Cambiar de móvil sigue siendo un pequeño ejercicio de paciencia, aunque tengas copias de seguridad y cables rápidos. Con los chatbots de IA está pasando algo parecido, solo que el “equipaje” no son fotos ni contactos: es tu historial de conversaciones, tus preguntas recurrentes, tus proyectos a medias y ese contexto que has ido construyendo charla a charla. Con el tiempo, herramientas como ChatGPT, Claude o Google Gemini se convierten en una especie de cuaderno de trabajo continuo. Y cuando ese cuaderno se queda encerrado en una sola plataforma, aparece un bloqueo sutil: cambiar implica empezar de cero.
El resultado es una forma de “fidelidad” que no siempre nace de preferencia, sino de fricción. Si llevas meses puliendo prompts, guardando conversaciones sobre un viaje, un plan de estudios o un proyecto en el trabajo, migrar se siente como mudarte sin cajas. No es que no puedas, es que duele.
Gemini prepara una función para importar chats
Según ha publicado Android Police, Google está trabajando en una opción llamada “Import AI chats” dentro de Google Gemini. La idea es directa: permitir que importes conversaciones desde otras plataformas de IA para tenerlas disponibles en Gemini. La pista más visible es que la función ha aparecido en el menú de adjuntos de la app con una etiqueta de beta, y la información se ha atribuido a TestingCatalog, una fuente habitual para detectar funciones en desarrollo.
Lo importante aquí no es solo la comodidad. Una herramienta de importación cambia el tono de la competencia entre asistentes: deja de ser “elige uno y quédate” y pasa a “prueba y cambia cuando te convenga”. Si se materializa como se describe, Google estaría atacando una de las barreras más pegajosas de la IA conversacional: la dependencia del historial.
Qué se trasladaría y qué probablemente se quedaría fuera
Hay un matiz clave: todo apunta a que la importación serviría para llevarte el historial de chats, pero no necesariamente las memorias guardadas o funciones equivalentes que cada plataforma usa para personalizar respuestas a largo plazo. Esto tiene sentido por varias razones. Primero, porque “memoria” no significa lo mismo en todos los servicios: algunos la tratan como preferencias explícitas, otros como señales extraídas del uso, otros como notas que tú apruebas. Segundo, porque las políticas de privacidad y los formatos de exportación no están alineados entre compañías.
Dicho de forma cotidiana: podrías traerte tus carpetas, pero no la forma exacta en la que cada casa estaba organizada. Tus conversaciones estarían ahí como referencia, como archivo consultable, como base para retomar hilos. Aun así, incluso sin memoria, el valor es enorme: recuperas continuidad. Puedes abrir un chat antiguo sobre “ese informe”, copiar lo importante y seguir trabajando desde Gemini sin tener que reconstruir el contexto a base de explicaciones.
Cómo encajaría en el día a día
El flujo descrito por Android Police sugiere un proceso en dos pasos: descargar tu historial desde el servicio de origen y después subir ese archivo a Gemini mediante la opción de importación. Es un enfoque pragmático, porque evita integraciones directas entre plataformas que podrían complicarse por permisos, cuentas y restricciones técnicas. También es una fórmula que encaja con lo que ya hacen muchos servicios cuando te ofrecen portabilidad: tú controlas el archivo, tú decides cuándo lo generas, tú lo entregas.
En la práctica, esto podría ser especialmente útil para quien usa varios asistentes por motivos distintos. Hay gente que consulta a ChatGPT para escribir y programar, a Claude para lectura y análisis, y a Google Gemini por su integración con el ecosistema de Google. Tener la posibilidad de centralizar conversaciones históricas, aunque sea como consulta, se parece a guardar todos tus recibos y notas en un solo archivador: no lo miras cada día, pero cuando lo necesitas, te salva.
Portabilidad: una palabra pequeña con mucho impacto
La portabilidad de datos suele sonar burocrática, pero aquí tiene un efecto muy tangible. Las conversaciones con IA no son simples mensajes: muchas veces contienen decisiones, iteraciones, versiones de textos, listas de tareas narradas, razonamientos paso a paso y hasta “briefs” de trabajo. Si el historial se queda atrapado, el asistente se vuelve una isla. Si el historial se mueve, el usuario recupera control.
Por eso esta función, aunque parezca menor, toca un tema de fondo: quién “posee” la continuidad de tu trabajo. Y también puede influir en cómo la gente elige asistente. Cuando cambiar deja de ser traumático, las plataformas tienen que ganarse el uso por calidad y utilidad, no por inercia.
Nano Banana Pro apunta a descargas en 2K y 4K
La filtración no se queda en la importación. El mismo texto menciona mejoras relacionadas con Nano Banana Pro, el sistema de generación de imágenes integrado en Gemini. Google estaría preparando una opción para descargar imágenes en 2K o 4K, con dos modos: un tamaño recomendado, pensado para compartir, y un tamaño máximo, orientado a impresión.
Aquí conviene aterrizarlo con un ejemplo sencillo. Una imagen 2K puede ser como una foto que se ve estupenda en pantalla, perfecta para una presentación o redes. El salto a 4K se nota cuando recortas, cuando imprimes, cuando necesitas detalle fino o cuando el material va a un trabajo más “serio”, como un póster, una maqueta o un recurso para un cliente. Si Gemini hoy genera por defecto en 2K, habilitar 4K como opción de descarga puede abrirle la puerta a usos más profesionales, donde la resolución deja de ser un “ojalá” y pasa a ser requisito.
También es una mejora que encaja con cómo se usa la IA generativa en el mundo real: no basta con que “se vea bien”; muchas veces necesitas que aguante el zoom, que no se deshaga en bordes, que tenga margen para edición.
“Likeness”: una pista para verificar autenticidad en vídeo
Otra pieza que aparece en la información es una herramienta llamada “Likeness”, que estaría orientada a ayudar a verificar la autenticidad de contenido de vídeo generado por IA. Si esto te suena a terreno delicado, lo es. El vídeo sintético está avanzando rápido y, con ello, crece el riesgo de falsificaciones convincentes. Una función de verificación puede apuntar en varias direcciones: desde indicadores que sugieren si un clip fue generado o alterado, hasta señales sobre similitud facial o consistencia visual.
Aun así, conviene ser prudentes: el propio texto sugiere que esta función está en una fase temprana y que su lanzamiento público podría tardar unos meses. Y, aunque llegue, ninguna herramienta de autenticidad es magia. En el mejor de los casos, actúa como un detector de humo: no apaga el incendio, pero te avisa antes de que sea tarde. Para el usuario común, eso ya es valioso, porque reduce la carga de tener que “fiarse” a ciegas de lo que circula.
Un mismo hilo: menos fricción, más control
Visto en conjunto, estas novedades dibujan una estrategia bastante coherente. La importación de chats busca disminuir el bloqueo de ecosistema. La mejora de resolución en imágenes empuja a Gemini hacia usos creativos más exigentes. “Likeness” intenta responder a una preocupación creciente: la confianza en lo que vemos.
Si Google logra unir estos frentes en una experiencia sencilla, Google Gemini podría ganar puntos no solo por lo que responde, sino por cómo te acompaña: permitiéndote traer tu pasado, producir material con más calidad y darte herramientas para navegar un internet donde lo sintético es cada vez más común.
