La Agencia Espacial Europea ha difundido una nueva imagen del telescopio James Webb que muestra el núcleo de Messier 77 con un detalle sin precedentes. Lo recoge R. Badillo en El Confidencial de este 10 de mayo de 2026. En el centro de la galaxia, lo que parecería una estrella extraordinariamente brillante es en realidad el corazón activo de un sistema galáctico alimentado por un agujero negro supermasivo con una masa equivalente a 8 millones de soles.
La ESA ha utilizado el símil del «faro de luz» para describir ese núcleo en las imágenes captadas por MIRI, el instrumento de infrarrojo medio del Webb, capaz de atravesar las densas regiones de gas y polvo que rodean el centro galáctico para revelar estructuras que permanecen ocultas en otras longitudes de onda.
Messier 77, la galaxia Calamar que esconde un monstruo
Messier 77, también conocida como M77 o «galaxia Calamar» —por los brazos tentaculares que se extienden hacia el espacio intergaláctico—, se encuentra a unos 45 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de la Ballena. Es una de las galaxias espirales barradas más estudiadas del hemisferio norte y desde hace décadas se sabe que alberga un núcleo galáctico activo (AGN, por sus siglas en inglés), pero nunca había sido fotografiada con la resolución que permite el Webb.
Lo que muestra la imagen de MIRI es una escena casi pictórica: brazos espirales que se retuercen hacia el exterior, filamentos azulados de polvo interestelar y, en el centro, ese faro de luz que domina toda la composición. La escena no es casual. La ESA describe ese punto central como «una especie de faro de luz» porque su intensidad no solo supera en brillo al resto de la galaxia sino que genera distorsiones ópticas visibles en la propia imagen del telescopio.
Qué alimenta ese faro
El mecanismo es uno de los más energéticos del universo conocido. El gas de las zonas centrales de M77 cae hacia el agujero negro, queda atrapado en órbitas muy rápidas y se calienta al chocar consigo mismo. Ese proceso libera una cantidad enorme de radiación, convirtiendo el centro de Messier 77 en una fuente de energía que puede ser detectada a decenas de millones de años luz de distancia.
El agujero negro de M77 tiene una masa equivalente a 8 millones de veces la del Sol: grande para lo que se considera un AGN de tipo Seyfert, pero modesto comparado con los cuásares más extremos del universo conocido, que pueden superar los miles de millones de masas solares. En este caso, la combinación de un agujero negro activo relativamente cercano y la capacidad del MIRI para atravesar el polvo galáctico hacen de M77 un laboratorio ideal para estudiar la física de los núcleos activos.
El mapa galáctico más grande de la historia, elaborado por el JWST con 800.000 galaxias, confirmó que el universo contiene más galaxias de las que los modelos teóricos preveían; los datos de M77 añaden una pieza más a ese rompecabezas sobre cómo los agujeros negros modelan las galaxias en las que habitan.
Los picos de difracción y lo que delatan
Las líneas anaranjadas que parecen irradiar del núcleo en la imagen del Webb no forman parte de la galaxia: son picos de difracción, un efecto producido por el diseño óptico del telescopio, sus espejos hexagonales y los soportes de su espejo secundario.
Su presencia en la imagen es una señal paradójicamente positiva: indica que la fuente observada es extraordinariamente brillante y concentrada, algo habitual en estrellas aisladas, pero también posible en núcleos galácticos tan potentes como el de M77. Si los picos de difracción son visibles, es porque hay una fuente de energía excepcional en ese punto del espacio.
Para un observador profano puede resultar confuso que los elementos más llamativos de la imagen sean un artefacto óptico del telescopio. Pero esa «imperfección» es, en realidad, la firma de algo extraordinario: un agujero negro supermasivo activo visto con la mejor óptica que la humanidad ha puesto jamás en órbita.
El Webb también ha asomado su linterna en galaxias profundamente ocultas por polvo, encontrando moléculas orgánicas que complican aún más nuestros modelos sobre la química de los núcleos activos. M77 sigue esa misma línea de descubrimientos.
Formación estelar y brazos extendidos
La imagen del Webb confirma que M77 no solo destaca por su agujero negro. La galaxia es un entorno muy activo de formación estelar, con un anillo interior de más de 6.000 años luz donde nacen estrellas a gran ritmo. En la imagen, esas regiones aparecen como burbujas anaranjadas asociadas a cúmulos jóvenes que han excavado cavidades en el material circundante.
Más allá del encuadre principal, los brazos de M77 se prolongan hasta formar un anillo tenue de hidrógeno, acompañado por filamentos que se extienden hacia el espacio intergaláctico: el rasgo que ha dado a la galaxia su apodo informal de «galaxia Calamar».
Llevamos siguiendo los descubrimientos del James Webb desde su puesta en servicio a principios de 2022. En esos cuatro años, el telescopio ha redibujado sistemáticamente nuestra imagen del universo. El mapa de materia oscura más detallado elaborado con datos del JWST ha confirmado que el andamiaje invisible del cosmos es más complejo de lo que los modelos de los años 90 preveían. La imagen de M77 no es excepcional en el sentido de que refuta teorías: es excepcional en el sentido de que convierte algo que se sabía en algo que puede verse.
Mi valoración
La imagen de Messier 77 con el MIRI del James Webb es, técnicamente, lo que cabría esperar de un telescopio diseñado para ver a través del polvo: una galaxia bien conocida mostrada con un nivel de detalle que hace diez años habría sido imposible. Pero hay algo en esa imagen que va más allá de los datos.
Lo que más me convence es el poder comunicativo de los picos de difracción. Que el «defecto» óptico del telescopio sea lo que identifica la presencia de un agujero negro activo es una de esas paradojas que hacen la astrofísica apasionante.
Lo que más valoro es la escala del contexto. 45 millones de años luz es una distancia que no tiene equivalente humano. Y sin embargo, con el Webb, podemos ver el interior de esa galaxia con una claridad que supera a la que tenemos de algunas partes de nuestra propia Vía Láctea.
Lo más significativo científicamente es la combinación de AGN activo + formación estelar activa en el anillo interior de más de 6.000 años luz. Esa coexistencia es clave para entender cómo los agujeros negros supermasivos regulan —o inhiben— la formación de estrellas en las galaxias que los albergan. La imagen del MIRI ofrece datos espectrales que tardarán meses en analizarse completamente.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Messier 77 y por qué se llama «galaxia Calamar»?
Messier 77 (M77) es una galaxia espiral barrada situada a unos 45 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de la Ballena. Recibe el apodo informal de «galaxia Calamar» por los brazos espirales tentaculares que se extienden hacia el espacio intergaláctico, formando un anillo tenue de hidrógeno con filamentos alargados.
¿Qué son los picos de difracción que aparecen en la imagen del James Webb?
Los picos de difracción son líneas anaranjadas que irradian desde el núcleo de M77 en la imagen del Webb. No forman parte de la galaxia: son un efecto óptico producido por el diseño del telescopio (espejos hexagonales y soportes del espejo secundario). Su presencia indica que la fuente observada es extraordinariamente brillante y concentrada, en este caso el núcleo galáctico activo alimentado por un agujero negro de 8 millones de masas solares.
¿Qué instrumento del James Webb captó esta imagen de Messier 77?
La imagen fue captada por MIRI, el instrumento de infrarrojo medio del James Webb, capaz de atravesar las densas regiones de gas y polvo que rodean el núcleo galáctico para revelar estructuras que permanecen ocultas en otras longitudes de onda. La imagen fue difundida por la Agencia Espacial Europea (ESA).
