GeForce Now prepara app nativa para Linux: qué cambia para jugar en la nube sin depender del navegador

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Ilustración surrealista de un smartphone emitiendo cintas de colores en un cielo de nubes, representando el nuevo feed vertical de Netflix

La noticia llega con un matiz que, para muchos, suena a ajuste de prioridades: NVIDIA ha confirmado que trabaja en una aplicación nativa de GeForce Now para Linux. No es un detalle menor. Durante años, el mensaje implícito para quien usaba Linux en un PC de sobremesa o portátil era “puedes entrar, pero por la puerta lateral”: navegador web, soluciones de terceros o configuraciones con más paciencia que glamour. Según Ubergizmo, el plan es ofrecer un cliente oficial en Linux que reduzca fricción y mejore la experiencia general, algo que encaja con el momento tecnológico que vivimos: hardware que aún funciona, usuarios que no quieren tirar el equipo y un interés creciente por alternativas al ecosistema Windows.

En términos sencillos, pasar de una versión web a una app nativa se parece a cambiar de ver una película por una ventana a sentarte en el sofá con el mando. La película es la misma, sí, pero el trayecto suele ser más estable, más predecible y con menos “ruido” alrededor.

Del navegador a la app: por qué importa la palabra “nativa”

Hasta ahora, en Linux lo habitual era usar Chrome o Edge para entrar en GeForce Now. Esa vía funciona, pero tiene límites. Un navegador es como una navaja suiza: sirve para muchas cosas, aunque no siempre sea la herramienta óptima para una tarea exigente. El juego en la nube, por definición, es exigente: depende de latencia, decodificación de vídeo, gestión de audio, controladores, escalado de resolución y una larga lista de engranajes que deben girar a la vez.

Una aplicación nativa puede integrarse mejor con el sistema operativo, comunicarse con el hardware de forma más directa y afinar aspectos de rendimiento y estabilidad. Esto suele traducirse en menos microcortes, un comportamiento más consistente con mandos y periféricos, y una experiencia menos “sujeta” a lo que pase en el navegador en ese momento: extensiones, procesos en segundo plano, políticas de ahorro de energía o cambios de versión que afectan sin avisar.

No significa que el navegador sea “malo”, sino que para algo tan sensible como el streaming interactivo, una app dedicada puede actuar como un carril preferente: menos intermediarios, menos puntos de fallo.

El elefante en la habitación: Windows 10 se apaga y Windows 11 aprieta

La decisión de NVIDIA no aparece en el vacío. Coincide con el cierre de ciclo de Windows 10, cuyo soporte oficial se acerca a su fin, y con el hecho de que Windows 11 impone requisitos más estrictos que dejan fuera a un número nada despreciable de equipos todavía válidos para tareas diarias. Para quien tiene un PC “perfectamente bien” pero no cumple TPM, CPU compatible o el combo exacto de condiciones, la sensación puede ser la de tener un coche que pasa la ITV pero el fabricante te dice que ya no te vende ruedas.

Ahí Linux gana puntos como alternativa para alargar la vida del hardware. El problema es que, históricamente, el gaming ha sido el terreno donde esa elección exigía más concesiones. Y justo aquí entra el valor práctico de GeForce Now: si el juego corre en la nube y tu máquina solo necesita decodificar vídeo y enviar inputs, el “músculo” ya no lo pone tu GPU local. Es como alquilar una cocina industrial para preparar un banquete, mientras en casa solo pones el plato y los cubiertos.

Con una app nativa para Linux, esa combinación se vuelve más redonda: sistema ligero, hardware veterano y acceso a títulos modernos sin cambiar de equipo ni de sistema por obligación.

Steam Deck ya marcaba el camino, pero faltaba el “sí” oficial para el resto

Muchos jugadores señalan a la Steam Deck como demostración de que Linux puede ser una plataforma de juego viable cuando el ecosistema acompaña. El dispositivo de Valve tiene su propia lógica, su entorno controlado y una comunidad enorme empujando compatibilidades. Aun así, el usuario de Linux “clásico” en sobremesa o portátil seguía dependiendo del acceso web o de soluciones no oficiales.

El anuncio de un cliente nativo para GeForce Now amplía el foco: no solo se trata de un dispositivo concreto, sino de dar soporte oficial a más distribuciones y escenarios. Para quien usa Ubuntu, Fedora, Arch o derivados, la palabra “oficial” importa porque reduce incertidumbre: menos configuraciones artesanales y más expectativas de soporte, actualizaciones y coherencia.

Jugar con hardware modesto sin renunciar a títulos exigentes

El atractivo central de juegos en la nube es simple de explicar con un ejemplo cotidiano: es como ver un partido en alta definición en una tele antigua. La tele no “genera” el partido; solo lo muestra. En GeForce Now, el servidor remoto renderiza el juego y tu equipo recibe un stream interactivo.

Eso abre la puerta a que un portátil con varios años a cuestas, que hoy se arrastra con un triple A instalado localmente, pueda moverlo por streaming con una sensación sorprendentemente competente, siempre que la conexión a Internet acompañe. Y, si se suma una aplicación nativa en Linux, el conjunto puede volverse más robusto: menos capas entre el stream y el sistema, mejor gestión de periféricos y una experiencia más consistente sesión tras sesión.

Aquí conviene ser realistas: la nube no borra la importancia de una buena red. Latencia, Wi-Fi saturado, routers antiguos o interferencias siguen siendo el talón de Aquiles. Pero cuando la red está bien, el modelo funciona como un “atajo” para quien quiere jugar sin renovar el equipo.

Fechas y expectativas: “en los próximos meses”, sin día exacto

Según lo publicado por Ubergizmo, NVIDIA no dio una fecha concreta, pero situó la llegada del cliente nativo de GeForce Now para Linux “en los próximos meses” desde el anuncio del 6 de enero de 2026. Es una ventana razonable, aunque deja margen a preguntas prácticas: qué distribuciones estarán soportadas de salida, si habrá paquete universal tipo Flatpak/Snap, qué requisitos mínimos pedirán y cómo se manejarán drivers y compatibilidad con mandos y overlays.

Si algo suele determinar el éxito de estas iniciativas no es solo el anuncio, sino el aterrizaje: una instalación sencilla, actualizaciones estables y comportamiento predecible en diferentes entornos. La comunidad Linux valora la libertad, pero también agradece que la experiencia sea directa, sin sentir que cada actualización convierte el sistema en un pequeño experimento.

Nuevos juegos y un cambio de reglas: límite mensual de uso

Junto con la app para Linux, la compañía también comunicó novedades sobre el servicio. Por un lado, se adelantaron incorporaciones al catálogo de juegos como 007 First Light, Crimson Desert, Resident Evil Requiem y Active Matter, una mezcla que apunta a mantener el atractivo del servicio con lanzamientos llamativos y variedad de géneros.

Por otro, se revisaron políticas de uso: los suscriptores podrán jugar por streaming un máximo de 100 horas al mes, con la posibilidad de trasladar hasta 15 horas no usadas al mes siguiente. Esto puede leerse de dos formas. Para muchos usuarios, 100 horas es un margen amplio; para quienes juegan a diario y hacen sesiones largas, introduce un techo claro y obliga a gestionar el tiempo de juego como quien administra datos móviles. El “rollover” de horas, aunque limitado, suaviza el golpe si un mes apenas tocaste el servicio por trabajo, vacaciones o estudios.

Este tipo de cambios también revelan algo sobre el negocio del cloud gaming: la infraestructura cuesta dinero, y los proveedores tienden a equilibrar demanda, picos de uso y sostenibilidad del servicio. El resultado es una experiencia potente, pero cada vez más cercana a una suscripción con condiciones definidas.

Qué significa para el ecosistema: menos barreras, más opciones

Para el usuario final, lo relevante no es solo que exista una app, sino lo que habilita: que Linux sea una elección menos “a la contra” si te gusta jugar. Si tu motivación para salir de Windows es mantener un equipo antiguo, ganar control del sistema o simplemente preferir Linux por filosofía, el gaming solía ser la parte que te hacía dudar. Con GeForce Now en modo nativo, esa duda puede reducirse: el rendimiento del juego depende menos del PC y más de la nube, y la experiencia de acceso deja de sentirse provisional.

Queda por ver cómo implementa NVIDIA el cliente, qué tan pulida llega la primera versión y cómo se comporta con diferentes entornos gráficos, compositores y configuraciones. Pero el mensaje de fondo es claro: Linux ya no es solo “ese sistema para servidores” o “para trastear”, también es un escritorio donde las grandes plataformas empiezan a querer estar, con intención real de uso.