En muchas industrias hay zonas donde las temperaturas pueden no ser las más adecuadas para tener dispositivos de almacenamiento tradicionales, motivo por el cual son necesarias tarjetas específicamente diseñadas para ese entorno.
Ahora es Kingston Digital quien presenta, en esta categoría, la microSD UHS-I Class10, una tarjeta capaz de operar y almacenar información a una temperatura de entre -40°C y 85°C garantizando velocidades de hasta 90MB/s en lectura y hasta 45MB/s en escritura.
La tarjeta, también resistente al agua, a impactos, vibraciones y a rayos X, cuenta con una resistencia nominal a ciclos de inserción de un mínimo de 10.000, con versiones de 8GB, 16GB, 32GB y 64GB.
Con un tamaño de 11mm x 15mm x 1mm, y dimensiones del adaptador SD de 24mm x 32mm x 2.1mm, ha pasado por centenares de horas de pruebas para asegurar la resistencia a distintos niveles de humedad, ofreciendo cinco años de garantía.
Aunque pueda parecer extraño que se mantenga una tarjeta en un ambiente con condiciones tan inapropiadas para el uso de la tecnología, en muchas ocasiones necesitamos obtener datos recogidos de sensores que se encuentran a muy bajas o muy altas temperaturas, y la adquisición de una tarjeta así es la única solución para garantizar que los datos sobrevivan.