Con el reciente lanzamiento de 56 nuevos satélites Starlink a bordo de cohetes Falcon 9, SpaceX ha superado los 10.000 satélites enviados al espacio desde el inicio de su programa en 2018. Esta cifra no solo refleja el ritmo imparable de la empresa de Elon Musk, sino también pone en perspectiva el impacto real que estas megaconstelaciones están teniendo sobre el acceso a internet en todo el mundo y sobre el entorno espacial mismo.
La misión que logró este hito fue la número 132 del año 2025 para el cohete Falcon 9, lo que iguala el récord anual de lanzamientos con más de dos meses aún por delante. El crecimiento de la red Starlink ha sido constante y agresivo, y se espera que continúe mientras SpaceX aprovecha su ventaja en el mercado de lanzamientos reutilizables.
Cuántos de esos satélites siguen activos
De los más de 10.000 satélites lanzados, alrededor de 8.600 siguen operativos actualmente, según los datos del astrónomo Jonathan McDowell. Los satélites de Starlink tienen una vida útil aproximada de cinco años. Al finalizar su ciclo, son deliberadamente desorbitados para que se desintegren en la atmósfera terrestre, lo que reduce el riesgo de basura espacial persistente.
Este proceso de «retiro programado» funciona como un sistema de jubilación anticipada para cada satélite, asegurando que no se acumulen piezas inúciles en la órbita terrestre baja. Aun así, la presencia de miles de satélites activos y el plan de lanzar muchos miles más plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo del tráfico en el espacio.
El objetivo de conectar al planeta
El propósito declarado de Starlink es ofrecer conexión a internet rápida y de baja latencia en zonas remotas o mal atendidas por las redes tradicionales. La constelación funciona mediante una red de satélites en órbita terrestre baja que transmiten señales a terminales en tierra, conocidas como «dish» o antenas Starlink.
Gracias a esta tecnología, comunidades rurales, embarcaciones en altamar, campamentos científicos y zonas en conflicto pueden acceder a servicios de internet comparables a los de zonas urbanas, sin depender de cableado o infraestructura terrestre. Esto representa un cambio profundo en la forma en que se distribuye el acceso a la información.
Más allá de los 12.000: el verdadero plan
Actualmente, SpaceX tiene aprobación para desplegar hasta 12.000 satélites, pero la empresa ha presentado solicitudes para llegar a los 30.000 o incluso 42.000. Esta ambición es parte de su plan para lograr una cobertura total, sin interrupciones, en cualquier punto del planeta.
Esto no solo es una declaración de intenciones, sino también una muestra de la confianza que la compañía tiene en su capacidad técnica y logística. Cada lanzamiento exitoso demuestra la madurez del sistema de cohetes reutilizables y el dominio del ciclo completo de producción, lanzamiento y operación de satélites.
Competencia y preocupaciones en aumento
SpaceX no es la única empresa con planes para construir megaconstelaciones. Amazon, con su Project Kuiper, ya ha comenzado a lanzar sus primeros satélites. Europa y China también tienen sus propios proyectos en marcha. Esta carrera por el cielo plantea un nuevo escenario de competencia espacial.
Pero esta multiplicación de objetos en órbita también trae consigo preocupaciones por la congestión del espacio. Los expertos advierten sobre el peligro de colisiones y el efecto cascada conocido como «síndrome de Kessler», donde una colisión puede generar miles de fragmentos que a su vez provocan más colisiones.
Implicaciones para la astronomía y la regulación
Otro punto de fricción es el impacto de estas constelaciones en la observación astronómica. Los satélites brillantes interfieren con los telescopios, dejando rastros en las imágenes y dificultando la investigación del universo. Aunque SpaceX ha tomado medidas para reducir la reflectividad de sus unidades, el problema persiste.
Al mismo tiempo, se hace cada vez más urgente establecer reglas internacionales claras sobre el uso del espacio. Hasta ahora, la regulación es escasa y fragmentada. Con tantos actores lanzando dispositivos en una órbita limitada, el riesgo de incidentes aumenta, y la falta de una gobernanza global complica las soluciones.
Un paso clave hacia el futuro digital
El despliegue masivo de satélites Starlink representa una pieza fundamental en el desarrollo de infraestructura digital global. Es comparable a la instalación de carreteras en un territorio virgen: una vez construidas, abren la puerta a nuevas formas de interacción, economías locales conectadas y acceso equitativo a la información.
No obstante, esta transformación también exige responsabilidad, cooperación internacional y un enfoque sostenible. Mientras celebramos el hito de los 10.000 satélites, también es momento de mirar hacia adelante y construir una relación equilibrada entre tecnología, medioambiente y sociedad.
