Los grandes bancos americanos crean una red de depósitos tokenizados para plantar cara a Tether y Circle antes de que sea tarde

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Los grandes bancos americanos crean una red de depósitos tokenizados para plantar cara a Tether y Circle antes de que sea tarde

JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America, Wells Fargo y otros grandes bancos americanos están construyendo una red compartida de depósitos tokenizados que prevén lanzar en el primer semestre de 2027. Lo reportó ayer The Wall Street Journal y Gizmodo lo amplía hoy con análisis sectorial. La red operará a través de The Clearing House, la empresa de pagos en tiempo real que los propios bancos poseen conjuntamente.

El proyecto tiene un nombre técnico —Regulated Settlement Network (RSN)— y un propósito político claro: que los depósitos bancarios no emigren masivamente hacia stablecoins privadas como USDT de Tether o USDC de Circle antes de que los bancos puedan ofrecer algo equivalente.

¿Qué es un depósito tokenizado y en qué se diferencia de una stablecoin?

Un depósito tokenizado es exactamente lo que suena: un depósito bancario tradicional representado como un token digital en una blockchain. No es una nueva divisa ni un activo diferente. Es tu dinero en el banco, pero con una representación digital que puede moverse en blockchain a velocidad casi instantánea, 24 horas al día, 7 días a la semana, con liquidación atómica (la transferencia y el pago ocurren simultáneamente).

Lo que diferencia a un depósito tokenizado de una stablecoin como USDT es el régimen legal. USDT es una obligación de Tether, una empresa privada cuya reserva está en letras del Tesoro y otros activos fuera del sistema bancario. Tu depósito tokenizado en JPMorgan sigue siendo una obligación de JPMorgan, cubierta por el seguro de depósitos federal (FDIC hasta 250.000 dólares), sujeta a supervisión de la Fed y mantenida dentro del balance del banco.

JPMorgan ya tiene experiencia en esto: su plataforma Kinexys procesa pagos institucionales vía JPM Coin en una blockchain privada desde 2020, y este año lanzó un token de depósito en Base (la Layer 2 de Coinbase) para clientes institucionales. El RSN extiende ese modelo a una red compartida entre todos los grandes bancos.

¿Por qué la urgencia ahora?

Dos factores. El primero es la Clarity Act, la legislación sobre activos digitales que avanza en el Congreso bajo la administración Trump. El borrador actual permitiría a los emisores de stablecoins pagar intereses sobre sus tokens, lo que los convertiría en competidores directos de las cuentas de ahorro bancarias. Si una stablecoin puede pagar el 4-5% de interés y mover dinero instantáneamente a cualquier hora, la propuesta de valor de tener dinero en un banco se reduce drásticamente.

El segundo factor es el tamaño del mercado. Las stablecoins ya representan más de 250.000 millones de dólares en circulación y su volumen de transacciones en 2025 superó al de Visa y Mastercard combinados en algunos tramos del año. No son un fenómeno de nicho; son infraestructura de pagos real.

David Watson, CEO de The Clearing House, describió el RSN como «un gran movimiento para los bancos» y señaló que la industria enfrenta «un futuro radicalmente diferente» en torno a los pagos en cadena. No es la reacción de un sector cómodo; es la reacción de uno que percibe una amenaza existencial.

Conviene matizar la unanimidad: el directivo de Bank of America Mark Monaco admitió que la demanda actual de depósitos tokenizados «aún no es abrumadora». Los bancos se están posicionando para 2027 porque si esperan a que la demanda sea masiva, probablemente ya sea tarde.

Mi valoración

Lo que más me convence es la elección del vehículo. Usar The Clearing House —que ya opera el RTP (Real-Time Payments) desde 2017 y procesa billones en pagos— es la decisión más pragmática posible. Los bancos no están construyendo una blockchain de cero: están poniendo infraestructura blockchain encima de una red de compensación que ya funciona a escala. Ese es exactamente el tipo de gradualismo que permite que una tecnología nueva aterrice en un sistema regulado sin romperlo.

Lo que más me preocupa es el calendario. Primer semestre de 2027 es 18 meses. En el mundo crypto, 18 meses es una era. Circle, Tether, y potencialmente PayPal y Apple Pay con sus propias stablecoins tendrán ese tiempo para profundizar su penetración en el mercado. Los bancos llegan tarde, y lo saben.

Lo más estructuralmente significativo es lo que este movimiento dice sobre la naturaleza del dinero digital. Los bancos no están adoptando cripto; están defendiendo el sistema monetario bancario. La pregunta a 12 meses es si la Clarity Act pasa con la cláusula de intereses para stablecoins antes de que el RSN esté operativo. Si pasa, la urgencia del RSN sube exponencialmente. Mi predicción: pasa, lo que acelera la adopción del RSN pero también fuerza a los bancos a abrir antes de estar listos.

Preguntas frecuentes

¿Podré usar esta red como usuario particular?

No de inmediato. El RSN en su fase inicial está diseñado para pagos mayoristas entre instituciones —bancos, empresas grandes, gestores de activos. Para el usuario de a pie, el impacto llegará indirectamente: transferencias internacionales más baratas y rápidas, o nuevas capacidades de pago programable en apps bancarias. Hay una red paralela de bancos regionales (Cari Network) orientada a consumidores finales.

¿Qué blockchain usará el RSN?

Todavía no se ha seleccionado un proveedor de blockchain. JPMorgan ha trabajado con Ethereum y con su blockchain privada; Citi ha pilotado en Avalanche y Ethereum. La decisión puede ser una blockchain pública de segunda capa o una privada con pasarelas a redes públicas.

¿Puede convivir el RSN con las stablecoins o es una guerra total?

Convivencia es el escenario más probable. Los expertos del sector apuntan a una división natural: depósitos tokenizados para pagos corporativos, mayoristas y regulados; stablecoins para pagos minoristas, DeFi y mercados cripto. Son mercados distintos aunque adyacentes.