con el resto del mundo.
I-2SEA es una apuesta a que en 2029, cuando el cable esté operativo, India tendrá la capacidad de computación suficiente para necesitar ese ancho de banda. La alternativa —esperar a que la demanda exista para entonces tender el cable— costaría varios años adicionales de latencia estructural.
El proyecto Waterworth de Meta —más de 50.000 km de cable propio que conecta cinco continentes— es la versión más agresiva de esta estrategia: control total del activo, sin compartir con competidores. Microsoft ha elegido el enfoque consorcial, que es más lento pero distribuye el riesgo y la inversión.
Y si los cables submarinos te parecen solo infraestructura de telecomunicaciones, el descubrimiento de que los propios cables pueden actuar como sensores sísmicos de alta sensibilidad ilustra que son activos estratégicos con más usos de los que la mayoría imagina.
Mi valoración
Lo que más me convence de I-2SEA es el timing con respecto a la demanda. 2029 está lo suficientemente cerca como para que sea factible, y lo suficientemente lejos como para que los centros de datos de Meta y Alphabet en la región estén operativos. El consorcio ha elegido bien el punto de aterrizaje en India y los socios técnicos tienen el historial necesario.
Lo que más me preocupa es que todos los hyperscalers llegan a la vez. India necesita infraestructura de conectividad y de cómputo, pero construir todo simultáneamente en tres años crea cuellos de botella en permisos, energía y talento de ingeniería.
Mi predicción: I-2SEA se completará en 2029, ligeramente por delante del calendario histórico de proyectos similares en la región, porque el consorcio tiene la combinación correcta de capital, experiencia operativa en India y know-how de tendido. El mayor riesgo está en los permisos en Andhra Pradesh, no en la ingeniería submarina.
Preguntas frecuentes
¿Por qué un cable submarino y no más satélites como Starlink?
Los cables submarinos de fibra óptica tienen una capacidad de datos y una latencia que ningún sistema satelital puede igualar para tráfico de centros de datos masivo. Un cable de nueva generación puede mover petabytes por segundo; un satélite mueve gigabits. Para cargas de IA que necesitan mover modelos de cientos de gigabytes, el cable es la única infraestructura viable.
¿Afecta I-2SEA al precio del internet en India?
Indirectamente, sí. Más capacidad de tráfico internacional reduce la congestión en los puntos de interconexión existentes y baja el coste de los servicios cloud para empresas indias. El impacto en el usuario final depende de si los operadores de telecomunicaciones repercuten esa reducción de costes.
¿Cuánto cuesta un cable submarino de 3.600 km?
Los consorcios de cables submarinos raramente publican los costes totales. Cables de longitud y capacidad similares recientes han costado entre 400 y 800 millones de dólares. Ninguno de los miembros del consorcio I-2SEA ha divulgado cifras.
