China pone en marcha Xuwei, la planta nuclear híbrida pensada para dar vapor industrial a gran escala

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China ha iniciado la construcción de la central de Xuwei, en la provincia de Jiangsu, con un objetivo poco habitual en el mundo nuclear: no centrarse solo en la electricidad, sino funcionar como una “caldera” gigante capaz de entregar calor de proceso directo a la industria petroquímica cercana. El hito que marca el arranque real de la obra es el vertido del primer hormigón para la isla nuclear de la Unidad 1, fechado el 16 de enero de 2026 según varias publicaciones del sector y medios chinos.

El proyecto está impulsado por China National Nuclear Corporation (CNNC) y se presenta como uno de los primeros grandes movimientos del país en el arranque de su 15º Plan Quinquenal, con la idea de diversificar el uso de la energía nuclear hacia aplicaciones térmicas industriales, un terreno donde el carbón sigue teniendo un peso enorme.

Por qué el vapor importa tanto en la petroquímica

Para entender la apuesta, ayuda pensar en una refinería como una cocina industrial que nunca apaga los fogones. Muchas de sus operaciones clave, como el craqueo, la destilación o el reformado, no “consumen electricidad” en el sentido doméstico, sino toneladas y toneladas de vapor a alta presión y temperatura. En el polo petroquímico de Lianyungang, junto a la planta, la demanda citada ronda las 13.000 toneladas de vapor por hora: un flujo continuo que, hoy, suele depender de calderas alimentadas por carbón o gas.

Ahí está el corazón del problema climático: aunque una fábrica se alimente con renovables para su electricidad, si su calor de proceso llega de combustibles fósiles, las emisiones siguen siendo gigantescas. Por eso Xuwei se plantea como un sustituto directo de esas calderas, no como un simple generador conectado a la red.

La idea técnica: una cogeneración “a dos temperaturas”

Xuwei se describe como una instalación híbrida porque combina dos tecnologías nucleares de generaciones distintas, cada una trabajando donde mejor encaja. En lugar de intentar que un único reactor lo haga todo, el diseño divide el trabajo como si fueran dos etapas de un horno: una para calentar de forma estable y otra para llevar el vapor a un “punto extra” de temperatura.

Por un lado, entrarían dos unidades Hualong One (reactor de agua a presión, Gen III) aportando calor de base. Es el equivalente a la placa de inducción que mantiene el hervor de manera constante: eficiente, controlable y pensada para operar durante largos periodos.

Por el otro, se integra un reactor HTGR (reactor de gas de alta temperatura, Gen IV) para elevar la temperatura del vapor hasta niveles útiles para procesos petroquímicos exigentes. En la metáfora doméstica, sería como pasar de hervir agua a usar un grill potente para dorar: es otra liga térmica. Tanto medios chinos como prensa especializada describen este HTGR como el componente que actúa de “supercaldera” para el vapor industrial.

La combinación no solo busca calor. También incluye producción eléctrica: cuando el sistema tiene margen térmico o la operación lo permite, parte de la energía se convierte en electricidad para la red o el complejo industrial, reforzando el concepto de cogeneración.

Las cifras que CNNC pone sobre la mesa

En su primera fase, CNNC y medios que citan sus datos hablan de una capacidad anual de suministro de 32,5 millones de toneladas de vapor industrial y una generación eléctrica máxima que superaría los 11.500 millones de kWh.

En términos de sustitución de combustibles, la expectativa publicada apunta a un ahorro de 7,26 millones de toneladas de carbón estándar al año y una reducción de 19,6 millones de toneladas de CO₂ anuales. Son cifras enormes, comparables a retirar de golpe una parte significativa de las emisiones de un corredor industrial completo, aunque siempre conviene leerlas como estimaciones sujetas a cómo se opere realmente la planta y cómo se contabilicen los factores de emisión.

Un “doble cerebro” para controlar dos reactores

Coordinar dos tipos de reactores en una misma solución térmica es, en la práctica, un ejercicio de control y seguridad más complejo que el de una central convencional. No se trata solo de sumar megavatios; se trata de manejar inercias térmicas distintas, respuestas diferentes ante cambios de demanda y, sobre todo, una lógica de operación que garantice estabilidad cuando el cliente principal no es la red eléctrica, sino una industria que pide vapor como quien abre el grifo.

La información divulgada por Interesting Engineering y medios chinos menciona el uso de simulaciones digitales jerárquicas para diseñar la lógica de control de este sistema dual. En palabras llanas: antes de construir, se ensaya el comportamiento con “gemelos digitales” y modelos por capas, como si se probara primero el mapa, luego el GPS y finalmente la ruta con tráfico real.

Este enfoque no es un capricho de ingeniería. En una planta pensada para calor industrial, la variabilidad de la demanda puede ser distinta a la de un consumidor eléctrico típico. Una refinería puede requerir picos, rampas o ajustes por campañas de producción. La promesa de Xuwei es que la combinación Gen III + Gen IV permita mantener una base sólida y, al mismo tiempo, llegar a temperaturas útiles para procesos que no perdonan un vapor “tibio”.

Construcción “inteligente”: automatización, soldadura y ritmo de obra

La otra capa de modernidad del proyecto está en cómo se construye. Los reportes hablan de herramientas de automatización para acelerar y estandarizar tareas de montaje, con sistemas de seguimiento por láser para soldadura automatizada y robots de soldadura MAG (Metal Active Gas) con mejoras de productividad respecto al trabajo manual en determinados cordones y configuraciones. Esto encaja con una tendencia global: en proyectos nucleares, donde la repetibilidad y la trazabilidad importan tanto, la robotización puede aportar consistencia, siempre que se mantengan los controles de calidad y la supervisión humana.

Aquí la metáfora útil es la de una obra que pasa de “artesanía” a “taller de precisión”. El objetivo no es solo ir más rápido, sino reducir variaciones, registrar parámetros y facilitar inspecciones, algo especialmente valioso en componentes sometidos a altos requisitos regulatorios.

Un precedente: el vapor nuclear ya había asomado en China

Aunque Xuwei se publicita como la primera gran instalación híbrida acoplada directamente a un gran complejo petroquímico, China ya venía explorando el suministro de vapor nuclear para usos industriales. World Nuclear News recogió en 2024 la puesta en marcha de un proyecto de suministro de vapor desde la central de Tianwan a una planta petroquímica cercana en Jiangsu. Esa experiencia sirve de escalón: demuestra el interés del país por usar la nuclear como fuente de calor útil, no solo como generador eléctrico.

La diferencia es el salto de escala y el enfoque dual: Xuwei pretende combinar tecnologías y entregar volúmenes de vapor muy superiores, integrados desde el diseño para sostener un hub industrial completo.

“Solución china” y el debate global sobre descarbonizar el calor

CNNC y medios estatales presentan Xuwei como un modelo replicable para la descarbonización de industrias intensivas en energía, un mensaje que busca trascender el caso local. La lógica es clara: si el gran cuello de botella de la industria pesada es el calor, ofrecer vapor industrial bajo en carbono abre una vía que las renovables, por sí solas, a veces cubren con más dificultad cuando se requieren temperaturas altas y operación continua.

Ese enfoque también despierta preguntas que acompañarán al proyecto en los próximos años: cómo se integra la operación con la petroquímica sin comprometer la seguridad nuclear; qué modelo económico se usa para vender calor y electricidad; cómo se gestiona el mantenimiento cuando hay dos tecnologías en juego; y qué aprendizajes se podrán transferir a otros países con parques industriales similares. La promesa de “plantilla” solo se valida cuando hay datos operativos, disponibilidad real y costes comparables.

Si Xuwei cumple lo publicado, podría convertirse en un ejemplo muy concreto de algo que a menudo suena abstracto: sustituir chimeneas de calderas fósiles por una fuente de calor estable, como cambiar una vieja cocina de carbón por un sistema limpio que no llena la casa de humo, manteniendo la misma capacidad para cocinar a lo grande.