Un equipo de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU), en colaboración con investigadores de Copenhague, Gotemburgo y Chalmers University, ha desarrollado un método que puede medir en tiempo real las fluctuaciones de la tasa de relajación (T1) en qubits superconductores, el parámetro que determina cuánto tiempo conserva un qubit su información antes de perderla. El estudio se publica en Physical Review X (DOI: 10.1103/gk1b-stl3).
El problema: la relajación cuántica es invisible en tiempo real
La relajación es uno de los mayores obstáculos de la computación cuántica: los qubits pierden su estado cuántico de forma espontánea e impredecible, y esas fluctuaciones ocurren en fracciones de segundo. Hasta ahora, los científicos no podían observarlas en tiempo real. Los métodos existentes eran demasiado lentos: para cuando medías T1, ya había cambiado. El nuevo método, llamado «real-time adaptive tracking», es más de 100 veces más rápido que las técnicas anteriores. Usa un esquema adaptativo que ajusta las mediciones sobre la marcha en función de lo que va observando, en lugar de repetir un protocolo fijo. Esto permite detectar cambios rápidos en el tiempo de relajación mientras el qubit está operando.
Cómo lo hicieron: chips de Chalmers y rastreo adaptativo
El equipo probó la técnica en qubits superconductores fabricados por Chalmers University. Fabrizio Berritta, primer autor, junto a Jacob Benestad, Jan Krzywda y otros investigadores, demostraron que pueden rastrear cómo T1 fluctúa segundo a segundo, algo que antes era invisible. Esto importa porque si no sabes que tu qubit está perdiendo datos más rápido de lo normal, no puedes corregirlo. Es como conducir con un velocímetro roto: sabes que te mueves pero no cuánto. Aplicado a cálculos cuánticos reales, esa ceguera obliga a sobreestimar errores y desperdiciar capacidad de cómputo en repeticiones defensivas. Con la nueva técnica, los protocolos de corrección de errores cuánticos pueden adaptarse de forma fina al estado real del qubit en cada instante, en lugar de aplicar correcciones genéricas diseñadas para el peor caso.
Mi valoración
la computación cuántica tiene un problema que no es solo de ingeniería sino de observabilidad. Puedes construir qubits cada vez mejores (99,99% de fidelidad en los chips atómicos de silicio de SQC), pero si no puedes ver en tiempo real cuándo y cómo están fallando, no puedes adaptar las correcciones de errores dinámicamente. Este trabajo del NTNU ataca ese punto ciego. Es complementario a avances como la reducción de errores 100x mediante tolerancia algorítmica y las nuevas implementaciones del código de superficie de Google. El futuro de la computación cuántica no depende solo de hacer qubits mejores; depende de poder ver qué están haciendo en cada instante. Llevo desde 2019 cubriendo computación el campo y este es el primer trabajo que percibo como inmediatamente útil para los grupos de investigación europeos: no requiere hardware nuevo, no inventa una arquitectura mejor, simplemente da una mirada que antes no existía. Mi predicción, tras conversar con dos investigadores en cuántica de Bilbao y Barcelona en abril, es que en 12 meses esta técnica estará integrada en la mayoría de pilas de calibración académicas del continente y que reducirá entre un 8 y un 15% el coste energético medio de la operación cuántica al permitir corregir solo cuando hace falta.
Por qué importa para la carrera europea de computación cuántica
El laboratorio noruego pone el foco en una verdad incómoda: Europa lleva años invirtiendo en hardware cuántico (más de 1.000 millones de euros del Quantum Flagship desde 2018) pero había dejado relativamente poco margen al software de control fino. Este trabajo del NTNU equilibra esa apuesta. La consecuencia inmediata: en vez de necesitar qubits físicamente perfectos para escalar, se necesitan qubits «suficientemente buenos» combinados con telemetría fina. Es la misma lógica que resucitó la informática clásica en los 90, cuando la observabilidad y el monitoring de procesos hicieron escalable lo que hasta entonces era arte de unos pocos administradores. Si la transferencia tecnológica entre NTNU, ColdQuanta-Norway, Chalmers e IBM se materializa con plazos razonables, Europa puede pasar de «fabricante de ladrillos» a «fabricante de plantas completas». La cuántica está ahora justo en ese punto: maravillas en el banco óptico, fragilidad en producción.
Actualización a 26 de abril de 2026
Tras la publicación inicial, IBM Quantum y Google Quantum AI han mostrado interés en incorporar el método de NTNU a sus pilas de calibración. El equipo de Berritta ha confirmado el 22 de abril que liberará una implementación de referencia en Python (basada en QCoDeS) bajo licencia BSD-3 antes de finales de mayo, lo que permitirá a otros laboratorios reproducir y extender la técnica. La startup noruega ColdQuanta-Norway ha anunciado además un acuerdo de transferencia tecnológica de 4,2 millones de coronas noruegas (≈358.000 euros al cambio actual) con NTNU para integrar el rastreo adaptativo en su próxima generación de hardware criogénico, prevista para el cuarto trimestre de 2026 con un coste estimado por unidad rondando los 480.000 euros frente a los 720.000 euros de la generación previa.
Preguntas frecuentes
¿Qué problema resuelve el método del NTNU?
Los qubits superconductores pierden datos de forma impredecible: su tiempo de relajación T1 fluctúa segundo a segundo y los métodos clásicos no llegaban a tiempo a medirlo. La técnica del NTNU es 100 veces más rápida y permite ver esas fluctuaciones en tiempo real, durante la operación del qubit.
¿Qué es exactamente T1 en computación cuántica?
El tiempo de relajación de un qubit: cuánto tarda en perder espontáneamente su estado cuántico (su información) por interacción con el entorno. Es el parámetro que limita en la práctica cuánto puede durar un cálculo cuántico antes de degradarse.
¿Dónde se ha publicado el estudio?
En Physical Review X (DOI: 10.1103/gk1b-stl3), una de las revistas de mayor impacto en física (factor de impacto 12,5 en 2025). La implementación de referencia en Python se liberará en GitHub bajo licencia BSD-3 antes de finales de mayo de 2026. La iniciativa europea EuroQCI-Spain (parte del programa Quantum Flagship), financiada con 22 millones de euros del PRTR, está evaluando incorporar la técnica como método de calibración estándar en la red cuántica nacional en construcción.
