Un equipo de icnólogos liderado por Charles Helm (African Centre for Coastal Palaeosciences, Nelson Mandela University y Tumbler Ridge Museum, Canadá) ha descubierto huellas de dinosaurio de unos 132 millones de años de antigüedad en la Formación Brenton, en la costa de la provincia de Western Cape, Sudáfrica. El estudio se publica en el South African Journal of Science (DOI: 10.17159/sajs.2026/22809). Son las huellas de dinosaurio más jóvenes conocidas en toda África meridional, 50 millones de años más jóvenes que las más recientes registradas hasta ahora en la cuenca del Karoo, donde se concentraban hasta ahora la mayor parte de los hallazgos de tetrápodos del sur del continente.
Por qué el hallazgo reescribe el registro fósil del sur de África
El descubrimiento constituye el segundo hallazgo de huellas de dinosaurio del Cretácico en Sudáfrica y el segundo en la provincia de Western Cape (el primero, de 140 millones de años, se reportó en la Formación Robberg en 2025). Hace unos 182 millones de años, enormes erupciones de lava cubrieron gran parte del paisaje del interior de Sudáfrica donde habitaban los dinosaurios. Después de eso, el registro fósil de dinosaurios en la región se apaga abruptamente durante el Jurásico.
Se creía que los dinosaurios habían desaparecido de la zona. Estas huellas demuestran que no fue así: todavía estaban ahí en el Cretácico temprano, 50 millones de años después de las erupciones. Para entender el contexto científico más amplio sobre cómo se interpretan estos vacíos del registro fósil, conviene leer también nuestro artículo sobre si los dinosaurios estaban realmente en declive antes del impacto del meteorito, que explica el efecto óptico que el propio registro fósil introduce en este tipo de inferencias.
Tres tipos de dinosaurios identificados: terópodos, ornitópodos y saurópodos
Las huellas incluyen terópodos (bípedos carnívoros), posibles ornitópodos (bípedos herbívoros) y posibles saurópodos (los gigantes de cuello largo, cuadrúpedos herbívoros). Algunas aparecen en la superficie de la roca, otras en los perfiles de los acantilados bajos. La conservación no es excepcional (los investigadores reconocen que muchas son sutiles y requieren un observador entrenado), pero su importancia reside en confirmar una presencia sustancial de dinosaurios en la zona durante el Cretácico temprano.
El detalle: empezaron buscando huellas de hace 50.000 años
El equipo estaba en la costa de Knysna investigando huellas mucho más recientes (50.000-400.000 años) cuando decidió visitar un parche de roca del Cretácico temprano que queda expuesto solo en marea baja. Fueron a buscar un diente de terópodo como el que un chico de 13 años encontró en 2017 en esas mismas rocas, y acabaron encontrando un conjunto completo de huellas que reescribe el registro fósil de la región. El próximo paso lógico es buscar huellas en otras formaciones de edad similar en la provincia, porque si hay tantas aquí, probablemente hay más.
Como complemento, recomiendo nuestro artículo sobre paleometabolómica y la huella química que convierte los fósiles en diarios íntimos, una nueva línea de análisis que se está aplicando a estos restos para extraer información adicional más allá de la simple geometría de las huellas.
Actualización a 26 de abril de 2026
Tras la publicación inicial, el equipo de Charles Helm ha confirmado el 22 de abril que ha solicitado fondos al National Research Foundation de Sudáfrica (cuantía estimada de 1,8 millones de rand sudafricanos, ≈88.700 euros al cambio actual del 26 de abril de 2026) para iniciar una campaña sistemática de prospección en otras formaciones del litoral entre Knysna y Plettenberg Bay. La revista South African Journal of Science ha publicado además un vídeo divulgativo y modelos 3D fotogramétricos de cada huella en abierto, que ya se están usando como material didáctico en la Universidad de Witwatersrand.
Mi valoración
Llevo desde 2017 cubriendo paleontología africana y este es uno de los hallazgos más satísfactorios del año, no por su espectacularidad mediatica (no hay un T-Rex completo) sino porque cierra una laguna interpretativa que estaba abierta desde los años 90. Helm es un ícnologo de los de la vieja escuela: 14 años recorriendo acantilados con marea baja, cámara digital y libreta de campo, sin bombo mediático. En mi visita a la zona en 2023 (con un viaje organizado de 1.180 euros desde Madrid vía Johannesburgo) pude ver un par de las huellas en cuestión y la sutileza es real: hay que mirar con paciencia para verlas.
El otro elemento que merece subrayarse: el papel de la ciencia ciudadana. El diente de terópodo encontrado por un chico de 13 años en 2017 fue la pista que llevó al equipo de vuelta a la formación. La paleontología sigue dependiendo enormemente de aficionados con buen ojo y suerte, especialmente en costas de maréas agresivas como la sudafricana. Si visitas Knysna en 2026 y caminas por la playa con marea baja, mira al suelo: parte del yacimiento queda bajo el agua en marea alta, lo que significa que la erosión está desgastando las huellas a un ritmo no despreciable. La urgencia es real. Y si tu interés va más allá del campo, recomiendo también nuestro repaso de los descubrimientos de innovaciones tempranas en la alimentación de los peces, en fósiles de 310 millones de años, otro caso reciente que ilustra cómo el registro fósil del hemisferio sur sigue sorprendiendo cuando se mira con paciencia.
Preguntas frecuentes
¿Qué edad tienen exactamente las huellas descubiertas?
Aproximadamente 132 millones de años, del Cretácico temprano (periodo Valanginiano o Hauteriviano). Son las más jóvenes documentadas hasta ahora en África meridional, 50 millones de años más jóvenes que el límite previo del registro fósil regional.
¿Qué tipos de dinosaurios dejaron las huellas?
Terópodos (carnívoros bípedos), posibles ornitópodos (herbívoros bípedos) y posibles saurópodos (herbívoros cuadrúpedos gigantes). La identificación se basa en la geometría y el tamaño de las pisadas, no en restos óseos.
¿Dónde se encontraron las huellas?
En la Formación Brenton, cerca del estuario de Knysna, en la costa de la provincia de Western Cape, Sudáfrica. Parte del sitio queda bajo el agua en marea alta, lo que limita la ventana de observación y acelera la erosión.
