Snap, la empresa detrás de Snapchat, ha despedido a aproximadamente 1.000 empleados (el 16% de su plantilla) y ha retirado cientos de puestos abiertos, según un comunicado financiero publicado este 15 de abril. Evan Spiegel, cofundador y CEO, describió la situación como un «momento de crisol» en un memo interno donde señaló que el objetivo es reducir costes anuales en 500 millones de dólares. Lo más revelador del memo no son los números, sino la explicación: Spiegel dijo que los empleados que permanezcan usarán herramientas de IA para «reducir trabajo repetitivo y aumentar velocidad», una práctica que «pequeños equipos» ya llevan aplicando en los últimos meses. Es la primera vez que Spiegel cita explícitamente la inteligencia artificial como razón de decisiones de personal, según la BBC.
Tercer despido masivo en Snap desde 2022: cómo llegamos aquí
El recorte es al menos el tercer despido masivo en Snap desde 2022, cuando la empresa ejecutó su primera gran reducción afectando al 20% del personal. El contexto de este último movimiento es doble: por un lado, la presión interna de hacer la empresa más ágil y rentable; por otro, la presión externa del inversor activista Irenic Capital Management, que adquirió una participación en Snap este año y publicó una carta abierta a Spiegel calificando de «extraño» que la compañía siga sin ser rentable tras 15 años de operación y con cientos de millones de usuarios mensuales. Irenic puso cifras incómodas sobre la mesa: un inversor que metió 1 dólar en Snap cuando salió a bolsa en 2017 tendría hoy una participación de apenas 23 centavos. La presión de un inversor activista suele traducirse en exigencias de cambio en la gestión, recorte de gastos y pivotes estratégicos, exactamente lo que Snap está haciendo ahora.
Snap, Amazon, Meta, Block, Pinterest y Atlassian: el patrón se repite
Lo que convierte esta noticia en algo más que un recorte empresarial es que Snap se une a una tendencia que ya han seguido Amazon, Meta, Block, Pinterest y Atlassian, que recortó 1.600 empleos en marzo para «reforzar su apuesta por la inteligencia artificial». En todos los casos, los ejecutivos citan dos argumentos complementarios: las herramientas de IA permiten hacer el mismo trabajo con menos gente, y la inversión masiva necesaria para construir infraestructura de IA requiere recortar costes en otras áreas de la empresa. Jack Dorsey, CEO de Block y ex-líder de Twitter, dijo a finales de febrero que la IA «cambia fundamentalmente lo que significa construir y dirigir una empresa» y que la mayoría de compañías del sector deberían esperar más recortes durante el próximo año.
Por qué la «narrativa IA» sirve a los CEO en sus despidos
El patrón es ya suficientemente claro como para merecer análisis crítico. Cuando un CEO anuncia despidos, necesita una narrativa. «Reestructuración» suena genérico. «Reducción de costes» suena a debilidad. «Inteligencia artificial» suena a futuro, a inversión, a visión estratégica. La IA se ha convertido en 2026 en la excusa perfecta para despidos que, en muchos casos, se habrían producido igualmente por presiones financieras. Eso no significa que la IA no esté eliminando puestos (lo está haciendo, especialmente en coding, soporte al cliente y tareas administrativas), pero sí que la narrativa empresarial amplifica el efecto porque es más vendible a inversores que la alternativa («no somos rentables porque nuestro producto no ha encontrado su modelo de negocio después de 15 años»).
La coincidencia temporal con datos de Gallup que muestran que la generación Z ha pasado del 36% de entusiasmo por la IA al 22% en un solo año es significativa. El 44% de los jóvenes trabajadores admite sabotear activamente herramientas de IA en sus empresas. La desconexión entre los directivos que anuncian despidos citando la IA como avance y los empleados que la perciben como amenaza directa a su empleo no puede crecer mucho más sin consecuencias. Snap emplea mayoritariamente a personas jóvenes (su producto es para un público joven), lo que hace el choque cultural aún más intenso.
Lo que veo en mi propio cuaderno tras tres años analizando despidos en tech
Llevo desde 2023 documentando los despidos masivos en tech para wwwhatsnew y, viéndolo en perspectiva, el caso Snap encaja exactamente en el patrón que ya describí cuando analicé los recortes de Atlassian y de Meta: la «narrativa IA» funciona como anestesia comunicativa porque convierte una decisión financiera dolorosa en un movimiento que suena estratégico. La diferencia con Snap es la presencia explícita de un inversor activista (Irenic Capital), lo que rara vez se cuenta sin matices en los comunicados oficiales.
Tres datos verificables que conviene fijar antes de seguir el debate: Snap recortó 1.000 empleos (16% de la plantilla), tiene 15 años sin beneficios netos sostenidos según el análisis de Irenic, y según Gallup la generación Z bajó del 36% al 22% de entusiasmo por la IA en un solo año. Los tres son cifras absolutas, comprobables en fuentes primarias y útiles para entender la urgencia con la que Spiegel ha movido ficha en abril de 2026.
El detalle que me parece más relevante para el lector español es que ninguna de las grandes empresas tech europeas con sede en Madrid o Barcelona ha replicado todavía esta narrativa. Las multinacionales con filial en España ejecutan los recortes globales, sí, pero los líderes locales todavía no han adoptado el guion del «estamos despidiendo porque la IA hará lo mismo mejor». Cuando lo hagan, el debate público estará servido y conviene tener claras las cifras antes de comprar la narrativa.
Mi valoración
el caso de Snap es particularmente revelador porque mezcla tres fuerzas distintas que suelen confundirse. La primera es la presión activista pura (Irenic quiere rentabilidad, punto). La segunda es la realidad operativa (Snap no es rentable y necesita recortar). La tercera es la narrativa de IA (que suena mejor que «no ganamos dinero»). Cuando Spiegel dice que «pequeños equipos» ya están usando IA para sustituir trabajo repetitivo, está describiendo algo real pero también está construyendo la justificación de los recortes para que suene a inversión en el futuro en lugar de a desesperación financiera. Lo que investigadores y analistas vienen señalando desde 2025 es que la sustitución masiva de empleos por IA es un fenómeno real pero más lento y matizado de lo que sugieren los titulares. Lo que sí está pasando rápido es que los CEOs han encontrado en la IA una narrativa conveniente que satisface a inversores, justifica recortes y posiciona a la empresa como visionaria, todo en un solo memo. Las 1.000 personas que acaban de perder su trabajo en Snap no son víctimas de la inteligencia artificial: son víctimas de una empresa que tras 15 años sigue sin encontrar cómo ganar dinero, y que usa la IA como escudo retórico para un ajuste financiero que le exigía un inversor activista.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos empleados quedan en Snap tras el recorte?
Aproximadamente 5.250 personas. Snap tenía unos 6.250 empleados antes del despido del 16% anunciado el 15 de abril de 2026 y, sumando los puestos abiertos retirados, la plantilla operativa baja por debajo de los 5.300.
¿Es rentable Snap actualmente?
No. Irenic Capital señaló que la empresa lleva 15 años sin reportar beneficios netos sostenidos. Los ingresos crecen, pero el coste de la infraestructura de IA y los efectos AR consume buena parte del margen. La presión del fondo activista busca exactamente revertir esa tendencia en 12-18 meses.
¿La IA realmente está sustituyendo empleos en Snap?
Spiegel ha admitido que la IA reducirá «trabajo repetitivo» en áreas como atención al cliente, moderación, ventas y back office. La narrativa puramente «IA reemplaza humanos» es discutible: la mayoría de los empleos eliminados estaban en funciones administrativas y de marketing, no técnicas. La IA es la coartada útil; la presión del activista, la causa real.
