Netflix lleva sus videojuegos a las televisiones: un paso clave hacia el entretenimiento interactivo en casa

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Netflix da un nuevo salto en su estrategia para consolidarse como algo más que una plataforma de streaming. Desde hace cuatro años, la compañía ha explorado el terreno de los videojuegos, pero ahora amplía su alcance permitiendo que sus videojuegos estén disponibles en televisores inteligentes, abriendo así la puerta a una experiencia más social y compartida.

De la pantalla pequeña al centro del salón

Hasta ahora, los juegos de Netflix estaban limitados a dispositivos móviles. Pero con la actualización de su app para televisores, los usuarios podrán acceder a una nueva pestaña de «Games» desde donde podrán elegir títulos para jugar directamente en pantalla grande. Para controlar la acción no se necesita mando adicional: el teléfono móvil funciona como controlador, gracias a la aplicación «Netflix Game Controller», lanzada previamente para iOS.

Esto transforma la manera en que se perciben los videojuegos dentro del ecosistema Netflix. Jugar en el móvil podía ser una experiencia personal e individual, pero trasladarlo al televisor permite que la experiencia sea compartida, ideal para reuniones familiares o entre amigos.

Juegos sociales para todos los gustos

La primera tanda de juegos incluye propuestas conocidas y fáciles de entender, pensadas para fomentar la participación en grupo. Títulos como «Pictionary: Game Night», un clásico de dibujo y adivinanzas, o «Boggle Party», donde hasta ocho jugadores deben formar palabras a partir de un tablero de letras revuelto, son el tipo de juegos que no requieren curva de aprendizaje, sino ganas de divertirse.

También se suman «Tetris Time Warp», que da un giro temporal al clásico rompecabezas, y «Party Crashers: Fool Your Friends», que introduce una dinámica de engaño al estilo de juegos de mesa como «Impostores». Otro de los destacados es «Lego Party!», que incorpora minijuegos temáticos y desafíos dentro de zonas especiales para recolectar oro.

Con esta selección inicial, Netflix parece apuntar a un público amplio, desde niños hasta adultos, todos con algo en común: juegos que se disfrutan mejor en compañía.

Estrategia más allá del contenido audiovisual

Lo que Netflix está haciendo no es simplemente diversificar su oferta, sino reposicionarse como un ecosistema de entretenimiento múltiple. A medida que la competencia en streaming se intensifica, la plataforma busca formas de diferenciarse y fidelizar a suscriptores con más que películas y series.

El juego, en este contexto, no es solo un extra. Es un intento de convertir a Netflix en un espacio donde el usuario no solo vea, sino también participe y se conecte con otros. Es como si la sala de estar, ese lugar de encuentros y charlas, se volviera también un salón de juegos.

Sin mandos, sin complicaciones

Una de las decisiones técnicas más interesantes es la de utilizar el smartphone como controlador de juego. Esto evita la necesidad de hardware adicional y convierte a cualquier persona con un móvil compatible en un potencial jugador, bajando significativamente la barrera de entrada.

Netflix ya había dado pasos en esta dirección con la app «Netflix Game Controller», que funciona como una especie de puente entre el televisor y el jugador. Al igual que ocurre con otras soluciones de juegos en la nube, como las que proponen Xbox Game Pass o Amazon Luna, la interfaz debe ser intuitiva y responsiva para evitar frustraciones.

El futuro de los juegos en Netflix

Por ahora, esta funcionalidad está en fase inicial, con un catálogo limitado pero estratégicamente diseñado para mostrar las capacidades del sistema. Pero si el modelo prospera, podríamos estar ante una nueva categoría dentro del contenido en streaming.

Queda por ver si Netflix apostará también por juegos más complejos, o si mantendrá su enfoque en experiencias sociales, ligeras y accesibles. Lo que está claro es que este movimiento fortalece su presencia en el salón de casa, compartiendo espacio con consolas tradicionales, pero desde una propuesta distinta.

Netflix, al igual que otras plataformas tecnológicas, entiende que el tiempo de ocio es cada vez más valioso y competitivo. Si antes la guerra era por las horas de visualización, ahora también lo es por las horas de interacción. Y en esa lucha, ofrecer juegos que no requieran instalaciones complejas ni inversiones extra, puede ser una jugada muy eficaz.