Un nuevo comienzo para Karnak: revelaciones sobre los orígenes del templo más emblemático de Egipto

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Durante siglos, el Templo de Karnak, situado en la actual Luxor, ha sido sinónimo de grandeza religiosa, arquitectura monumental y devoción al dios Amón-Ra. Pero sus orígenes seguían envueltos en misterio, con preguntas clave sin responder: ¿por qué se construyó justo allí? ¿Qué había antes de los obeliscos y columnas?

Una reciente investigación liderada por la Universidad de Uppsala arroja nueva luz sobre este antiguo enclave. Con el uso de 61 nn liderada por la Universidad de Uppsala arroja nueva luz sobre este antiguo enclave. Con el uso de 61 n\u00fucleos de sedimentos y el análisis de decenas de miles de fragmentos cerámicos, el equipo ha reconstruido una imagen inédita del paisaje fluvial que dio origen al templo hace más de 4.000 años.

El Nilo como escultor de ciudades

Antes de que Karnak fuera el centro espiritual del antiguo Egipto, el terreno sobre el que se erige era un paisaje cambiante, influenciado por las crecidas del Nilo. En tiempos anteriores al 2520 a.C., esta zona era tan propensa a inundaciones que resultaba inhabitable. Las fuertes corrientes y la inestabilidad del terreno impedían cualquier construcción duradera.

Pero con el paso del tiempo, el Nilo, como un escultor paciente, fue esculpiendo el entorno. Los canales fluviales comenzaron a desviarse, esculpiendo un espacio entre corrientes que formó una especie de isla natural sobre un promontorio más elevado. Este punto, relativamente seco y seguro, fue donde los primeros habitantes pudieron asentarse y, eventualmente, comenzar a erigir el templo.

Los investigadores han identificado cerámicas datadas entre el 2305 y el 1980 a.C., lo que sugiere que las primeras actividades permanentes en la zona se dieron durante el Imperio Antiguo. Esto supone un ajuste importante en la cronología oficial del sitio, que tradicionalmente se ubicaba en épocas posteriores.

El descubrimiento del canal oriental

Hasta ahora, la mayor parte de las investigaciones arqueológicas habían centrado su atención en el canal occidental del Nilo. Pero esta nueva investigación reveló que un canal oriental, previamente considerado menor o incluso inexistente, tenía una presencia más relevante y prolongada de lo que se pensaba.

Este canal oriental, que se mantuvo activo hasta al menos el siglo I a.C. durante la presencia romana, ofrecía una ruta fluvial adicional y condicionó la forma en que el complejo se fue expandiendo. Incluso hay evidencia de que los antiguos egipcios realizaron intervenciones en el paisaje, rellenando con arena partes del canal cuando comenzaba a colmatarse, para ganar terreno seco donde seguir construyendo.

Un escenario mitológico hecho realidad

Uno de los hallazgos más fascinantes de esta investigación no está sólo en lo físico, sino en su posible relación simbólica con los mitos de la creación egipcia. Según antiguos textos del Imperio Antiguo, el dios creador surgía de una colina que emergía de las aguas primordiales. Esta imagen, de una tierra firme elevándose sobre el caos acuático, se asemeja sorprendentemente al paisaje revelado por el estudio en Karnak: una isla natural rodeada de canales, visible tras la retirada de las aguas de la inundación anual.

Este detalle podría explicar por qué las élites religiosas eligieron ese punto exacto para edificar el templo dedicado a Ra-Amón, una forma sincrética del dios creador. El lugar, entonces, no solo era práctico desde el punto de vista geográfico, sino también sagrado por su simbolismo.

Durante el Imperio Medio, los mitos evolucionan para incluir la idea del «montículo primigenio» surgiendo de las «Aguas del Caos». Justo en esa época, cuando las crecidas del Nilo comenzaban a ser menos intensas, el montículo de Karnak se habría hecho visible de forma más clara, reforzando la narrativa religiosa y espiritual que legitimaba su construcción.

Ciencia y religión entrelazadas

Este estudio, publicado en la revista Antiquity, combina enfoques de la geoarqueología, la hidrología y la historia antigua para ofrecer una narrativa integrada del nacimiento del templo. El trabajo fue realizado bajo el auspicio de la Egypt Exploration Society, con colaboración de instituciones como la Universidad de Southampton y el permiso del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

En palabras de Ben Pennington, autor principal del artículo, la elección del lugar no fue casual. Era, posiblemente, un acto consciente de los antiguos egipcios para replicar el acto de la creación en su paisaje cotidiano. En lugar de inventar una historia para justificar una ubicación, eligieron una ubicación que encajaba perfectamente con su historia más sagrada.

Un pasado que dialoga con el presente

Este nuevo conocimiento no solo cambia la manera en que entendemos Karnak, sino que también invita a repensar cómo los antiguos egipcios interactuaban con su entorno. Vemos cómo adaptaban el paisaje a sus necesidades y creencias, pero también cómo dejaban que la naturaleza guiara sus decisiones más importantes.

Entender el pasado con esta profundidad permite también reflexionar sobre cómo nuestras ciudades modernas podrían beneficiarse de una relación más armónica entre entorno natural y necesidades humanas. Tal como lo hicieron quienes, hace más de 4.000 años, transformaron una isla en mitad del Nilo en uno de los espacios sagrados más imponentes de la historia.