En la conferencia British Educational Training and Technology (Bett) 2026, Google for Education presentó un paquete de novedades centrado en dos frentes muy concretos: ahorrar tiempo a docentes y dar a estudiantes herramientas más útiles para practicar, crear y demostrar lo que saben. La compañía lo detalló en una publicación de The Keyword, su blog oficial, firmada por responsables de producto del área educativa. La idea que atraviesa todo el anuncio es sencilla: si una jornada escolar ya va llena de tareas pequeñas que se comen el tiempo, la tecnología debería funcionar como un buen ayudante de aula, no como otra cosa que hay que gestionar.
Gemini como “copiloto” para planificar, estudiar y crear materiales
Una de las novedades más llamativas es la llegada de prácticas completas del SAT dentro de Gemini, sin coste y bajo demanda. Google explica que estos simulacros se basan en contenido revisado y validado por empresas educativas, y cita de forma explícita a The Princeton Review como proveedor de materiales. La promesa aquí no es “hacer el examen por ti”, sino permitir que el estudiante entrene con un formato similar al real cuando le venga bien, como quien repite una ruta con el GPS antes de conducirla en hora punta: cuanto más familiar te resulta el camino, menos te bloquea el día importante.
En paralelo, Google prepara una integración de Google Classroom dentro de Gemini mediante la app de Classroom en Gemini. En las próximas semanas, según la compañía, Gemini podrá apoyarse en el contexto de tus clases para redactar tareas, proponer textos de enunciado, resumir progreso del alumnado y ayudar a completar labores administrativas o de seguimiento. El matiz relevante es la palabra “contexto”: si se implementa bien, puede evitar ese trabajo de copiar y pegar instrucciones o volver a explicar a una herramienta externa cómo es tu clase y qué estás intentando conseguir.
Gemini for Education: modelos más potentes sin coste adicional
Google también enmarca estas funciones dentro de Gemini for Education, con “acceso ampliado” a Gemini 3 Pro sin coste. En un momento en el que muchos centros miran con lupa presupuestos y licencias, esta parte importa: la potencia del modelo condiciona si una herramienta es realmente útil para preparar materiales complejos, responder dudas con matices o generar explicaciones adaptadas a diferentes niveles.
Junto a ese modelo, la empresa menciona que el servicio se apoya en Gemini 3 Flash y en Nano Banana Pro, un nombre que llama la atención, asociado a una mejor capacidad para visualizar información combinando razonamiento y conocimiento del mundo. Traducido a un ejemplo cotidiano, sería como pasar de una calculadora que solo da el resultado a una que también te enseña el proceso y te dibuja un esquema para entenderlo: si lo visual acompaña, el aprendizaje suele enganchar más.
Infografías, presentaciones y NotebookLM: crear sin perder el hilo
Otra línea clara del anuncio es la creación de contenidos. Google habla de infografías y presentaciones generadas con IA desde Gemini y NotebookLM para repasar lecciones, ilustrar temas y explicar conceptos con apoyo visual. Esto apunta a un uso muy real: no todos los docentes tienen tiempo para diseñar una diapositiva atractiva o un gráfico explicativo desde cero, y muchas veces lo que falta es precisamente ese “material puente” que convierte una explicación abstracta en algo que se entiende en diez segundos.
La conexión entre Gemini y NotebookLM también se refuerza con una función concreta: usar NotebookLM como fuente dentro de Gemini. Con ello, docentes y estudiantes pueden aprovechar capacidades de creación de Gemini —documentos, imágenes, vídeos o incluso aplicaciones web— mientras se mantienen “anclados” en el contenido propio de NotebookLM, que suele basarse en apuntes, lecturas o materiales del curso. En términos prácticos, esto se parece a estudiar con una mesa ordenada: puedes escribir, resumir o preparar una exposición, pero sin mezclar hojas de otros temas que te confundan.
Gemini llega al LMS: integración con Moodle mediante LTI
Google no se queda en su propio ecosistema y anuncia que Gemini LTI pronto será compatible con Moodle, uno de los sistemas de gestión del aprendizaje más extendidos en educación. La clave aquí es el “dónde” se usa la herramienta: si la IA vive dentro del LMS, el salto para el profesor y el alumno es menor, porque no hay que cambiar de pestaña, ni abrir otra plataforma, ni duplicar recursos. Es la diferencia entre tener el material en la mochila correcta o haberlo dejado en otro edificio.
Google Classroom cambia de cara con un panel más “accionable”
Si Gemini representa el motor de ayuda, Google Classroom pone el tablero de control. Google describe una renovación de la página de inicio para convertirla en un panel con información útil según el perfil. Para líderes escolares, hablar de “métricas de participación” sugiere una visión agregada de actividad; para docentes, “insights” de clase que permitan ver alertas o señales de seguimiento; para estudiantes, recordatorios y plazos que funcionen como ese calendario que evita entregas a última hora. Algunas de estas funciones se plantean como piloto, con opción de mostrar interés, lo que indica un despliegue gradual.
Este tipo de paneles puede parecer un cambio estético, pero suele tener impacto cuando reduce fricción: si cada mañana puedes ver qué se ha quedado pendiente, quién no ha interactuado con una actividad o qué evaluación necesita atención, se gana claridad. Es como entrar a una cocina con la encimera despejada y los ingredientes a mano: no cocina por ti, pero te quita obstáculos.
Transparencia en el uso de IA: métricas sobre Gems y NotebookLM
En la misma línea de “ver para intervenir”, Google anuncia que los educadores podrán obtener información práctica sobre cómo el alumnado interactúa con Gems guiados por el profesor y con NotebookLM. La promesa es una aproximación más transparente y reflexiva al aprendizaje con IA. Este punto es importante por un motivo pedagógico y otro de gestión: si no sabes si el estudiante abrió el recurso, si conversó con el asistente o si lo abandonó a mitad, es difícil ajustar la actividad o detectar dificultades.
Evaluación más rica: grabación de audio, vídeo y pantalla dentro de Classroom
Otra mejora aterriza donde muchas clases lo necesitaban desde hace tiempo: grabaciones de audio, vídeo y pantalla integradas en Classroom para tareas, anuncios y retroalimentación. Esto puede cambiar la forma de evaluar sin convertirlo en un proyecto técnico. Un estudiante puede explicar un proceso matemático grabando su pantalla mientras resuelve, o practicar una exposición oral enviando vídeo, y el docente puede responder con un comentario hablado que suene más humano que un bloque de texto. Es el equivalente digital a llevar el cuaderno a la mesa del profesor y explicarle “cómo lo pensé”, no solo entregarle el resultado.
Estándares de aprendizaje en Classroom: de la etiqueta al seguimiento
Google también introduce el etiquetado de tareas con estándares de aprendizaje para medir progreso y comprensión. Aquí menciona colaboraciones con 1EdTech y Common Good Learning Tools, y detalla que los pilotos incluirán estándares de varios países como Reino Unido, Australia, Canadá, Japón, Brasil y México, con Italia “próximamente”. El valor práctico de esto aparece cuando necesitas responder preguntas típicas de coordinación o dirección académica: “¿en qué estándar se atascan?”, “¿qué competencias se han trabajado de verdad?” o “¿cómo evoluciona la comprensión a lo largo del trimestre?”. Si las tareas quedan vinculadas a estándares, el seguimiento deja de depender solo de la memoria o de hojas de cálculo paralelas.
Gemini dentro de Classroom: más herramientas y presencia móvil
Por último, Google amplía la colaboración con Gemini dentro de Google Classroom. Habla de una experiencia de docente renovada, un diseño actualizado para la pestaña de Gemini y acceso desde la app móvil de Classroom “pronto”. Sobre las funciones, se apoya en el historial de “más de 30 herramientas sin coste” lanzadas el año anterior y concreta ejemplos: crear una lección en audio desde un destino central, convertir un archivo en una rúbrica lista para Classroom y, más adelante, recibir sugerencias de feedback para tareas de escritura. En el mejor escenario, esto evita la sensación de estar “parcheando” procesos: en lugar de usar tres herramientas distintas para planificar, evaluar y comentar, parte de ese flujo se concentra en el mismo espacio donde ya está el trabajo del alumnado.
