Por qué tus tests de velocidad de internet pueden estar mintiéndote (y cómo obtener resultados reales)

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Pintura expresionista de una persona realizando un test de velocidad de internet en un portátil, (1)

Medir la velocidad de tu conexión a internet parece una tarea sencilla: abres una web de test, haces clic en «Iniciar» y en pocos segundos ves los resultados. Pero si alguna vez te ha parecido que tu conexión va más lenta de lo que debería, puede que el problema no esté en tu proveedor de internet, sino en la forma en que estás haciendo el test. A continuación, te explicamos los errores más comunes y cómo evitarlos.

1. Ejecutar el test con otras apps o dispositivos conectados

Tu ancho de banda es como una pizza familiar: si la estás compartiendo con más personas, tu porción será más pequeña. Si haces el test mientras otros dispositivos están conectados o hay apps abiertas (como una copia de seguridad en la nube, una descarga o un video en streaming), el resultado no reflejará la velocidad real de tu conexión.

Consejo: cierra todas las aplicaciones activas, pestañas del navegador y desconecta dispositivos que estén usando internet antes de iniciar el test.

2. Hacer el test por Wi-Fi en lugar de usar cable Ethernet

La conexión Wi-Fi, aunque práctica, introduce muchas variables: la distancia al router, las paredes, la interferencia de otros aparatos o la calidad del propio router. Es como tratar de escuchar una conversación en un concierto: el mensaje llega, pero no tan claro.

Solución: si buscas precisión, conecta tu dispositivo directamente al router usando un cable Ethernet. Si esto no es posible, intenta hacer el test cerca del router y sin obstrucciones entre medio.

3. Probar solo una vez

Hacer una sola prueba es como revisar el clima un solo día del mes y sacar conclusiones. La velocidad de tu conexión puede fluctuar a lo largo del día por muchas razones, como la congestión de la red o problemas momentáneos del servidor.

Recomendación: realiza varios tests en distintos momentos del día, usando diferentes herramientas como Ookla Speedtest, Fast.com o Google Speed Test, y compara los resultados.

4. No revisar la ubicación del servidor de prueba

Las herramientas de test suelen elegir automáticamente un servidor para hacer la prueba, pero no siempre es el más cercano. Cuanto más lejos esté ese servidor, más pasos tendrá que dar tu información para llegar, lo que puede afectar los resultados.

Truco: si la herramienta lo permite, elige un servidor geográficamente próximo para una medición más fiel a tu experiencia diaria.

5. Usar VPN o proxy durante la prueba

Las VPNs y proxies redirigen tu conexión a través de otros servidores, que a menudo están en otros países. Esto añade latencia y reduce la velocidad aparente. Es como enviar una carta a tu vecino pasando antes por otro continente.

Recomendación: desactiva cualquier VPN o proxy antes de hacer el test. Si tienes curiosidad, puedes comparar los resultados con y sin VPN para ver cuánta velocidad sacrificas por privacidad.

6. Hacer la prueba en horarios de alta demanda

Las horas pico (normalmente entre las 7 y las 11 de la noche) son como una autopista en hora punta: hay más tráfico, y eso afecta la velocidad. Tu proveedor puede incluso aplicar mecanismos de gestión de congestión que reducen tu velocidad temporalmente.

Consejo: realiza pruebas en distintos momentos del día, incluyendo las horas de menos actividad (por la mañana o a la madrugada) para tener una visión más completa.

7. Usar dispositivos antiguos o limitados

Si haces el test desde un equipo viejo, con tarjetas de red antiguas o un sistema operativo desactualizado, es posible que el cuello de botella no sea tu conexión, sino el propio dispositivo. Por ejemplo, un portátil con Wi-Fi 4 o una tarjeta Ethernet de 100 Mbps no podrá alcanzar velocidades superiores, aunque tu plan de internet sea más rápido.

Solución: usa tu dispositivo más moderno y con mejor conectividad para hacer los tests. Eso te dará una imagen más precisa de tu velocidad real.

Mide con cabeza antes de reclamar

Antes de culpar a tu proveedor por una conexión lenta, asegúrate de estar haciendo bien las pruebas. Cometer uno solo de estos errores puede distorsionar los resultados y darte una imagen muy distinta de la realidad. Hacer tests de velocidad es sencillo, pero para que sean fiables, hay que cuidar los detalles.