Londres no renueva la licencia de Uber

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Uber siente el estrés en sus venas a diario. En todas las ciudades en las que opera cuenta con problemas de diversos tipos, la mayoría relacionados con los conflictos con los taxistas, las relaciones de trabajo con los conductores (que en algunos países quieren que se parezca más a la clásica empleador-empleado) y la seguridad de los pasajeros.

Hoy se añade una guinda al pastel: no han conseguido renovar la licencia en una de las ciudades más simbólicas dentro de su mapa de operación: Londres.

El Departamento de Transporte de la ciudad de Londres no ha renovado la licencia de Uber, aunque la compañía tiene aún 21 días para presentar una apelación. Durante estos días sí podrá seguir operando, de forma provisional.

El motivo es uno de los que se repiten en otras regiones: la falta de responsabilidad corporativa, que podría generar riesgos para la seguridad pública. Una de las pruebas de dicha falta de responsabilidad: no se reportan delitos (esto se produjo a raíz de las acusaciones hechas este verano por la Met Police de Londres de que Uber no ha denunciado los ataques sexuales de los conductores en su plataforma), aunque también hay otro bastante comentado relacionado con la manera en la que obtiene los certificados médicos de los conductores, o de cómo se obtienen las comprobaciones del Servicio Mejorado de Divulgación y Prohibición (DBS).

Se declara así que Uber “no es apto ni apropiado para poseer una licencia de operador de alquiler privado”. Tom Elvidge, director general de Uber en Londres, dijo que son 3,5 millones de londinenses que usan su aplicación, y más de 40.000 conductores con licencia que dependen de Uber para ganarse la vida, por lo que es una decisión compleja.

Juan Diego Polo

Estudió Ingeniería de Telecomunicaciones en la UPC (Barcelona), trabajando como ingeniero, profesor y analista desde 1998 hasta 2005, cuando decidió emprender creando wwwhatsnew.com.