Ericsson en el MWC 2026: alianzas para exprimir el 5G y preparar un 6G nativo de IA

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En el arranque del MWC 2026 en Barcelona, Börje Ekholm, CEO de Ericsson, puso sobre la mesa una idea que el sector repite cada vez con menos paciencia: si queremos que el 5G cumpla lo prometido, hay que dar el salto a 5G standalone (5G SA). Dicho de forma cotidiana, es como pasar de un coche híbrido que aún depende del motor viejo a uno que funciona ya con su tecnología nueva de punta a punta. En telecomunicaciones, ese “motor nuevo” es una arquitectura más flexible, basada en servicios y pensada para integrarse con la nube.

La tesis de Ericsson es que el empujón de la Inteligencia Artificial (IA) y la explosión de dispositivos conectados —sensores por todas partes, cámaras, wearables, maquinaria industrial— va a elevar la exigencia de conectividad de alto rendimiento. Si la red es el “sistema circulatorio” digital, la IA se está convirtiendo en un músculo que pide más oxígeno: más capacidad, menos latencia, más estabilidad y, sobre todo, más capacidad de adaptarse a cada uso.

Ekholm también vinculó este cambio a un terreno cada vez más sensible: el papel de las telecomunicaciones en la seguridad nacional. A medida que redes móviles soportan servicios críticos (emergencias, transporte, infraestructuras estratégicas), la conversación deja de ser solo tecnológica y se vuelve también geopolítica y de resiliencia.

Lo que contaron AT&T y Singtel: nube, arquitectura abierta y nuevas vías de ingresos

En la misma sesión participaron directivos de operadoras con realidades distintas. Desde AT&T, John Stankey habló de la transición hacia una arquitectura abierta y basada en nube, con un dato orientativo sobre el avance de tráfico cursado en ese modelo. El trasfondo es claro: el 5G SA no se trata únicamente de “más velocidad”, sino de una plataforma que permite crear servicios como si fueran piezas de Lego, combinables y automatizables.

Por su parte, Singtel aportó una perspectiva interesante por su adopción temprana de 5G SA en Singapur. La idea práctica es que, cuando una red ya está preparada para segmentarse y ofrecer garantías, aparecen oportunidades de negocio más allá de la tarifa plana: network slicing para industrias, conectividad dedicada para recintos, y servicios específicos para aplicaciones que no toleran cortes ni sobresaltos. Es el equivalente a reservar un carril exclusivo en una autopista cuando llevas una ambulancia o cuando tienes que llegar a tiempo sí o sí.

Ericsson y Nokia: cooperación para acelerar las redes autónomas con rApps y SMO

Uno de los anuncios con más “lectura industrial” fue la colaboración entre Ericsson y Nokia para impulsar la automatización de redes en entornos multivendedor. En telecomunicaciones, la automatización está dejando de ser un “nice to have” porque operar redes cada vez más complejas a mano sale caro, es lento y aumenta el riesgo de errores. La meta que se suele mencionar es avanzar hacia redes autónomas con altos niveles de automatización, donde la red se configura, se optimiza y se repara con mínima intervención humana.

Aquí entran conceptos como SMO (Service Management and Orchestration) y las rApps (aplicaciones de automatización para RAN). La colaboración, según lo explicado en el comunicado, pasa por participar en los ecosistemas del otro: Ericsson se suma al marketplace SMO de Nokia y Nokia entra en el ecosistema de rApps de Ericsson. La intención es que un operador no quede “atrapado” por una sola plataforma y pueda mezclar herramientas y proveedores con menos fricción.

En este punto conviene una metáfora: si antes cada marca proponía su propio “cargador” para la automatización, lo que se busca es un estándar de enchufe. De hecho, se menciona la importancia de interfaces estandarizadas (como la R1) para que esas rApps funcionen en diferentes entornos. En el comunicado aparece también la valoración de ABI Research, que interpreta este tipo de acuerdos como un paso para consolidar SMO como arquitectura de automatización a largo plazo y facilitar compatibilidad entre catálogos de aplicaciones.

Ericsson e Intel: el camino hacia un 6G con ADN de IA nativa

El segundo gran pilar del día fue la ampliación de la colaboración entre Ericsson e Intel con un objetivo ambicioso: acelerar la llegada de un 6G comercial concebido como IA nativa. La frase puede sonar abstracta, pero la idea es bastante tangible: en lugar de “poner IA encima” de una red diseñada con criterios tradicionales, diseñar la red para que la IA forme parte del funcionamiento desde el core hasta el edge.

¿Por qué importa ese matiz? Porque los futuros servicios no solo consumen conectividad; también van a distribuir cómputo. Una red móvil moderna se parece cada vez menos a una “tubería” y más a una plataforma que decide rutas, prioriza flujos, detecta anomalías y asigna recursos de forma dinámica. Si la IA es el cerebro, necesita estar cerca de donde pasan las cosas, no siempre en un centro de datos lejano. De ahí el foco en cloud, compute eficiente y capacidades de inferencia distribuidas.

En el anuncio se habla de avances y demostraciones ligadas a Cloud RAN, 5G Core y entornos de infraestructura abierta, con la vista puesta en hacer la transición “más abierta, eficiente y rentable” para operadores. También aparece un elemento que gana peso en Europa: la seguridad y la soberanía de suministro, es decir, la capacidad de depender menos de cuellos de botella industriales.

Sony y Vodafone: monetizar el 5G con APIs de red y conectividad premium garantizada

El caso más fácil de visualizar llegó con la demostración junto a Sony y Vodafone: una solución para fotógrafos profesionales en grandes eventos que usa APIs de red para reservar conectividad premium. Si alguna vez has intentado enviar un vídeo desde un estadio lleno, ya conoces el problema: aunque tu móvil “tenga cobertura”, la red está tan congestionada que todo va a trompicones. Para un fotógrafo que vive de mandar la imagen antes que nadie, ese retraso puede costar dinero.

La prueba de concepto propone que el profesional pueda reservar bajo demanda un segmento de red con garantías en una zona y franja horaria concreta. Es decir, no es “más datos”, es “datos con promesa”: subida estable, rendimiento predecible y prioridad en el momento crítico. Aquí se conectan varias piezas: el network slicing, la exposición de capacidades de red mediante APIs y la capa de orquestación. En la explicación de Ericsson se menciona el soporte de Vonage y el cumplimiento con CAMARA, un marco impulsado por la industria para estandarizar Network APIs.

Esta parte no es menor porque apunta a un tema incómodo para las telecos: cómo convertir inversiones de red en ingresos nuevos. El “slicing” y las APIs funcionan como un catálogo de servicios, más parecido a contratar un extra en un billete de avión —embarque prioritario, maleta adicional— que a la conectividad plana de siempre. En el texto aportado se cita también una estimación de mercado de Business Research Insights sobre el crecimiento del sector de fotografía profesional, usada por las compañías para contextualizar la oportunidad.

Qué está en juego: redes que se venden como producto, no solo como cobertura

Si juntamos los anuncios, el dibujo se entiende mejor: 5G SA como base técnica, redes autónomas para operarlas con eficiencia, APIs de red para empaquetar capacidades y venderlas, y una hoja de ruta de 6G donde la IA nativa no sea un accesorio sino el diseño central.

Para el usuario final, esto puede traducirse en cosas muy prácticas: menos “depende de la hora” en lugares masivos, mejores experiencias para trabajo remoto crítico, y servicios que se comportan con la regularidad de una fibra dedicada, pero en movilidad. Para empresas y administraciones, la clave está en la previsibilidad: cuando una fábrica, un puerto o un equipo de emergencias necesita garantías, la red no puede ser una lotería.

Desde el punto de vista industrial, también se nota un intento de acelerar ecosistemas. Ericsson habló de colaboraciones con más de un centenar de socios en su espacio del congreso, lo que sugiere que el valor ya no se crea solo con antenas y core, sino con capas de software, orquestación y aplicaciones que se apoyan en capacidades programables.