Helion recauda 465 millones de dólares a 15.500 millones de valoración para construir la primera central de fusión nuclear del mundo para Microsoft

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Helion recauda 465 millones de dólares a 15.500 millones de valoración para construir la primera central de fusión nuclear del mundo para Microsoft

La fusión nuclear acaba de recibir la inyección de capital más grande de su historia reciente en una sola ronda. Helion Energy ha cerrado una ronda de financiación de 465 millones de dólares que valora la empresa en 15.500 millones de dólares (unos 14.570 millones de euros). El dinero va directamente a construir Orion, la primera planta de fusión comercial de la compañía, que tiene un contrato firmado con Microsoft para suministrar electricidad a partir de 2028.

Lo anuncia hoy TechCrunch. Helion, con sede en Everett (Washington), es la startup de fusión más vigilada del mundo por una razón concreta: no solo promete producir fusión, sino extraer electricidad directamente de los imanes del reactor, un método que sus competidores no usan y que los expertos del sector consideran tanto brillante como arriesgado.

¿En qué punto está Helion y por qué importa esta ronda ahora?

Helion lleva ya 1.500 millones de dólares recaudados en total desde su fundación. La ronda anterior, de 425 millones cerrada en enero de 2025, valoraba la empresa en 5.245 millones. En año y medio, la valoración casi se ha triplicado. Parte de ese salto se explica por el avance técnico documentado: el prototipo Polaris alcanzó en los últimos meses temperaturas de 150 millones de grados Celsius en su plasma, acercándose al umbral de 200 millones que la empresa considera necesario para operación comercial.

El CEO David Kirtley lleva repitiendo desde hace años la misma frase como principio rector: «No queremos teorizar sobre la fusión. Solo queremos ir a construirla.» Esa filosofía ha generado críticas —Helion publica muy poco en revistas revisadas por pares comparado con sus rivales— pero también resultados: es la única startup privada de fusión con un contrato de compra de energía firmado con un cliente real, no solo una promesa.

El contrato con Microsoft prevé suministrar energía a un centro de datos en el centro de Washington antes de que acabe 2028. El método para llegar ahí es inusual: en lugar de usar el calor del reactor para mover turbinas de vapor —el enfoque estándar—, Helion pretende capturar directamente la corriente inducida en los imanes cuando el plasma se expande contra ellos, como si fueran los motores en frenada regenerativa de un coche eléctrico. Es un método más eficiente si funciona; la incógnita es a qué escala.

¿Quién hay detrás y qué intereses mueven el sector?

Sam Altman, CEO de OpenAI, es el inversor más visible de Helion. Según declaraciones bajo juicio en el caso Musk v. Altman, posee aproximadamente un tercio de la empresa. Altman dimitió del consejo de Helion en marzo de 2026 cuando se hicieron públicas las conversaciones entre OpenAI y Helion sobre un posible acuerdo de compra de energía. Ese potencial conflicto de interés motivó la salida del consejo, pero su posición como inversor se mantiene.

El contexto del sector es de efervescencia. La carrera global por la fusión nuclear se ha acelerado de forma notable en los últimos 18 meses con capital privado superior a 10.600 millones entre 2021 y 2025. Focused Energy, Commonwealth Fusion Systems (CFS) y Thea Energy también han captado rondas importantes en los últimos meses, lo que valida la tesis de que los inversores ven ventana de comercialización en esta década.

Microsoft lleva años apostando por alternativas nucleares para sus centros de datos, incluyendo el acuerdo para reactivar Three Mile Island para alimentar sus operaciones en el Noroeste. La fusión sería, si Helion cumple, el paso definitivo hacia energía prácticamente libre de carbono y sin residuos radiactivos de larga duración.

Mi valoración

Lo que más me convence es la especificidad del compromiso. Un acuerdo de compra de energía con Microsoft firmado en 2023, con una fecha de 2028 y ubicación concreta en Washington, no es marketing. Es un contrato con consecuencias legales si no se cumple. Eso distingue a Helion de la mayoría de startups de energía que prometen revoluciones a cinco años y desaparecen cuando se acaba el dinero.

Lo que más me preocupa es la escasa transparencia técnica. El sector critica con razón que Helion no publica suficiente. Cuando una empresa recauda 1.500 millones de dólares y promete suministrar energía en dos años, el nivel de revisión independiente debería ser proporcional. Los inversores han decidido que confían en los resultados empíricos del equipo, pero sin revisión externa estructurada, el riesgo de que haya un problema técnico no detectado es real.

Lo más estructuralmente significativo es lo que dice sobre el mercado de energía para IA. Los centros de datos de las grandes tecnológicas van a necesitar entre 50 y 100 gigavatios de capacidad adicional antes de 2030. La fusión no va a resolver ese problema en esa ventana de tiempo —pero si Helion entrega aunque sea 50 MW a Microsoft en 2028, el efecto demostrativo sobre el sector y los reguladores va a ser enorme. La pregunta a 12 meses no es si la fusión es posible, sino si el plazo de 2028 aguanta. Mi predicción: hay un 60% de probabilidad de que se deslice al menos un año, pero el proyecto no se cancela.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente la fusión nuclear y por qué es diferente a la fisión que usan las centrales actuales?

La fisión parte núcleos atómicos pesados (como el uranio) para liberar energía y genera residuos radiactivos de muy larga duración. La fusión une núcleos ligeros (deuterio y helio-3 en el caso de Helion) para liberar energía sin producir esos residuos peligrosos. El combustible es mucho más abundante y el proceso no genera el tipo de reacciones en cadena que hacen difícil de controlar a la fisión.

¿Por qué es tan difícil conseguir fusión comercial si los físicos dicen que funciona desde los años 50?

Conseguir fusión es relativamente fácil; conseguir que genere más energía de la que consume para mantener el plasma es el problema. Hay que calentar el combustible a temperaturas superiores a las del Sol —unos 100-200 millones de grados Celsius— y confinarlo el tiempo suficiente para que la reacción sea sostenida. Durante décadas, la complejidad y el coste de ese proceso superaban los beneficios. Los avances en superconductores de alta temperatura y en IA para control de plasma han cambiado la ecuación.

¿Puede España o Europa acceder a energía de fusión de Helion?

No a corto plazo. El primer contrato es exclusivamente con Microsoft en EE.UU. Si la tecnología funciona a escala comercial, el modelo de Helion —reactores de 50 MW relativamente compactos— es compatible con despliegue en múltiples ubicaciones. Pero el horizonte europeo, si Helion cumple plazos, sería de la primera mitad de la década de 2030 en el mejor caso.