En el CES 2026, Republic of Gamers (ROG) ha presentado un acuerdo con Xreal para llevar su idea de “gran pantalla en cualquier parte” a un terreno claramente competitivo. El resultado son las ROG Xreal R1, unas gafas enfocadas a jugar que buscan convertir una consola portátil, un PC o incluso una consola de sobremesa en una experiencia de “cine” personal, sin cargar con un monitor. La propuesta encaja con una tendencia clara: cada vez jugamos más en espacios pequeños, en escritorios compartidos, en viajes o directamente en el sofá con dispositivos compactos, y tener una pantalla grande disponible “de bolsillo” suena tentador.
Según el comunicado oficial de Asus ROG, la ambición aquí es ofrecer una pantalla espacial optimizada para el ecosistema ROG Ally, sin cerrarse a otros equipos. Medios como The Verge y PC Gamer lo han descrito como un movimiento para que las gafas de realidad aumentada dejen de ser un capricho curioso y se conviertan en un accesorio serio para jugar, especialmente cuando importan la fluidez y la latencia.
Una pantalla virtual de 171 pulgadas: el truco está en el refresco y la latencia
La cifra que más llama la atención es el refresco: 240 Hz, que ROG y Xreal presentan como un hito en este tipo de gafas con paneles micro-OLED. En la práctica, ese número funciona como cuando cambias de una calle empedrada a una autopista lisa: los movimientos rápidos se sienten más “continuos”, con menos tirones visuales, algo valioso en shooters, juegos de lucha o carreras.
Cada ojo cuenta con un panel micro-OLED Full HD de 1920 x 1080, con pantallas suministradas por Sony, según la información compartida por varios medios y por ROG. La marca también habla de una latencia de movimiento a fotón de alrededor de 3 milisegundos, un dato importante cuando giras la cabeza, reposicionas la mirada o reaccionas a lo que ocurre en pantalla. Dicho de forma cotidiana: si en un juego competitivo notas que lo que ves “llega tarde”, pierdes confianza; si la respuesta es inmediata, tu cerebro deja de pelearse con la tecnología y se concentra en jugar.
La experiencia se completa con un campo de visión de 57 grados, que ayuda a que el panel “ocupe” buena parte de lo que estás mirando. ROG describe el tamaño aparente como una pantalla virtual de 171 pulgadas vista a unos 4 metros, una forma estándar de expresar esta sensación de “pantalla enorme” sin necesidad de que exista físicamente.
Anclar o seguir: dos formas de colocar tu “monitor” en el aire
Un punto clave en estas gafas es cómo se comporta la imagen cuando te mueves. Las ROG Xreal R1 incluyen modos de visualización tipo Anchor y Follow. En el primero, la pantalla queda “anclada” en un lugar del espacio, como si hubieras colgado una TV invisible en una pared. En el segundo, la pantalla acompaña tu mirada, como si llevaras un monitor pegado a la cara (con la ventaja de que puedes ajustar tamaño y distancia).
ROG también menciona soporte de 3 grados de libertad (3DoF), que es una manera de decir que el sistema entiende giros e inclinaciones de cabeza para mantener la estabilidad del contenido. Es el tipo de detalle que marca la diferencia entre “qué curioso” y “puedo usarlo una hora sin cansarme”: si la imagen flota con firmeza, tu vista se relaja.
Aquí conviene matizar algo con visión práctica: una resolución Full HD en una pantalla que se percibe gigantesca puede ser suficiente para juegos, pero para texto pequeño o tareas finas puede quedarse corta. PC Gamer ha puesto el foco precisamente en esa posible limitación: en juegos luce bien, pero para productividad o lectura exigente el nivel de detalle podría no estar a la altura de lo que algunos esperan de un “monitor” tan grande.
Ligereza y sesiones largas: 91 gramos para no pelearte con la montura
Un miedo habitual con este tipo de dispositivos es el confort. ROG afirma que las gafas pesan 91 gramos, una cifra que busca hacerlas viables en sesiones prolongadas. Para situarlo: es como llevar unas gafas algo más “robustas” de lo normal, con patillas más gruesas porque dentro hay electrónica, pantallas y altavoces. Si el reparto de peso está bien equilibrado, la promesa es que puedas jugar un buen rato sin esa sensación de presión constante en la nariz o en las orejas.
En este tipo de producto, el confort no es solo ergonomía; también es “confort mental”. Si te obliga a reajustar la montura cada poco, te saca de la partida. Por eso, la combinación de ligereza, estabilidad de imagen y controles simples se vuelve tan importante como los hercios.
Conexión por USB-C y un “puente” para consolas: el papel del ROG Control Dock
ROG insiste en la facilidad de conexión: un único cable USB-C para enlazar directamente con ROG Ally y transformar su pantalla pequeña en un panel enorme al instante. Esa idea de “enchufar y jugar” es esencial cuando el objetivo es portátil: si necesitas adaptadores raros o alimentación externa, la magia se rompe.
Para configuraciones con más fuentes de vídeo entra en juego el ROG Control Dock. Según la información de ROG y lo publicado por medios como The Verge, este dock añade entradas como HDMI y DisplayPort, permitiendo conectar dispositivos como PC y consolas. En el texto oficial se destaca la compatibilidad con equipos de sobremesa, y en la cobertura de prensa se menciona el enfoque en consolas actuales y sistemas populares. El valor real de este dock es muy doméstico: imagina tener en el escritorio un “conmutador” y pasar de un PC a una consola sin cambiar toda la instalación, manteniendo tu “pantalla” siempre contigo.
Eso sí, el dock suena más cómodo para una mesa que para jugar recostado. Es un accesorio que prioriza orden y versatilidad, no tanto el “me tumbo y listo”.
Lentes electrocrómicas: oscurecer cuando miras la pantalla, aclarar cuando miras el entorno
Otro detalle interesante es el uso de lentes electrocrómicas, una tecnología que permite variar el tinte del cristal. La idea es sencilla: cuando te concentras en la imagen, el lente se oscurece para mejorar el contraste y que los negros se sientan más profundos; cuando apartas la mirada, se vuelve más transparente para mantener conciencia del entorno. Es parecido a bajar la persiana solo un poco cuando el sol molesta, sin dejar la habitación a oscuras.
Este control del tinte también ayuda en situaciones reales: habitaciones iluminadas, reflejos, o ese momento en el que alguien te habla y quieres ver su cara sin quitarte el dispositivo. ROG menciona niveles de transparencia ajustables, un guiño a que no todos juegan en el mismo tipo de luz.
Sonido firmado por Bose y “audio espacial” sin auriculares
En el apartado de audio, ROG destaca Sound by Bose, con altavoces integrados pensados para ofrecer audio espacial. En juegos, la dirección del sonido es parte de la información: saber si unos pasos vienen de la izquierda o de atrás no es un adorno, es una ventaja. Tenerlo integrado sin depender de auriculares puede ser cómodo para sesiones cortas o para no aislarte del todo.
La parte delicada es el equilibrio entre inmersión y privacidad: si juegas cerca de otras personas, el sonido abierto puede molestar o delatar lo que escuchas. Aun así, como concepto encaja con la filosofía de las gafas: un equipo compacto que reduce accesorios.
Disponibilidad en 2026 y el elefante en la habitación: el precio
ROG ha confirmado un lanzamiento global en la primera mitad de 2026, con precio todavía por anunciar, según su propia nota de prensa. En este punto, la comparación es inevitable: modelos actuales de Xreal rondan precios que sirven como referencia, y varios análisis esperan que estas gafas cuesten más por el salto a 240 Hz y su orientación gaming.
Si se quedan en un rango alto, su público natural será quien ya invierte en periféricos competitivos y valora jugar en movilidad con un estándar de fluidez cercano al de un buen monitor. Si el precio es más contenido, podrían convertirse en ese accesorio “comodín” para quien alterna entre consola, portátil y sobremesa sin querer comprar pantallas para cada sitio.
