Todoist Ramble: hablar para crear tareas, con IA y sin teclear

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Ilustración surrealista y minimalista de un asistente de investigación con inteligencia artificial representado como una figura transparente hecha de circuitos, sentado en un escritorio flotante, rodeado de formas geométricas que simbolizan datos, informes y gráficos. Fondo blanco con elementos sutiles que evocan el uso de IA en tareas de oficina.

A cualquiera le ha pasado: vas saliendo de casa, recuerdas que tienes que pedir cita al dentista, comprar pilas, responder un correo y reservar un tren. Sabes que si no lo apuntas en ese instante, el pensamiento se te escapa como un pez resbaladizo. El problema es que sacar el móvil, abrir la app, escribir y ordenar la idea requiere manos, tiempo y atención. Doist, la empresa detrás de Todoist, cree que ese “friction” cotidiano se puede recortar con una función que transforma la conversación en organización: Todoist Ramble, un sistema de voz a tareas que permite describir lo que necesitas hacer con lenguaje natural y convertirlo en tareas estructuradas.

Según contó TechCrunch, la idea no es que hables “perfecto”, sino que puedas balbucear, corregirte y pensar en voz alta. Ramble toma esa forma desordenada del pensamiento —ese “ramble”, ese divagar— y lo traduce a elementos que Todoist entiende: tareas, fechas, prioridades, duración, responsables y contexto.

Qué hace distinto a Todoist Ramble

Muchas herramientas aceptan dictado, pero dictar no es lo mismo que crear tareas útiles. Dictar suele producir texto plano, como si estuvieras escribiendo con la boca. Ramble intenta algo más parecido a tener un asistente que te escucha y, mientras hablas, va rellenando un formulario invisible.

La clave está en que el sistema identifica intención y detalles. Si dices “preparar la presentación para el jueves, que sea alta prioridad y que me lleve dos horas”, no se queda con una frase bonita: extrae la acción, asigna la fecha, marca la prioridad y sugiere una duración. Si mencionas a otra persona, puede incorporar un assignee cuando tenga sentido. Y si te corriges a mitad de camino —“mejor el jueves no, el viernes” o “vale, eso era todo”— la app reacciona en tiempo real, como si estuvieras moldeando plastilina: hablas, cambias, y la tarea se va ajustando sin reiniciar.

En la práctica, esto busca que capturar tareas se parezca más a dejar una nota de voz a tu “yo del futuro” que a completar campos. Menos pasos, menos teclado, menos “ya lo haré luego”.

Cómo funciona por dentro: LLMs, Gemini y procesamiento en tiempo real

Ramble forma parte de un paquete de funciones de IA que Doist agrupa bajo el nombre Todoist Assist. De acuerdo con la información compartida por la compañía y recogida por TechCrunch, el sistema se apoya en modelos de lenguaje grandes (LLMs) para entender el habla y convertirla en tareas. En concreto, utiliza el modelo Gemini 2.5 Flash Live de Google a través de Vertex AI para el entendimiento de voz en tiempo real.

La mecánica, simplificada, sería como una cinta transportadora: tu audio se envía mientras hablas, el sistema transcribe y, en paralelo, extrae entidades relevantes (fechas, acciones, prioridades) para generar tareas. La sensación para el usuario es que la lista “se escribe sola” mientras tú solo conversas.

Esta aproximación es importante porque diferencia el “dictado” del “entendimiento”. Es como pedirle a alguien que copie literalmente lo que dices frente a pedirle que, además, lo ordene y lo convierta en un plan. Lo segundo requiere interpretación, y ahí entran los LLMs.

Privacidad y certificaciones: qué dice Doist sobre los datos de audio

Cuando una función escucha tu voz, la pregunta inevitable es qué pasa con ese audio. Según Doist, el audio no se almacena ni se utiliza para entrenamiento de modelos. También indica que la app está certificada con SOC 2 Type II, un estándar de auditoría que evalúa controles de seguridad y privacidad en organizaciones tecnológicas.

Dicho de manera cotidiana: Doist intenta dejar claro que Ramble no es una “grabadora permanente”, sino un canal de entrada para convertir voz en tareas sin conservar la materia prima. Para usuarios y empresas, estos matices suelen marcar la diferencia entre “lo pruebo” y “no lo toco”.

El contexto: de los wearables con IA a las notas automáticas

Ramble llega en un momento en el que muchas compañías están explorando cómo convertir conversaciones en acciones. La misma pieza de TechCrunch lo comparaba con dispositivos que escuchan para producir notas, recordatorios o listas. Por ejemplo, se mencionan propuestas como el wearable de Amazon llamado Bee, que usa IA para tomar notas y sugerir tareas, y soluciones como las de Plaud, centradas en capturar reuniones y extraer puntos clave.

También hay una corriente curiosa alrededor de anillos inteligentes con funciones rápidas, como el Stream ring de la startup Sandbar o el Index 01 que se ha mencionado en torno a Pebble: la idea de apretar un botón en el dedo para “capturar” algo al vuelo y enviarlo a una app. En ese escenario, Todoist parece plantear un enfoque más pragmático: no hace falta comprar hardware nuevo si el móvil y la app ya están contigo; el objetivo es quitar el cuello de botella, que suele ser el teclado.

Pruebas, métricas y adopción: lo que revelan los números

Doist compartió datos del período de pruebas que ayudan a entender el interés real. Antes del lanzamiento general, Todoist Ramble se probó con Todoist Experimental, un grupo de unas 150.000 personas que testean funciones tempranas. En las primeras tres semanas, alrededor de 76.000 testers realizaron aproximadamente 290.000 sesiones de Ramble entre escritorio y móvil. La función pasó a beta pública en noviembre.

Más interesante que el volumen es la mejora en el éxito de creación de tareas: Doist afirma que la tasa subió de alrededor del 40% en octubre a cerca del 62% en diciembre. Eso sugiere que, al inicio, el sistema entendía “suficiente” como para funcionar a ratos, pero necesitó iteración para hacerse fiable. En herramientas de productividad, la fiabilidad es casi todo: si una de cada dos veces tienes que corregir manualmente, el supuesto ahorro se evapora.

La empresa también asegura que Ramble impulsó conversiones a planes de pago. Según sus datos, usuarios nuevos del plan de entrada mejoraron su tasa de upgrade en torno a cinco veces tras usar la función. Es un indicio de que la propuesta no solo suena bien en demo: a algunos les encaja lo bastante como para pagar por el uso ilimitado.

Disponibilidad, idiomas y límites por plan

Todoist Ramble se activa para usuarios en iOS, Android, escritorio y web, y llega con soporte para 38 idiomas. En términos de acceso, también hay una diferencia clara por plan: quienes están en el plan Beginner pueden utilizarlo con un número limitado de sesiones mensuales; los planes Pro y Business incluyen sesiones ilimitadas.

La estrategia parece pensada para que cualquiera pueda probarlo sin barrera, pero que el uso habitual —si te acostumbras a hablarle a tu lista— sea una razón de peso para subir de nivel.

En movilidad, Doist también se apoya en accesos rápidos: atajos desde la pantalla de inicio o bloqueo en iOS, y en Android mediante atajos, widgets y “tiles” de ajustes rápidos. Esto importa porque el valor de Ramble está en el momento: si tardas en encontrarlo, vuelves al hábito de “lo apunto luego”, que casi siempre significa “se me olvida”.

Para quién tiene sentido y qué cambia en el hábito diario

Ramble encaja especialmente bien para personas que capturan ideas en tránsito: repartidores, comerciales, estudiantes entre clases, madres y padres con manos ocupadas, o cualquiera que funcione a base de “micro-recordatorios”. También puede ser útil si tu cerebro piensa mejor hablando: hay gente que ordena ideas en voz alta como quien sacude una alfombra para que caiga el polvo.

Lo que cambia no es solo el método de entrada; puede cambiar el tipo de tarea que registras. Cuando escribir cuesta, tiendes a apuntar lo mínimo. Cuando hablar es fácil, es más probable que incluyas contexto: “llamar a Laura para confirmar el presupuesto, que sea el viernes por la mañana y meterlo en el proyecto X”. Ese contexto reduce la carga mental futura, porque la tarea te devuelve la información cuando la necesitas.

Al mismo tiempo, hay un límite natural: hablarle al móvil en público no siempre es cómodo, y en entornos ruidosos la calidad puede variar. Por eso resulta relevante que Doist haya ido mejorando su tasa de éxito: cuanto más robusto sea el entendimiento, menos te preocupará si te escucha bien en la calle, en un coche o en una estación.