Chrome se llena de IA: generación de imágenes, asistente en panel lateral y navegación automática para suscriptores

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batalla legal sacude la industria de la IA

Google está llevando su apuesta por la inteligencia artificial a uno de sus productos más cotidianos: Chrome, el navegador más utilizado del planeta. La idea es sencilla de entender si lo comparamos con una cocina: hasta ahora abrías el navegador para “cortar y mezclar” información; con estas novedades, Chrome incorpora ayudantes que también “pican verduras”, “ajustan el fuego” y te acercan ingredientes sin que tengas que cambiar de encimera. Según informó Associated Press en una pieza distribuida por TechXplore/Science X Network, el despliegue empieza en ordenadores de escritorio para usuarios de Estados Unidos que usen Chrome con sesión iniciada.

El movimiento tiene dos caras muy visibles. Por un lado, la integración de una herramienta de generación y edición de imágenes con IA dentro del propio navegador. Por otro, la llegada de un asistente virtual accesible desde un panel lateral, pensado para ayudarte mientras sigues navegando en la pestaña principal. Y, para quienes paguen las suscripciones superiores, aparece un tercer componente que apunta a automatizar tareas más complejas: la navegación automática.

Nano Banana: crear y retocar imágenes desde la ventana del navegador

La novedad más llamativa para el usuario común es la incorporación de Nano Banana, el generador y editor de imágenes con IA de Google, directamente en Chrome. El concepto es potente por su ubicuidad: si el navegador es tu “mesa de trabajo”, Nano Banana pasa a ser una caja de herramientas siempre a mano. En lugar de ir a una web concreta o abrir una aplicación aparte, la creación y manipulación de imágenes se integra en el flujo normal de navegación.

Esto tiene implicaciones prácticas claras. Imagina que estás preparando una invitación para un evento familiar y necesitas una imagen de fondo “tipo acuarela” con ciertos colores, o quieres ajustar una foto para que encaje en un formato concreto. Con este tipo de herramientas, la frontera entre “buscar una imagen” y “fabricarla” se difumina, y la edición deja de ser un proceso técnico para convertirse en una conversación con el sistema.

El lado menos amable es el mismo: cuanto más fácil resulta fabricar o modificar imágenes, más sencillo es producir contenido visual engañoso. Si antes retocar una foto exigía cierta destreza, ahora puede parecerse a pedirle a alguien que te “arregle la iluminación” o “cambie el fondo” en dos frases. La accesibilidad mejora, el riesgo de confusión también. La clave aquí no es demonizar la tecnología, sino recordar que un navegador con IA generativa integrada convierte algo extraordinario en algo rutinario, y la rutina es el terreno donde bajamos la guardia.

Un asistente en panel lateral para tareas online sin interrumpir lo que haces

La segunda pieza del anuncio es un panel lateral con un asistente impulsado por IA que puede ayudarte con tareas mientras sigues haciendo otra cosa. La decisión de colocarlo en un lateral es más importante de lo que parece: no busca “secuestrar” tu pantalla como una ventana emergente, sino convivir contigo, como ese compañero de trabajo que te pasa datos mientras tú escribes el informe.

En la práctica, esta arquitectura apunta a un tipo de ayuda más contextual. Si estás comparando productos, puede resumir diferencias; si estás leyendo información densa, puede aclarar conceptos; si estás organizando un plan, puede proponer pasos. En lugar de abrir otra pestaña para preguntar, la consulta se vuelve parte del acto de navegar.

Esta clase de integración también encaja con la dirección que Google lleva marcando con otros servicios. La compañía ha ido introduciendo funciones de IA en productos masivos como Gmail y su buscador con la intención de que se comporten más como un asistente personal que como herramientas “pasivas”, según se desprende del mismo informe de Associated Press. El navegador es el siguiente lugar lógico: es la puerta de entrada a casi todo lo que hacemos en internet.

Auto browse para AI Pro y Ultra: cuando el navegador hace recados por ti

Donde la propuesta se vuelve más ambiciosa es en la función de auto browse, disponible para suscriptores de Google AI Pro y Google AI Ultra. Aquí el navegador deja de ser solo una herramienta que usas y pasa a ser un mensajero digital: puede iniciar sesión en webs, buscar productos, preparar un carrito de compra y hasta redactar publicaciones para redes sociales bajo demanda.

Conviene aterrizarlo con un ejemplo cotidiano. Si hoy planear un regalo implica abrir varias tiendas, comparar precios y modelos, revisar reseñas, decidir envío y completar compra, la promesa de auto browse es que el sistema haga el recorrido pesado y te deje el último paso: confirmar. Google, de acuerdo con el texto difundido por AP, mantiene un freno claro: el usuario tiene que completar manualmente la compra desde el carrito y aprobar los contenidos redactados antes de publicarlos. Ese “último clic” es un control de seguridad y, a la vez, una manera de limitar responsabilidades en tareas sensibles.

Esta automatización también abre preguntas incómodas. Si un sistema inicia sesión y navega por ti, ¿cómo se gestionan permisos, trazabilidad y errores? Una compra equivocada no es solo una pestaña cerrada; es dinero, logística, devoluciones. Por eso el diseño de límites, confirmaciones y transparencia será tan importante como la capacidad técnica.

Gemini 3 y la estrategia de Alphabet: la IA como capa transversal

Detrás de estas funciones está Gemini 3, el modelo de IA que Google lanzó a finales del año pasado y que está incorporando en una amplia gama de servicios. El mensaje corporativo es coherente: la IA no es un “producto aparte”, es una capa que atraviesa el ecosistema. Si lo piensas como un sistema eléctrico, Gemini sería el cableado nuevo que alimenta diferentes aparatos de la casa: correo, búsqueda, navegador y, previsiblemente, más herramientas.

El artículo señala también el vínculo con Alphabet, la matriz de Google, y el contexto financiero de una compañía que ha impulsado su valor de mercado en parte por la expectativa de que la IA aumente el atractivo y la eficiencia de sus servicios. En esta narrativa, Chrome es clave: no solo por su cuota de uso, sino porque el navegador es el lugar donde se recolecta contexto de navegación y se integran flujos de trabajo. Ese contexto, bien gestionado, puede convertir al asistente en algo más útil; mal gestionado, puede elevar preocupaciones de privacidad.

“Personal Intelligence” en Chrome: personalización que aprende de tu vida digital

Uno de los elementos más delicados es la referencia a una futura opción llamada Personal Intelligence, que Google promete llevar a Chrome más adelante este año. La idea, según la información citada por AP, es aprovechar tecnología capaz de aprender de los hábitos y preferencias del usuario para ofrecer respuestas más adaptadas. Dicho de forma simple: no solo responder, sino responder “a tu manera”, con tus prioridades, tu historial y tu contexto.

Si lo comparamos con un dependiente de tienda, sería ese profesional que te conoce y sabe que prefieres tallas concretas o que buscas productos duraderos antes que baratos. Puede ser comodísimo. También exige límites: qué aprende, dónde se guarda, cómo se borra, qué controles tiene el usuario. En navegadores, donde se cruzan cuentas, búsquedas y formularios, la personalización es una herramienta útil y un tema sensible a la vez.

El trasfondo legal y la carrera de los rivales: Chrome en el centro del tablero

El anuncio llega en un momento en el que Chrome no solo es tecnología, también es política y regulación. Associated Press recuerda que, pocos meses antes, un juez federal rechazó la petición del Departamento de Justicia de EE. UU. de forzar a Google a vender Chrome como parte de un castigo por prácticas monopolísticas en búsqueda. El juez habría considerado, entre otros factores, que la IA está alterando el panorama competitivo, dando más margen a actores más pequeños.

Ese detalle conecta con la competencia directa. OpenAI y Perplexity aparecen mencionadas como rivales que están empujando navegadores con IA propia. OpenAI lanzó su navegador Atlas en octubre y llegó a mostrar interés por comprar Chrome si hubiese habido obligación de venta. Perplexity, por su parte, ofrece el navegador Comet y llegó a presentar una oferta multimillonaria por Chrome antes de que el juez descartara la medida, según el mismo reporte.

La lectura es clara: el navegador se ha convertido en la “carretera principal” de la IA de consumo. Quien controle esa carretera puede ofrecer asistentes, automatizar tareas y definir estándares de interacción. La integración de IA en Chrome no es solo una mejora de funciones, es una jugada para que Google no se quede atrás en un terreno donde los rivales están intentando ganar tracción.