El boletín “Pac Tech Pulse” del Center for Strategic and International Studies (CSIS), publicado el 10 de febrero de 2026, funciona como una foto fija de algo que lleva tiempo gestándose: los gobiernos de Asia-Pacífico ya no tratan la tecnología como un “tema del ministerio correspondiente”, sino como infraestructura nacional. En apenas unas semanas, entre finales de 2025 y enero de 2026, aparecen decisiones públicas que tocan gobernanza de IA, infraestructura digital, transición energética, semiconductores, regulación farmacéutica y hasta planes de tecnología cuántica.
La lectura conjunta deja una idea clara: la región está intentando correr rápido sin tropezar. Como cuando una ciudad amplía su red de metro, pero al mismo tiempo refuerza normas de seguridad, integra nuevos billetes y entrena al personal. Aquí el “metro” son los modelos de inteligencia artificial, la energía limpia, las cadenas de suministro de chips y las capacidades científicas de próxima generación.
La carrera por una IA responsable en el sector público
Uno de los movimientos más reveladores llega desde Australia. Según OpenGov Asia, el gobierno revisó su política para el uso responsable de IA en la administración pública (26 de enero de 2026), reforzando salvaguardas para que la adopción sea segura, transparente y confiable. La señal es doble: se quiere usar IA, pero se quiere poder explicarla y auditarla. Dicho en sencillo, es como permitir calculadoras en un examen, siempre que el procedimiento quede claro y existan reglas contra “atajos” peligrosos.
En paralelo, Japón aprobó su primer plan nacional básico sobre desarrollo y uso de IA (23 de diciembre de 2025, recogido por Babl). El concepto de “IA fiable” aparece como eje: acelerar la adopción sin erosionar la confianza social. En el fondo, es la misma tensión que vive cualquier organización cuando introduce automatización: ganar eficiencia sin perder control.
Corea del Sur, por su parte, entra en fase de ejecución con su AI Basic Act. Korea Tech Desk detalla que habrá un periodo de gracia de un año para las sanciones, mientras el regulador prioriza guías y adaptación (22 de enero de 2026). El enfoque es pragmático: primero se enseña a circular por la nueva carretera, luego se multa a quien ignore las señales. Ese “tiempo de aprendizaje” puede ser clave para que las empresas no conviertan el cumplimiento en un bloqueo, sino en una transición ordenada.
Cuando la infraestructura de IA se convierte en política industrial
India aparece dos veces en el mapa, y ambas apuntan al mismo cuello de botella: la IA no es solo software; depende de cómputo, datos y ecosistemas de modelos. Según Suryaa, su “white paper” sobre democratizar el acceso a infraestructura de IA (30 de diciembre de 2025) define el objetivo de hacer accesibles y asequibles recursos como potencia de cálculo, datasets y herramientas, para que lleguen a una base amplia de usuarios.
La metáfora útil aquí es la electricidad: no basta con vender electrodomésticos si solo unos pocos pueden conectarlos a la red. Democratizar infraestructura implica pensar en costes, disponibilidad, reparto y capacitación, con implicaciones directas para startups, universidades, pymes y organismos públicos.
El otro documento indio, citado por Times of India (24 de enero de 2026), propone una gobernanza de IA “tecno-legal”, combinando salvaguardas jurídicas, controles técnicos y mecanismos institucionales. Es un intento de coser dos mundos que a menudo se hablan poco: el de los abogados que piden responsabilidad y el de los ingenieros que necesitan especificaciones medibles. Traducido a la vida diaria: no basta con poner un cartel de “prohibido correr”; hay que definir límites, instalar barandillas y diseñar el espacio para reducir accidentes.
La escuela como primer laboratorio de alfabetización en IA
La conversación sobre IA suele quedarse en empresas y gobiernos, pero el boletín incluye un giro importante hacia ciudadanía y habilidades. Filipinas lanzó “AI Literacy as a Life Skill in Schools” (13 de enero de 2026, según la Philippine Information Agency), con la intención de integrar la alfabetización en IA en la educación básica. Tratar la IA como “habilidad de vida” la coloca a la altura de la educación financiera o la seguridad vial: no se exige ser experto, pero sí entender riesgos, límites y usos responsables.
Malasia, en la misma línea de “capilaridad”, puso en marcha “Jelajah AI MyMahir” (17 de enero de 2026, recogido por Business Today), una iniciativa de recualificación a nivel comunitario en 60 circunscripciones. El diseño es muy de terreno: estudiantes, trabajadores, mujeres, emprendedores y dueños de pequeños negocios, con aprendizaje práctico orientado a productividad y empleabilidad. Es el tipo de política que asume que la automatización cambia el trabajo no solo en fábricas, también en oficinas, comercios y servicios.
Bangladesh suma ambición institucional con su borrador de política nacional de IA 2026-2030 (26 de enero de 2026, citado por The Daily Star), alineado con Vision 2041 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La intención de ser “productor” de innovación doméstica, modernizar servicios públicos y buscar crecimiento inclusivo muestra un patrón: la IA se entiende como herramienta de desarrollo, no solo como moda tecnológica.
IA agentiva: el siguiente escalón que exige nuevas barandillas
Singapur introduce un matiz que cada vez será más central: no es lo mismo usar modelos para analizar texto que desplegar agentes de IA que actúan. Según Market Tech, el país presentó un marco de gobernanza para el despliegue responsable de IA agentiva (23 de enero de 2026), ampliando su Model AI Governance Framework de 2020, con guía práctica para que las organizaciones operen agentes de forma segura y fiable (IMDA, Gobierno de Singapur).
La diferencia es parecida a la que hay entre un GPS que sugiere una ruta y un coche que gira por sí solo. Cuando el sistema ejecuta acciones, la conversación sobre control, trazabilidad, permisos y supervisión humana deja de ser teórica. Un marco específico sugiere que Singapur anticipa el salto desde “asistentes” hacia “operadores” digitales.
China también refuerza el vínculo entre IA y economía real: el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información publicó un plan de trabajo para profundizar la integración del internet industrial y la IA (9 de enero de 2026, comunicado oficial). En clave manufacturera, significa llevar IA a mantenimiento predictivo, calidad, logística y eficiencia energética, con impacto directo en competitividad.
Energía: del reciclaje solar a las microredes verdes
En tecnología energética, el boletín muestra un giro hacia el ciclo completo. Australia anunció un piloto nacional para reciclar paneles solares al final de su vida útil (16 de enero de 2026, Department of Climate Change, Energy, the Environment and Water). Es una pieza que suele quedar fuera del relato “verde”: cuando los paneles se jubilan, hay residuos, materiales valiosos y una necesidad de gestión industrial. La transición energética, vista así, se parece más a gestionar una ciudad limpia que a instalar solo contenedores nuevos.
China, por su parte, emitió guías para promover microredes industriales verdes (9 de enero de 2026, comunicado), integrando solar, eólica, bombas de calor, almacenamiento y gestión inteligente. Una microred es como un “barrio con su propia batería y cerebro”, capaz de optimizar consumo y reducir emisiones sin depender tanto de una red central saturada.
India se mueve en la dimensión regulatoria y de calidad. Mercom recoge una propuesta de enmiendas a las Electricity Rules 2005 (5 de enero de 2026) para simplificar el marco de generación cautiva, con condiciones como el 26% de propiedad y el 51% de consumo. El país también revisó guías para pruebas de equipos y planes de aseguramiento de calidad en el sector eléctrico (20 de enero de 2026, Power Peak Digest), y publicó un borrador de National Electricity Policy 2026 (22 de enero de 2026, Economic Times) con normas más estrictas para tarifas y reformas orientadas a la salud financiera de las distribuidoras.
Indonesia creó su Consejo Nacional de Energía (DEN) para 2026-2029 (29 de enero de 2026, Cabinet Secretariat), con mandato de coordinación para autosuficiencia, renovables y alternativas como biocombustibles. Malasia avanzó con guías para su esquema de suministro corporativo de renovables (CRESS) y para medidores eléctricos (documentos de finales de 2025 y 1 de enero de 2026). Nueva Zelanda, según Scoop, endurece el marco sancionador de su autoridad eléctrica, elevando potenciales penalizaciones para infracciones graves (13 de enero de 2026). Todo esto suena técnico, pero tiene un efecto cotidiano: estabilidad de la red, inversión, precios y resiliencia.
Australia también publicó detalles de su Critical Minerals Strategic Reserve de 1.200 millones de dólares, con foco inicial en antimonio, galio y tierras raras (12 de enero de 2026, según PV Magazine y el Departamento de Industry, Science and Resources). Es la cara material de la transición: sin minerales críticos no hay baterías, electrónica ni parte de la infraestructura energética.
Semiconductores: geopolítica, talento y “chips con pasaporte”
En semiconductores, la tensión geopolítica se deja ver. Deutsche Welle informó de un veto chino a exportaciones de equipos de doble uso (civil y militar) hacia Japón, incluyendo ítems vinculados a tierras raras (8 de enero de 2026). Es un recordatorio de que la cadena de valor del chip no es solo fábricas; también son herramientas, materiales y permisos.
Mientras tanto, el Sudeste Asiático intenta subir de nivel. Tailandia presentó una estrategia para acelerar su industria de semiconductores y electrónica avanzada, con metas de inversión y fuerza laboral hacia 2050 (7 de enero de 2026, Babl y la Thailand Board of Investment). Vietnam estableció un centro nacional de coordinación de wafers multiproyecto para prototipado y servicios públicos de diseño y fabricación temprana (2 de enero de 2026, Vietnam Briefing y el Ministerio de Ciencia y Tecnología). La idea compartida es construir ecosistema: formación, prototipos, vínculos entre academia e industria y capacidad de escalar.
Salud y regulación: datos reales, seguridad y disponibilidad
En biotecnología y фарма, el patrón es “más reglas, más trazabilidad”. Australia publicó principios de cumplimiento para 2026-2027 de su Therapeutic Goods Administration (22 de enero de 2026, comunicado TGA), aplicables a medicamentos, dispositivos y bienes terapéuticos. China revisó su regulación de implementación de la Drug Administration Law (1 de enero de 2026, National Medical Products Administration), buscando fomentar investigación, reforzar control de ciclo de vida y asegurar seguridad farmacológica.
India propuso retirar los jarabes para la tos del Schedule K para pasar de OTC a venta bajo prescripción (1 de enero de 2026, Indian Pharma Post y notificación oficial), un cambio que afecta directamente a disponibilidad y supervisión médica. Japón publicó una notificación sobre elementos de enmiendas a su PMD Act (6 de enero de 2026, Pharma Japan), destacando expansión del uso de real-world data, ampliación de aprobaciones condicionales, obligación de planes pediátricos y prioridad en revisiones ante escasez. Es la regulación intentando parecerse a un “control de calidad con sensores”: no solo mirar ensayos controlados, también observar cómo se comporta el medicamento en la vida real.
Cuántica y aeroespacial: del papel al permiso digital
La tecnología cuántica aparece como apuesta estratégica explícita. India publicó un marco de misión cuántica militar para integrar comunicación, computación, sensores/metrología y materiales/dispositivos en sus fuerzas armadas (22 de enero de 2026, Tribune India y comunicado). Corea del Sur presentó una hoja de ruta para impulsar su industria cuántica, con la ambición de liderar chips cuánticos hacia 2035 (29 de enero de 2026, Yonhap News). Aunque la cuántica aún está lejos del uso masivo, los gobiernos la tratan como si estuvieran plantando un bosque: el beneficio llegará tarde, pero el momento de sembrar es ahora.
En aeroespacial, China lanzó licencias electrónicas para transporte aéreo de mercancías peligrosas (15 de enero de 2026, ChemNet y la autoridad de aviación civil). Puede parecer un detalle burocrático, pero digitalizar licencias suele recortar tiempos, reducir errores y aumentar trazabilidad, justo lo que se necesita cuando el riesgo es alto.
