Quien llegara al evento previo de Samsung en CES 2026 esperando pistas del Galaxy S26, una fecha concreta para el Galaxy TriFold en Estados Unidos o señales del Galaxy Ring 2 se encontró con otra historia. La compañía siguió el guion típico de Las Vegas: foco en televisores y electrodomésticos, con el móvil en segundo plano. Lo distinto no fue la categoría de producto, sino el hilo conductor: la inteligencia artificial como capa común para prácticamente todo.
La idea que se repitió durante la hora de presentación fue que la IA dejará de ser “una función” para convertirse en el lenguaje con el que conversan los dispositivos entre sí. Una especie de pegamento invisible que conecta pantallas, altavoces, lavadoras, apps y servicios para que el usuario sienta que todo forma parte de una misma experiencia.
TM Roh y la promesa de una “vida con IA” integrada
El arranque estuvo a cargo de TM Roh, CEO y responsable de Device eXperience. Su mensaje fue directo: Samsung quiere incrustar IA en cada categoría, producto y servicio para ofrecer una experiencia unificada. Traducido a la vida diaria, la ambición se parece a pasar de tener “appliances sueltos” a vivir en una casa donde los aparatos comparten contexto. Como cuando una familia se coordina sin hablar demasiado porque ya conoce la rutina: la tele sabe lo que sueles ver, el reloj entiende tus hábitos, la cocina “lee” lo que falta y la app lo organiza.
Esa visión tiene un lado atractivo: menos fricción. Si la tecnología se anticipa sin ser invasiva, ahorra tiempo y reduce pequeñas molestias. El riesgo, claro, es que el discurso sea más grande que las mejoras reales, o que la IA se convierta en una etiqueta pegada a cualquier cosa aunque el valor sea marginal.
La IA en televisores y electrodomésticos: trucos útiles y promesas por demostrar
En el escenario se habló de IA aplicada a televisores, lavadoras, altavoces y otros equipos del hogar. El ejemplo que mejor aterriza la idea fue el de “silenciar automáticamente a los comentaristas” durante un partido, una función que suena divertida porque toca un dolor cotidiano: quieres oír el estadio y no la charla interminable. Es un caso claro de IA como mando a distancia inteligente, no como ciencia ficción.
El resto del enfoque siguió esa línea: automatizar, adaptar y personalizar. El reto está en que el usuario sienta beneficios repetibles, no una demo brillante que solo funciona en situaciones ideales. En casa, con ruido, niños, horarios cambiantes y Wi-Fi irregular, la tecnología se somete a una prueba que no perdona.
Cuando la IA se vuelve “capa base”: el giro estratégico que insinúa Samsung
Lo más significativo no fue una función concreta, sino el tono: Samsung trata la IA como infraestructura. Igual que hace años se hablaba de “todo conectado” con el hogar inteligente, ahora el lema implícito es “todo interpretado” por modelos que clasifican hábitos y recomiendan acciones.
Este enfoque cambia el centro de gravedad del producto. Un televisor deja de ser solo panel, brillo y conectividad; pasa a ser un dispositivo que observa patrones y ajusta comportamientos. Una lavadora no es únicamente un tambor eficiente; se presenta como parte de un sistema que “aprende” tu rutina. Para algunos usuarios esto es comodidad. Para otros, puede sentirse como una casa demasiado opinadora.
Samsung Health y el paso de lo reactivo a lo proactivo
El tramo más cercano al mundo móvil llegó con Samsung Health. La compañía dibujó un tránsito desde la salud reactiva, donde miras datos después de que algo ocurra, hacia un cuidado proactivo al que llamó Intelligent Care. La promesa: coaching personalizado que combine sueño, actividad, nutrición y salud mental para ofrecer recomendaciones accionables.
La idea se entiende con una metáfora simple: en lugar de mirar el “extracto bancario” al final de mes para descubrir en qué se te fue el dinero, tendrías un asistente que te avisa a mitad de semana de que estás gastando de más y te sugiere ajustes. En salud, ese aviso podría ser que llevas varios días durmiendo peor, que el estrés se refleja en tu actividad, y que conviene ajustar horarios o intensidad de entrenamiento.
Aquí conviene ser objetivos: el sector ya camina en esa dirección. Plataformas de salud y relojes inteligentes llevan tiempo mezclando métricas para sugerir hábitos. Lo que Samsung intenta es elevar el nivel de personalización y, sobre todo, conectar más piezas de su propio ecosistema.
El ecosistema como “cocina”: recetas, nevera conectada y datos biométricos
Donde el relato se volvió más concreto fue en la conexión entre Samsung Health y dispositivos del hogar. Se planteó que la app pueda generar recetas y planes de comida basados en lo que haya en una nevera conectada, ajustándolo a métricas como niveles de glucosa en sangre. Es el tipo de propuesta que, si funciona bien, puede sentirse muy práctica: no solo te dice “come mejor”, sino que te sugiere qué preparar con lo que ya tienes, como ese amigo que abre la despensa y te arma una cena decente sin ir al súper.
El matiz importante es el de los datos. Para que algo así sea útil de verdad, necesita información sensible y continuidad. Eso abre preguntas inevitables: qué se procesa en el dispositivo, qué se envía a la nube, cómo se anonimizan los datos, quién accede a qué, y cómo se controla el consentimiento cuando hablamos de salud. Un sistema proactivo puede ser un gran apoyo, pero la confianza se gana con transparencia y controles claros, no con eslóganes.
Monitorizar cambios cognitivos: delicadeza, límites y expectativas
Otro punto llamativo fue la mención a funciones futuras para detectar señales de cambio cognitivo en usuarios mayores. Samsung remarcó que no busca diagnosticar, sino aportar conciencia y alertas tempranas. El enfoque es prudente en el discurso, porque entrar en terreno clínico sin validación médica sería problemático.
Aun con esa cautela, el simple hecho de proponerlo exige un estándar alto. Si una función sugiere que “algo no va bien”, la experiencia del usuario y de su familia puede verse afectada, incluso aunque sea una falsa alarma. La compañía habló de un lanzamiento en beta y solo en mercados seleccionados, lo que sugiere que todavía está en fase de validación y ajustes.
La “doble apuesta” por Galaxy AI y lo que implica en 2026
Mientras el CES dejaba el móvil al margen, el mensaje general apunta a que la narrativa de IA seguirá dominando las presentaciones de producto. En una entrevista con Reuters se citó la intención de duplicar la cantidad de dispositivos móviles con Galaxy AI en 2026, pasando de 400 millones a 800 millones. Esa cifra funciona como señal de ambición: la IA no se quedará en modelos premium, quiere expandirse a más gamas y más mercados.
Para el usuario, esta expansión puede significar dos cosas a la vez. Por un lado, más funciones inteligentes en modelos más accesibles. Por otro, una presión mayor para integrarse en un ecosistema de servicios y cuentas, con el consiguiente debate sobre dependencia de plataforma.
Entre la utilidad y el cansancio: la reacción del público y el tema de las actualizaciones
No todo el mundo recibe con entusiasmo la insistencia en IA. Parte de la conversación pública alrededor del evento, recogida por medios como Android Police, deja ver fatiga ante presentaciones cargadas de promesas y escasas de hardware rompedor. También aparece una preocupación recurrente: el ciclo de soporte y actualizaciones en productos caros del hogar. Cuando compras un televisor o un electrodoméstico, esperas que dure muchos años; si el software se queda atrás pronto, la sensación es la de haber pagado por un futuro que se evapora.
Ese punto es clave porque la IA depende del mantenimiento. No basta con “tener IA”: hay que actualizar modelos, corregir errores, reforzar seguridad y respetar privacidad durante años. Si la industria quiere que confiemos en una casa más inteligente, tiene que demostrar compromiso a largo plazo.
Lo que queda por delante: Unpacked y Mobile World Congress como citas móviles
Para novedades de smartphones, el calendario lógico no era CES. Las miradas se mueven al próximo Unpacked, del que se rumorea una ventana entre finales de enero y febrero, y a Mobile World Congress en marzo. Si el patrón se mantiene, es probable que el discurso de Samsung vuelva a girar alrededor de Galaxy AI, con el desafío de siempre: convertir la retórica de “compañero” en herramientas que realmente mejoren tareas cotidianas sin pedir demasiada atención a cambio.
