Claude Cowork: el nuevo modo “manos a la obra” de Anthropic para convertir a Claude en asistente de escritorio

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Ilustración abstracta colorida de un humano interactuando con un asistente de inteligencia artificial sobre un fondo digital, representando el uso de Project Mariner de Google.

Anthropic acaba de presentar Claude Cowork, una función pensada para empujar a Claude un paso más allá del chat y acercarlo a la idea de agente de IA: un sistema que no solo responde, sino que ejecuta tareas con acceso controlado a recursos del usuario. El anuncio llega en formato “research preview”, una etiqueta que suele significar dos cosas a la vez: que la empresa quiere aprender rápido observando usos reales y que, por ahora, hay límites claros de disponibilidad y de expectativas.

Según explicó Anthropic en su blog y recogió Hayden Field en The Verge, Cowork nace para capturar parte del entusiasmo que está generando Claude Code, pero con un enfoque más accesible para tareas no necesariamente técnicas. La promesa es sencilla de entender si lo aterrizamos a lo cotidiano: en lugar de pedirle a alguien “dime cómo ordenar el trastero” y luego hacerlo tú con tus manos, Cowork se parece más a darle las llaves de una habitación concreta y decirle “ordena esto siguiendo estas reglas, y me vas contando lo que haces”.

Disponibilidad: macOS, suscripción Claude Max y una barrera de entrada alta

Por ahora, Claude Cowork solo funciona en la app de Claude para macOS y está restringido a los suscriptores del plan Claude Max. Ese plan se mueve en una horquilla de 100 a 200 dólares al mes, en función del uso, lo que deja claro a quién apunta el primer experimento: usuarios intensivos, perfiles profesionales, gente que valora ahorrar tiempo por encima del coste y equipos que ya conviven con flujos de trabajo digitalizados.

Este tipo de lanzamiento escalonado tiene lógica. Cuando una función implica acceso a archivos locales y capacidad de leer, editar o crear documentos, el margen de error tolerable se reduce. Empezar con un grupo pequeño y “exigente” permite detectar fricciones, fallos y patrones de uso con más claridad que si se abriera a un público masivo desde el primer día.

El mecanismo clave: acceso a una carpeta y trabajo directo sobre archivos

La pieza central de Cowork es que el usuario le concede a Claude acceso a una carpeta concreta del ordenador. A partir de ahí, el sistema puede operar dentro de ese “recinto vallado”: revisar lo que hay, proponer cambios y ejecutar acciones como renombrar, reorganizar o generar nuevos archivos. La diferencia respecto a un chatbot tradicional no es solo que “entienda” lo que quieres, sino que actúa sobre el soporte donde vive tu trabajo.

Anthropic ilustra el enfoque con ejemplos muy reconocibles para cualquiera que haya dejado que la carpeta de descargas se convierta en un cajón desastre: Cowork podría reorganizar Descargas clasificando y renombrando archivos. Otro ejemplo apunta a un dolor habitual: convertir información dispersa en algo estructurado, como crear una hoja de cálculo de gastos a partir de capturas de pantalla. También se menciona la posibilidad de producir un primer borrador de un informe a partir de notas sueltas, que es exactamente el tipo de tarea donde muchas personas sienten que “saben lo que quieren decir” pero les cuesta convertirlo en un documento presentable.

En términos prácticos, Cowork intenta ser el equivalente digital de ese compañero metódico que, cuando tú le das un montón de papeles arrugados, te los devuelve ordenados por temas, con títulos coherentes y con los números alineados. La magia no está solo en la inteligencia, sino en el acceso al material original y en la capacidad de transformar la salida en el formato correcto sin que tengas que copiar y pegar.

Actualizaciones constantes y una idea potente: encadenar tareas sin estar “encima”

Otro detalle relevante es que Claude promete dar actualizaciones regulares sobre lo que está haciendo. Esta parte es más importante de lo que parece: cuando delegas trabajo a un sistema que opera sobre tus archivos, necesitas visibilidad y sensación de control. Es como dejar a alguien en tu cocina: si escuchas ruidos y no sabes si está limpiando o rompiendo platos, la confianza se evapora. Las actualizaciones funcionan como una ventana para entender el progreso y, si hace falta, corregir el rumbo.

Anthropic también plantea un modo de trabajo con tareas en cola y ejecución “en paralelo”, con la idea de que no tengas que esperar a que una petición termine para aportar matices o preparar la siguiente. En el día a día, eso se traduce en algo muy concreto: puedes pedir “ordena estos PDFs por fecha”, luego “extrae los importes de estas capturas” y, mientras tanto, “ve redactando el primer borrador con estas notas”. El usuario deja de ser un mecanógrafo que transporta contextos y pasa a ser un editor que da dirección.

Conectores: de la carpeta local a herramientas como Asana, Notion o PayPal

Cowork no se queda solo en el escritorio. Anthropic menciona el uso de connectors para enlazar Claude con servicios externos como Asana, Notion, PayPal y otros socios compatibles. El valor aquí es unir dos mundos que normalmente están separados: el contenido local (archivos, capturas, documentos) y el contenido en la nube (tareas, notas, movimientos, proyectos). Cuando un asistente puede cruzar esas fronteras, aparecen automatizaciones interesantes: tomar gastos de recibos guardados localmente y cuadrarlos con pagos, convertir notas de una reunión en tareas asignadas, o generar reportes que se alimentan de distintas fuentes sin que el usuario tenga que hacer de mensajero.

También se menciona la opción de vincularlo con Claude en Chrome para tareas relacionadas con el navegador. Si lo pensamos como una mesa de trabajo, la carpeta sería el archivador, el navegador sería la ventana a lo externo, y los conectores serían los pasillos que conectan habitaciones. El objetivo final es que Claude pueda moverse por ese “piso” con cierta autonomía, sin pedirte cada cinco minutos que le vuelvas a explicar dónde está cada cosa.

Claude Cowork frente a Claude Code: el mismo músculo, otra interfaz

Anthropic encuadra Cowork como algo capaz de asumir tareas similares a Claude Code, pero con un formato más amigable para usos no centrados en programar. Aquí hay una estrategia clara: convertir la potencia de los agentes (que suele arrancar en herramientas para desarrolladores) en un producto usable por personas que solo quieren resolver trabajo real: documentos, carpetas, finanzas personales, informes, organización.

Dicho de forma simple, Claude Code sería como tener un mecánico con herramientas especializadas y un manual técnico; Cowork intenta ser el servicio de mantenimiento del edificio que entra, revisa, arregla, y te deja un parte de lo hecho. No es que el trabajo sea menos complejo, es que la interacción se vuelve más directa para quien no habla “idioma código”.

Lo que implica para privacidad, control y hábitos de trabajo

Que una IA pueda tocar archivos locales es el tipo de avance que entusiasma y, al mismo tiempo, obliga a hacer preguntas sensatas. El control por carpeta es una primera barrera importante: delimita el alcance y reduce riesgos por accidente. Aun así, el usuario debe adoptar un hábito saludable: tratar ese permiso como trataría el acceso a una habitación con documentos personales. Si hay material sensible, conviene separar espacios de trabajo, crear carpetas específicas para tareas delegables y mantener una disciplina mínima de organización.

También cambia la psicología del trabajo. Un chatbot “solo” responde; un asistente de productividad con acceso a archivos empieza a competir con tus rutinas. Si Cowork hace bien lo que promete, puede convertirse en el equivalente a tener un asistente que prepara el terreno: deja todo listo para que tu tiempo se vaya en decidir, revisar y aportar criterio, no en tareas mecánicas. Si lo hace mal, el coste no es solo que falle: es que te obliga a revisar todo con lupa y el ahorro desaparece. Por eso tiene sentido que Anthropic lo lance como vista previa de investigación y con un público reducido.

La carrera por los agentes de IA: por qué este movimiento encaja con la tendencia

El empuje hacia agentes de IA no es casual. La industria está intentando ir más allá del chat y demostrar impacto en tareas concretas, medibles y repetibles. Cowork encaja con esa dirección: mover a Claude desde el “te explico cómo hacerlo” al “lo hago contigo” o incluso “lo hago por ti, bajo supervisión”. En ese marco, no sorprende que la propuesta se apoye tanto en integraciones y en la capacidad de convertir el resultado en archivos reales, listos para usar.

Anthropic, con este paso, también manda una señal competitiva: quiere que Claude sea un lugar donde el trabajo sucede, no solo un lugar donde se conversa sobre el trabajo. Y para muchos usuarios, esa diferencia es la que separa una curiosidad tecnológica de una herramienta imprescindible.