Alexa+ se abre a todo EE. UU.: lo que cambia cuando Alexa conversa y recuerda

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Alexa+ es la apuesta de Amazon por convertir su asistente de voz en algo más parecido a un interlocutor que a un “mando a distancia” por comandos. La novedad no está en que encienda luces o ponga música, sino en la capa de IA conversacional que permite mantener diálogos largos, retomar temas y pedir tareas complejas sin tener que hablar “en modo robot”. Amazon lo presenta como un salto de arquitectura, apoyado en modelos de lenguaje más capaces que los que impulsaban a la Alexa clásica.

El despliegue ya no está limitado a un acceso previo: desde el 4 de febrero de 2026, Alexa+ está disponible para todo el público en Estados Unidos, con una fórmula que mezcla acceso incluido con suscripción y una versión gratuita con límites.

Dónde se usa: altavoces, móvil y navegador

Una de las ideas clave de Alexa+ es que no vive solo en el altavoz. Se puede usar por voz en dispositivos compatibles con Alexa, y también como chat en el navegador a través de Alexa.com y dentro de la app de Alexa. Eso cambia el hábito: la cocina y el salón siguen siendo importantes, pero el asistente pasa a estar también en el portátil y en el móvil, como si Alexa dejara de ser “la radio con micrófono” y se convirtiera en una libreta compartida que llevas encima.

En la práctica, el formato web y el móvil habilitan usos que antes eran incómodos por voz, como investigar un tema, pedirle que redacte un texto o revisar un plan paso a paso sin que se pierdan detalles por el camino.

Precios y acceso: incluido con Prime, suscripción y versión gratuita

El modelo de acceso es directo: en EE. UU., Prime incluye Alexa+ sin coste adicional, con uso completo para el hogar. Para quien no tiene Prime, Amazon ofrece la opción de pagar 19,99 dólares al mes por el acceso completo.

La pieza más interesante para probar sin compromiso es el nuevo nivel gratuito: un chat de texto accesible desde Alexa.com y la app de Alexa, con limitaciones de uso. Es como una “tapa” antes del plato principal: sirve para tantear el estilo de conversación, hacer consultas, planificar y comprobar si encaja en tu día a día, aunque no promete la misma libertad que la modalidad completa.

Qué hay debajo: Amazon Nova y Anthropic como motores

Amazon atribuye el cambio a una arquitectura basada en grandes modelos de lenguaje, combinando tecnología propia, Amazon Nova, con modelos de Anthropic. Traducido a lo cotidiano: si la Alexa anterior funcionaba como una calculadora muy rápida con un buen catálogo de “habilidades”, Alexa+ se parece más a un copiloto que entiende contexto, matices y puede hilar ideas durante más tiempo.

Esto no significa que “sepa de todo” ni que acierte siempre, pero sí que el tipo de interacción deja de ser una secuencia de órdenes sueltas. El objetivo es que puedas preguntar, repreguntar, corregir y ampliar sin empezar desde cero cada vez, algo que suele marcar la diferencia entre una demo simpática y una herramienta que realmente se usa.

Conversaciones largas y memoria: la promesa de continuidad

La idea de que Alexa+ recuerda contexto es uno de sus grandes reclamos. En vez de una conversación que se borra al terminar, el asistente está diseñado para mantener el hilo entre sesiones y dispositivos. Amazon lo describe como una experiencia donde puedes retomar un tema días después, continuar en el móvil lo que empezaste en el Echo y mantener un seguimiento más natural.

Para entenderlo sin tecnicismos, piensa en la diferencia entre hablar con alguien que toma notas y alguien que te pide que repitas todo desde el principio. En un hogar, eso se traduce en cosas como: “Seguimos con la cena del viernes; ajusta el menú para una persona vegetariana”, o “Lo de la visita del técnico, muévelo a la tarde”. Esa continuidad es útil, aunque también invita a mirar con atención cómo se gestionan datos y preferencias cuando un asistente empieza a “acordarse” de nuestras rutinas.

De preguntas a tareas: reservas, pedidos y gestiones cotidianas

Más allá de contestar dudas, Amazon empuja a Alexa+ hacia un rol más “ejecutor”: pedir comida, gestionar reservas, solicitar un viaje, programar servicios del hogar. Esta parte es la que suele separar a un chatbot entretenido de un asistente práctico, porque implica actuar sobre servicios externos y coordinar pasos.

En el día a día, esto puede sentirse como tener un pequeño conserje digital: “Encuentra un restaurante tranquilo cerca, reserva para dos y avísame si cambia el horario”, o “Pide el mismo pedido de la última vez, pero sin picante”. La clave está en cuánto control mantiene el usuario, qué confirmaciones pide el sistema y cómo maneja errores, porque cuando una IA “hace”, los fallos ya no son una respuesta incorrecta: son una reserva equivocada o un pedido mal hecho.

Organización personal y familiar: calendario, recordatorios y planificación

Alexa+ mantiene funciones clásicas —recordatorios, calendario, alarmas—, pero intenta elevarlas con lenguaje natural y seguimiento. Si antes la sensación era la de programar un dispositivo, aquí la intención es más parecida a coordinarte con alguien: “Recuérdame los entrenamientos, pero evita los días que llego tarde del trabajo”, o “Organiza la semana de deberes con huecos cortos cada tarde”.

En el navegador, Amazon también posiciona Alexa+ como apoyo para investigar, resumir y redactar, lo que abre un uso más “de escritorio”: preparar un itinerario, ordenar ideas para un correo, convertir notas sueltas en un texto coherente.

Hogar conectado y avisos de actividad: comodidad con matices

Otra vertiente es el hogar inteligente: con dispositivos compatibles, Alexa+ puede integrarse para controlar rutinas y, según la propuesta descrita, detectar patrones de actividad y avisar si ve comportamientos inusuales. En términos sencillos, sería como un vigilante discreto que no mira “quién eres”, sino “qué suele pasar” en casa y marca una anomalía.

Este tipo de funciones suelen ser muy valiosas para familias, segundas residencias o personas mayores, aunque también exigen claridad: qué sensores participan, qué se considera “inusual”, cómo se configuran las alertas y qué datos se almacenan. La utilidad y la tranquilidad van de la mano de la transparencia.

Uso real y expansión: más conversaciones, foco en EE. UU. y señales fuera

Amazon asegura que, durante el acceso previo, la gente interactuó con Alexa+ con más frecuencia que con la Alexa estándar, un indicio de que el formato conversacional engancha cuando resuelve cosas concretas. TechCrunch llegó a recoger que las conversaciones podían multiplicarse entre dos y tres veces frente a la versión anterior, según cifras atribuidas a la compañía.

El lanzamiento general se centra en Estados Unidos, y la pregunta inmediata es cuándo llegará de forma amplia a otros mercados. Hay medios que apuntan a pruebas o betas en algunos países europeos, mientras el despliegue comercial completo sigue sin calendario público para la mayoría de regiones.