El juicio más esperado de Silicon Valley arrancó el 28 de abril en Oakland ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers y la primera semana no fue bien para la parte demandante. Elon Musk pasó partes de tres días en el estrado, primero interrogado por su propio equipo legal y luego bajo un contrainterrogatorio que produjo varias admisiones incómodas. La demanda, presentada en 2024, pide más de 130.000 millones de dólares en daños y la reversión parcial de la conversión de OpenAI a empresa con ánimo de lucro. Lo cuenta Ana-Maria Stanciuc en The Next Web este 2 de mayo. El veredicto, sin embargo, no lo decidirá el jurado: lo decidirá la jueza.
Cómo llegó Musk al estrado y qué estructura tiene el juicio
El caso tiene una estructura procesal poco habitual. Aunque se constituyó un jurado de nueve personas, su veredicto es meramente consultivo: la jueza Gonzalez Rogers tomará la decisión final sobre responsabilidad y remedios, y se espera que falle antes de mediados de mayo.
Esto convierte el juicio en algo parecido a una deposición pública extendida ante la jueza, que ya antes de que comenzara había recortado el caso de forma significativa. Sus resoluciones previas al juicio desestimaron los cargos de fraude de Musk y confinaron el proceso a la cuestión más estrecha de si OpenAI incumplió obligaciones de fideicomiso benéfico y compromisos contractuales al reestructurarse.
Eso hace el caso menos dramático en términos narrativos, pero potencialmente más difícil para Musk: ya no puede argumentar que lo robaron en sentido amplio, sino que tiene que probar que hubo un incumplimiento técnico y jurídico específico de unas obligaciones que él sostiene que OpenAI asumió cuando la fundó en 2015.
Las tres admisiones más dañinas de la semana
El abogado principal de OpenAI, William Savitt, condujo el contrainterrogatorio durante partes de tres días. De ahí salieron tres momentos que la galería describió como audibles por la sorpresa que generaron.
Primera admisión: Savitt presentó documentos internos y comunicaciones de 2017 y 2018 que, en su lectura, muestran que Musk presionó en esos años para que OpenAI se convirtiera en una empresa con ánimo de lucro bajo su control, y que se fue del proyecto cuando eso no ocurrió. La acusación fue directa: «Nunca estuviste comprometido con que OpenAI fuera una organización sin ánimo de lucro». Musk disputó la caracterización, pero no pudo desmentir los documentos.
Segunda admisión: Musk reconoció que xAI, su propia empresa de IA y creadora del chatbot Grok, entrena sobre los modelos de OpenAI. En la práctica, distila las salidas del mismo sistema que él acusa de haber sido transformado ilícitamente en beneficio privado. La ironía no pasó desapercibida ni para la jueza ni para los presentes.
Tercera admisión (procesal): Savitt argumentó que Musk esperó demasiado para demandar y que cargos clave se presentaron después de que venciera el plazo de prescripción. Si la jueza acepta esa defensa, parte de la demanda cae por prescripción, independientemente del fondo.
Lo que viene: Altman, Nadella y el historial de Grok en el estrado
El juicio se prolongará dos o tres semanas más. Están previstos como testigos Sam Altman, Greg Brockman y el CEO de Microsoft, Satya Nadella. También declararán varios de los primeros ingenieros de OpenAI. Los peritos expertos de Musk incluyen al investigador de Berkeley Stuart Russell y al especialista en derecho fiscal y sin ánimo de lucro de Columbia David Schizer.
OpenAI tiene previsto llamar a sus propios peritos en gobernanza y seguridad de IA. Según Axios, los demandados tienen intención de poner el historial de seguridad de Grok ante el jurado, un movimiento que podría resultar especialmente dañino para la narrativa de Musk de que está demandando en nombre de la seguridad en IA.
La jueza, que a lo largo de la semana advirtió a ambas partes que no trataran el proceso como un referéndum sobre IA o sobre el carácter de Altman, ha dado señales de que fallará sobre los méritos jurídicos, no sobre la teatralidad.
Mi valoración
Llevo siguiendo el litigio entre Musk y OpenAI desde que se presentó la primera demanda en 2024, y la primera semana deja algo claro: Musk entró al juicio con una narrativa de traición que tiene alcance popular, pero que resulta difícil de sostener en un tribunal federal cuando el historial documental es tan denso.
Lo que más me llama la atención es la admisión sobre xAI y Grok entrenando sobre los modelos de OpenAI. Es el tipo de dato que puede ser definitorio no tanto en el fallo como en la percepción pública: resulta difícil argumentar que OpenAI fue ilegítimamente privatizada si tu propio negocio de IA se apoya en sus outputs.
La pregunta estructuralmente significativa no es si Musk gana o pierde, sino qué pasa con OpenAI si la jueza ordena remedios que afecten a su conversión a empresa con ánimo de lucro. La alianza entre Microsoft y OpenAI ha atravesado varias renegociaciones desde 2025, y una resolución judicial que complique la estructura corporativa de OpenAI afecta directamente a la valoración de una empresa con más de 300.000 millones de dólares y a los términos de acuerdos que involucran a Microsoft, SoftBank, Amazon y otros inversores. Microsoft y OpenAI ya eliminaron la exclusividad de su acuerdo en abril de 2026, un cambio estructural que cualquier remedio judicial ahora tendría que navegar. La jueza lo sabe. Por eso el fallo sobre los méritos importa más de lo que sugieren los titulares sobre los 130.000 millones.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la decisión final no la toma el jurado?
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers estableció antes del juicio que el jurado tiene un papel consultivo. Ella toma la decisión final sobre responsabilidad y sobre cualquier remedio, incluyendo la posible reversión de la conversión de OpenAI. Se espera que falle antes de mediados de mayo de 2026.
¿Qué suma pide Musk en daños?
La demanda pide más de 130.000 millones de dólares, aunque algunos medios habían citado 150.000 millones en la cobertura inicial. Los remedios estructurales, como la reversión parcial de la conversión a empresa con ánimo de lucro, son potencialmente más significativos que la cifra económica.
¿Qué reveló la admisión de Musk sobre xAI y Grok?
En el contrainterrogatorio, Musk reconoció que xAI destila sobre los modelos de OpenAI, es decir, entrena sus propios modelos usando outputs del sistema de OpenAI. Esto complica la narrativa de que demanda en nombre de la misión original de la organización.
