La adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Netflix, por un monto estimado de 71.200 millones de euros, ha encendido todas las alarmas en la industria del entretenimiento. No solo porque implica la compra de uno de los estudios más antiguos de Hollywood, sino porque pone en juego el futuro de marcas tan icónicas como HBO, CNN, Eurosport o DC Comics. Aunque los directivos aseguran que las marcas seguirán vivas, la historia reciente de otras fusiones similares deja claro que nada está garantizado.
HBO en el centro de la incertidumbre
En el ámbito televisivo, HBO es el gran interrogante. Durante las últimas dos décadas, el canal se consolidó como un referente de calidad, con series que marcaron una época como Los Soprano, The Wire o Juego de tronos. Pero con esta compra, la continuidad de HBO como una entidad independiente dentro del universo Netflix es cada vez más dudosa. Aunque los nuevos propietarios han declarado que valoran su prestigio, los analistas creen que podría acabar convertida en un sello más dentro del catálogo de Netflix, como ya ocurrió con Hulu (absorbida por Disney+) o MGM+ (integrada en Amazon Prime Video).
Las implicaciones de esta absorción son muchas. Por ejemplo, HBO Max y Netflix operan bajo modelos y audiencias distintas. Unificar ambas plataformas podría suponer una duplicidad innecesaria, por lo que no sería extraño que una desaparezca o se diluya. En este escenario, es poco probable que continúen equipos separados creando contenidos para dos marcas si ambas terminan bajo el mismo techo.
¿Seguirá existiendo la aplicación de HBO Max?
A día de hoy, no se ha confirmado ni cancelado su continuidad, pero el precedente de otras fusiones sugiere que podría desaparecer o integrarse dentro del ecosistema de Netflix.
¿Tendré que pagar una suscripción adicional para acceder a ese contenido desde Netflix?
Si HBO se convierte en un sello dentro de Netflix, es posible que su contenido se integre sin costo adicional, aunque no hay garantías de que no se use como un extra premium.
¿Desaparecerá mi historial de reproducción y mis listas guardadas?
No hay detalles oficiales al respecto, pero si la plataforma se elimina, es probable que esos datos no se mantengan a menos que se habilite una migración automatizada.
El negocio del «contenido»
La palabra «contenido» se ha convertido en un término comodín en el mundo del streaming, y esta adquisición tiene mucho que ver con su acumulación. Aunque HBO Max solo representa el 1,3% del mercado televisivo estadounidense frente al 8% de Netflix (según Nielsen), el valor de su catálogo es incuestionable. Series como The Big Bang Theory, Ted Lasso, Euphoria o Chernobyl, junto a franquicias como Harry Potter, DC Comics o Juego de tronos, suponen una mina de oro para una plataforma que vive de atraer y retener suscriptores.
Un informe reciente destacaba que el contenido «antiguo» de Netflix (de más de un año) apenas representa el 5% de su catálogo, pero genera el 20% del visionado. Este dato explica en parte la motivación detrás de la compra: acumular licencias que sigan generando tráfico y permanencia. En ese sentido, el valor de HBO no está solo en sus nuevas producciones, sino en su historia.
¿Podré ver Juego de tronos directamente desde mi cuenta de Netflix?
En teoría, sí, pero dependerá de cómo se integre HBO en la estructura de Netflix.
¿Se mantendrá el estilo y tono narrativo que distingue a HBO?
Eso es incierto. Aunque Netflix dice valorar la marca, podría priorizar formatos más comerciales.
¿El catálogo se mezclará sin filtros con el resto del contenido de Netflix?
Es probable que se integre como una categoría o colección especial, como ya ocurre con otras franquicias, pero aún no hay confirmación.
El riesgo de homogeneizar la creatividad
Una de las preocupaciones más extendidas entre los trabajadores y creadores es la posible pérdida de diversidad creativa. Netflix ha demostrado una gran capacidad para producir contenido global, pero con una clara orientación al gusto mayoritario. Si HBO queda subsumida en esa lógica algorítmica, podría perder esa identidad que la hizo distinta: series arriesgadas, narrativas adultas y un enfoque que no siempre priorizaba el volumen sino la calidad.
Hay que recordar que Netflix comenzó su ascenso imitando el modelo de HBO, buscando ser esa «nueva HBO» digital. Pero pronto viró hacia una estrategia basada en cantidad y segmentación. Volver a abrazar una marca que representa lo opuesto podría ser contradictorio y, al mismo tiempo, simbólico: el final de una era donde existían plataformas con personalidades propias.
¿Seguirá habiendo espacio para las series «de autor» en esta nueva etapa?
Todo dependerá de si Netflix decide preservar esa esencia como un valor diferenciador.
¿Cambiará el tipo de contenido que HBO produce?
Es posible, ya que podría adaptarse a las estrategias de producción de Netflix.
¿Quedará relegada su esencia frente a lo que dicte el algoritmo de Netflix?
Esa es una de las mayores preocupaciones, y aunque se ha dicho que se respetará la identidad de HBO, las decisiones futuras dirán si eso se cumple o no.
Impacto en el ecosistema internacional
En Europa, HBO estaba en pleno proceso de expansión. En 2026 iba a lanzar su plataforma en países como Reino Unido, Alemania e Italia. Sin embargo, tras este anuncio, ese despliegue se ve amenazado. Las prioridades de Netflix probablemente no incluyan el mantenimiento de una plataforma paralela que le compita en esos mercados.
También se prevén cambios en la producción local. No tiene sentido que haya equipos diferentes creando series en el mismo idioma y mercado. Lo más probable es que se unifiquen las operaciones, lo que podría traducirse en despidos y reestructuraciones, como ya ocurrió en anteriores fusiones.
CNN, Eurosport y los activos «incómodos»
Otro efecto colateral de esta operación es la venta de canales de cable que ya no se consideran esenciales. Warner planea desprenderse de activos como CNN, TNT, Eurosport, HGTV y Discovery+ antes de cerrar la fusión. CNN, en particular, preocupa por su pérdida constante de audiencia y relevancia, lo que la convierte en un activo difícil de colocar. El futuro de estas marcas dependerá de si algún fondo de inversión o estudio decide rescatarlas.
Obstáculos regulatorios y escenarios futuros
A pesar del anuncio, la operación aún debe superar los filtros antimonopolio en EE. UU. y otros países. Dada la magnitud de la compra y el poder de mercado que implica, no será un camino sencillo. Warner, que ya pasó por fusiones con AT&T y luego Discovery, enfrenta ahora un proceso posiblemente más complejo y vigilado.
Si la fusión se concreta, marcará un antes y un después en la industria. Menos plataformas significan menos competencia, lo que podría afectar la variedad de contenidos y las condiciones laborales en el sector audiovisual. Es un nuevo mapa del entretenimiento donde todo parece encaminarse hacia una consolidación sin retorno.
