Imprimir en 3D con aroma a carpintería: así podríamos resumir lo que ofrece el Inslogic WoodFill PLA. Este filamento combina tecnología y naturaleza en una mezcla sorprendente de PLA con un 15% de partículas de madera real. El resultado no solo tiene una apariencia mate y orgánica, sino que también despierta el olfato: durante la impresión, un suave olor a taller de madera invade el ambiente. Si alguna vez soñaste con imprimir objetos que parezcan tallados a mano, esto es lo más parecido que vas a encontrar.
Este material está pensado tanto para entusiastas como para profesionales que quieren un toque más artesanal en sus creaciones. Además, es biodegradable, derivado de recursos vegetales, lo que lo convierte en una opción más sostenible para quienes cuidan el planeta sin renunciar a la calidad. En mi opinión, ese equilibrio entre tecnología y naturaleza es lo que lo hace tan atractivo.
La impresión con WoodFill requiere ciertos cuidados, como una boquilla de al menos 0,4 mm para evitar obstrucciones. Aunque el material está diseñado para minimizar atascos, no deja de contener madera real, y eso siempre requiere precaución. La velocidad de impresión puede llegar hasta los 400 mm/s, algo que me sorprendió gratamente: no es común encontrar materiales especiales que se comporten tan bien a altas velocidades.
Una de las ventajas más notables es su acabado. La superficie impresa tiene ese tacto rugoso, mate y visualmente rico que remite a la madera pulida. Esto lo convierte en una elección ideal para proyectos de decoración, maquetas arquitectónicas, juguetes, joyería artesanal o incluso prototipos de mobiliario. Yo lo he usado para imprimir soportes de plantas y pequeños cuadros, y siempre recibo la misma pregunta: «¿Eso está hecho en madera?».
El mercado de los filamentos PLA con textura madera está en plena expansión. Cada vez más marcas ofrecen sus propias versiones, algunas con diferentes tipos de madera, otras con texturas más suaves o tonos distintos. Pero Inslogic se mantiene competitivo por su fórmula optimizada, que equilibra bien lo estético con lo funcional.
Eso sí, no todo es perfecto. Este tipo de filamentos tiende a absorber humedad, lo que puede afectar el rendimiento. Por eso conviene almacenarlo con bolsitas de sílice y, si llevas tiempo sin usarlo, darle una sesión de secado a unos 50 °C durante unas cuatro horas. Otro detalle a tener en cuenta es el «stringing», esos finos hilos de material que pueden aparecer entre zonas impresas. La buena noticia es que se puede minimizar ajustando la temperatura y la retracción.
Otro truco interesante es jugar con la temperatura para lograr acabados más ricos visualmente. A menor temperatura, el color tiende a ser más claro; si subes unos grados, el tono se oscurece ligeramente, imitando las vetas naturales de la madera. Este efecto da mucho juego para piezas decorativas que quieren resaltar relieves o formas.
Una impresora bien calibrada, una boquilla adecuada y un poco de paciencia son suficientes para obtener resultados asombrosos. Y el proceso es casi meditativo: ver cómo se forma una figura que parece salida de un torno de carpintero, pero desde tu escritorio, tiene algo de mágico. Si te gusta experimentar con materiales distintos o buscas darle un toque natural a tus creaciones, el WoodFill PLA es una opción que merece la pena explorar.
Yo creo que la gran virtud de este filamento está en cómo transforma un objeto impreso común en algo que parece hecho a mano. No es solo una cuestión de estética, sino de experiencia: desde el olor hasta el tacto, todo contribuye a esa sensación de autenticidad. Y si a eso le sumamos que es un material biodegradable y fácil de imprimir, no queda mucho más que pedir.
Hoy en día, con la cantidad de opciones disponibles en el mundo de la impresión 3D, elegir un filamento se ha vuelto casi tan personal como elegir un pincel. Pero si lo tuyo es la madera, el diseño artesanal o simplemente quieres algo que sorprenda, este material tiene un lugar reservado en tu taller.
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