WordPress incorpora un asistente de IA para editar webs con prompts: así funciona dentro del editor

Publicado el

Robot inteligente evaluando sus propias respuestas con pantallas flotantes, ilustración minimalista sobre IA y autoevaluación.

La idea de escribirle a una IA “hazme esto” ya no suena novedosa; lo distinto aquí es el lugar donde ocurre. Desde el 17 de febrero de 2026, WordPress.com integra un asistente de IA directamente en el editor del sitio y en la biblioteca multimedia, de forma que las peticiones se hacen sin salir del flujo de trabajo habitual, como si tuvieras a alguien al lado mirando la misma pantalla y tocando los mismos controles. La propia compañía lo presentó como una ayuda continua para construir, ajustar y pulir un sitio mientras trabajas, y medios como TechCrunch y The Verge han detallado su llegada y primeras funciones.

El enfoque recuerda a pedirle a un compañero “haz esta sección más aireada” en vez de darle instrucciones técnicas sobre márgenes, tipografías o patrones. No es magia: por debajo, la herramienta traduce tus frases a cambios en bloques, estilos y contenidos. La promesa es clara: menos tiempo “cazando” opciones en menús, más tiempo tomando decisiones sobre el mensaje y el aspecto.

Dónde aparece y qué tipo de tareas entiende el editor de sitios

Una vez activado, el asistente se muestra como una barra lateral en el editor, listo para recibir indicaciones en lenguaje natural. En términos prácticos, está pensado para tres grandes familias de trabajo: contenido, diseño y medios. En contenido, puede reescribir fragmentos, ajustar el tono y traducir secciones. En diseño, interpreta peticiones sobre estructura, estilos o patrones y aplica cambios que ves reflejados mientras editas. En medios, se integra con la biblioteca para crear o retocar imágenes desde el propio panel.

Esto reduce el “peaje mental” de saber exactamente dónde está cada ajuste. Es como ordenar la cocina con alguien que ya conoce tus cajones: tú dices “quiero los vasos más a mano” y esa persona reorganiza, sin que tengas que explicar el plano entero. La comparación ayuda a entender el valor real: no sustituye tus preferencias, solo acorta el camino entre intención y acción.

Escritura y traducción: cuando el prompt se convierte en corrector de estilo

En el terreno del texto, la herramienta se mueve entre corrección y edición con un enfoque bastante práctico. Puedes pedirle que reformule un párrafo para sonar “más seguro”, que simplifique una explicación demasiado densa o que traduzca una sección a otro idioma. WordPress.com lo ejemplifica con peticiones de tono y traducción dentro del propio editor, y TechCrunch remarca que también puede comportarse como editor sugiriendo titulares y revisiones.

Aquí conviene tener expectativas realistas: una IA puede suavizar frases, detectar repeticiones o proponer alternativas, pero no conoce tu marca como la conoces tú. Funciona mejor si le das contexto (“este texto es para la página de servicios de un estudio de arquitectura, queremos sonar cercanos pero profesionales”) y si revisas el resultado con ojos humanos. Es el mismo criterio que aplicarías a una corrección automática del móvil: útil para acelerar, peligrosa si aceptas todo sin mirar.

Cambios de diseño sin bucear en menús: bloques, estilos, patrones y páginas nuevas

La parte más interesante para quien no quiere tocar código es la capacidad de pedir ajustes de diseño con frases amplias. Según WordPress.com y TechCrunch, sirve para retocar distribución, estilos y patrones; también para insertar secciones concretas (como testimonios) o crear páginas nuevas (como contacto) con instrucciones directas.

Este tipo de órdenes son valiosas porque atacan un problema común: el editor moderno de WordPress es potente, sí, pero a veces se siente como una ferretería enorme. Tú sabes que necesitas “una estantería más”, no el tornillo exacto. El asistente intenta ser ese dependiente que entiende la intención: “más moderno y espacioso” puede traducirse en cambios de padding, tipografía o disposición de bloques, sin que tengas que nombrarlos uno por uno.

Hay una limitación importante: el asistente funciona mejor con temas de bloques. Si tu sitio usa un tema clásico, no aparecerá en el editor, aunque sí podrás usar la parte de imágenes en la biblioteca multimedia. Esa distinción es clave para no frustrarse al buscarlo donde no toca.

Imágenes dentro del panel: generación de imágenes y edición con Nano Banana

En la biblioteca multimedia aparece un botón específico para generar imágenes y, desde ahí, pedir tanto creaciones nuevas como ediciones sobre archivos existentes. WordPress.com explica que puedes definir requisitos como proporciones y estilos para mantener coherencia visual, y TechCrunch añade que el sistema se apoya en los modelos Google Gemini conocidos como Nano Banana para esta parte creativa y de retoque.

La elección del modelo importa por un motivo práctico: no solo se trata de “inventar” imágenes, sino de poder modificarlas con precisión (pasar a blanco y negro, cambiar un elemento concreto o ajustar una escena). Google lleva tiempo empujando esa idea de edición guiada por texto, y TechCrunch ya había cubierto iteraciones recientes de Nano Banana orientadas a mejorar capacidades de edición y salida.

Para el día a día, el beneficio se entiende con un ejemplo cotidiano: si necesitas una imagen de cabecera con un estilo consistente para tu blog, normalmente saltas entre herramientas, exportas, vuelves a subir, corriges tamaños… Aquí, parte de ese ir y venir se comprime dentro del mismo lugar donde publicas.

Block notes y “@ai”: la IA como compañero de revisión dentro del equipo

WordPress añadió en su versión 6.9 una función llamada block notes para dejar comentarios directamente en bloques del editor, pensada para colaborar con otras personas. El giro ahora es que puedes invocar al asistente escribiendo “@ai” en esas notas y pedirle acciones muy concretas: revisar un bloque, proponer un titular, sugerir ejemplos o incluso hacer una comprobación de datos. TechCrunch subraya que las respuestas pueden incluir referencias a fuentes externas, y WordPress.com lo presenta como una extensión natural del flujo de colaboración.

En la práctica, esto se parece a poner un post-it digital en la maqueta de una revista: señalas un párrafo y dices “¿esto se entiende?” o “¿me das tres opciones de título?”. Solo que el “compañero” responde al instante. Aun así, el criterio editorial sigue siendo tuyo: una IA puede sugerir, pero no asumir responsabilidad sobre precisión, matices o decisiones de enfoque.

Activación, planes y controles: por qué el despliegue es opt-in

El asistente no se enciende solo en la mayoría de casos. WordPress.com insiste en que es una función opt-in: hay que ir a la configuración del sitio, entrar en “AI tools” y activar el interruptor. TechCrunch coincide en el recorrido de activación y añade un matiz relevante: si tu web se creó con el AI website builder de WordPress, el asistente puede venir habilitado automáticamente.

También hay condicionantes de disponibilidad. En el anuncio oficial, WordPress.com indica que los planes Business y Commerce pueden activar el asistente sin coste extra, lo que sugiere una estrategia de “valor añadido” para sus niveles más orientados a negocio.

Este énfasis en la activación manual no es casual: la IA genera entusiasmo y recelo a partes iguales. Mantenerlo como opción reduce fricción con quienes prefieren un panel “limpio” o no quieren incorporar estas funciones en su proceso editorial.

Lo que cambia para creadores y agencias: menos fricción, misma responsabilidad

Integrar la edición con prompts dentro del CMS apunta a un cambio de hábito: el editor ya no es solo un lugar donde “colocas” contenido, también se vuelve un espacio donde negocias con una herramienta que propone y ejecuta. Para creadores en solitario, puede ser un acelerador para tareas repetitivas como reescrituras, traducciones o variaciones de títulos. Para agencias, la gracia está en la consistencia: pedir ajustes de estilo o estructura y mantener un histórico en el propio editor puede ahorrar idas y venidas de feedback.

Hay que vigilar el reverso: cuando algo es muy fácil de generar, también es fácil publicar sin el mismo nivel de cuidado. El asistente puede ayudarte a sonar más claro, pero no te exime de revisar el contenido, comprobar datos y cuidar la voz de marca. En ese sentido, la IA se parece a una batidora potente: hace el trabajo mecánico rápido, pero si metes ingredientes malos, el resultado seguirá sabiendo mal.

WordPress, como ecosistema, también está moviéndose en paralelo hacia infraestructura de IA más “central” para desarrolladores, como se discute en propuestas de su comunidad técnica. Esa línea sugiere que lo que hoy llega como función en WordPress.com podría inspirar integraciones más amplias en el futuro, con debates inevitables sobre proveedores, control y transparencia.