Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, dejará el consejo de administración de Microsoft al término de la junta de accionistas de 2026. Lo reveló la compañía hoy mediante un comunicado ante la SEC. Hoffman informó a Microsoft el pasado 2 de junio de que no se presentará a la reelección. La decisión, según el propio filing, no responde a ningún desacuerdo con la dirección de la compañía.
Lo cuenta el New York Times, y Bloomberg lo amplía con declaraciones del propio Hoffman en su podcast «Possible». En una conversación con el CEO Satya Nadella, Hoffman explicó que los avances de Manas, su startup de descubrimiento de fármacos basada en IA, le requieren volver a lo que él mismo llama «founder mode»: implicación directa en las decisiones operativas de la empresa que co-funda.
Hoffman lleva nueve años en el consejo de Microsoft —desde 2017, un año después de que la compañía comprara LinkedIn por 27.000 millones de dólares—. Su paso ha coincidido con algunas de las decisiones estratégicas más transformadoras de Microsoft: la inversión en OpenAI, la integración de Copilot en toda la suite de productos, y la construcción de la posición dominante de Azure en infraestructura de IA.
Un mapa de conflictos que se va resolviendo
La salida de Hoffman no es sorprendente vista en perspectiva. Su red de relaciones en IA lleva años en expansión constante, y los conflictos de interés se han acumulado en paralelo.
En marzo de 2023 dejó el consejo de OpenAI —el principal socio de IA de Microsoft— porque su firma de capital riesgo Greylock invertía en empresas que usaban las APIs de OpenAI. En aquella ocasión argumentó que prefería «despejar cualquier posible problema futuro» para OpenAI y las compañías de la cartera de Greylock.
En 2026, las relaciones se han vuelto aún más densas: Greylock tiene posiciones en Anthropic, el principal competidor de OpenAI; Hoffman tiene inversiones en OpenAI desde los inicios; y Microsoft acaba de reforzar su apuesta en OpenAI mientras compite también con Anthropic. Permanecer en el consejo de Microsoft con ese mapa de posiciones cruzadas era cada vez más difícil de defender ante cualquier proceso de due diligence institucional.
La razón pública de Hoffman —concentrarse en Manas— es auténtica. Manas se auto-describe como una «empresa biofarmacéutica nativa de IA» y trabaja en el uso de modelos generativos para acelerar el descubrimiento de nuevas moléculas activas. Hoffman ha dicho que los avances de los últimos meses le hacen sentir que el proyecto necesita su atención directa como fundador, no solo como inversor.
Lo que pierde y lo que gana Microsoft
La salida de Hoffman tiene un coste simbólico para Microsoft. Durante una década de transformación radical, tener en el consejo a uno de los arquitectos de la web 2.0 y a un inversor que llegó a OpenAI antes que nadie aportó credibilidad estratégica ante el sector tecnológico.
A cambio, Microsoft gana simplicidad regulatoria. En un momento en que la FTC investiga si la relación de Microsoft con OpenAI equivale a una fusión encubierta —un proceso en curso— tener en el consejo a alguien con participaciones en ambos lados del tablero era una exposición innecesaria.
Hoffman tiene 58 años y una trayectoria que incluye haber co-fundado LinkedIn, ser socio general en Greylock, haber sido inversor original en OpenAI y haber co-fundado Inflection AI (cuyos empleados y tecnología Microsoft absorbió en 2024 en un acuerdo valorado en unos 650 millones de dólares, instalando a Mustafa Suleyman como CEO de Microsoft AI). Cada capa de esa historia acumula conexiones que se vuelven jurídicamente complejas en el contexto actual de escrutinio de las grandes alianzas en IA.
Mi valoración
Lo que más me convence del movimiento es su coherencia con el patrón de Hoffman. Cada vez que el mapa de conflictos de interés se volvía demasiado denso, ha optado por simplificarlo preventivamente en lugar de esperar al problema. Lo hizo en OpenAI en 2023, lo hace ahora en Microsoft. Esa disciplina de auto-regulación voluntaria es rara en Silicon Valley y merece reconocimiento aunque quien la practica salga perdiendo a corto plazo en influencia.
Lo que más me preocupa es el timing. Hoffman abandona el consejo justo cuando Microsoft necesita más que nunca directores que puedan hablar con autoridad sobre el sector de IA desde dentro. El sustituto que nombre Microsoft para ese asiento tendrá zapatos difíciles de llenar en credibilidad sectorial.
Lo más estructuralmente significativo es lo que este movimiento dice sobre la madurez del ciclo de IA. Cuando los conflictos de interés entre los principales actores de un sector son tan densos que un director de consejo con relaciones de décadas tiene que marcharse para despejarlos, ese sector ha alcanzado una fase de consolidación que antes solo veíamos en el petróleo o los semiconductores. La pregunta a 12 meses es quién llena el espacio de Hoffman como conector estratégico entre los laboratorios de IA y el capital corporativo. Mi predicción: ese rol no lo cubrirá una sola persona, sino tres o cuatro con relaciones más especializadas y menos superposición entre sí.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo termina exactamente el mandato de Hoffman en Microsoft?
Hoffman permanecerá como director hasta la celebración de la junta anual de accionistas de Microsoft en 2026, que habitualmente tiene lugar en el cuarto trimestre del año, alrededor de noviembre. Hasta esa fecha sigue siendo miembro activo del consejo.
¿Qué es Manas, la startup a la que Hoffman dedicará más tiempo?
Manas es una empresa biofarmacéutica fundada por Hoffman que aplica inteligencia artificial generativa al descubrimiento de nuevos fármacos. Su propuesta es usar modelos de IA para identificar moléculas activas con potencial terapéutico a una velocidad y escala imposibles con los métodos tradicionales de screening farmacéutico. La empresa está en fase temprana pero Hoffman ha descrito avances que le llevan a querer involucrarse más directamente en las decisiones operativas.
¿Qué implica la venta de LinkedIn a Microsoft y por qué es relevante para esta historia?
Microsoft compró LinkedIn en 2016 por 27.000 millones de dólares, convirtiéndose en el mayor proveedor de datos de networking profesional del mundo. Hoffman, como cofundador de LinkedIn, se incorporó al consejo de Microsoft el año siguiente como parte del acuerdo. Esa conexión estructural —y el hecho de que Microsoft integra hoy datos de LinkedIn en sus herramientas de IA empresarial— añade otra capa al entramado de relaciones que justifica la salida.
