Un “chequeo técnico” del ADN en jóvenes: el piloto australiano que destapa riesgos ocultos de cáncer y corazón

La medicina preventiva suele funcionar como una ITV: se revisa algo cuando toca por edad, por antecedentes o cuando aparece una “luz de aviso” en forma de síntoma. El problema es que, en enfermedades hereditarias relevantes, esa luz puede encenderse tarde o no encenderse nunca hasta que el daño está hecho. Durante años, el acceso a pruebas genéticas en adultos ha dependido casi por completo de tener una historia familiar clara o un diagnóstico personal que justificara el estudio. Ese enfoque deja fuera a personas con variantes de alto riesgo que, por simple azar familiar o falta de información, no cumplen criterios.

Un estudio publicado en Nature Health analiza un piloto nacional australiano de cribado genómico poblacional en adultos jóvenes. La idea es directa: si existen variantes genéticas “accionables” con medidas preventivas claras, ¿por qué esperar a que el historial familiar sea lo bastante “ruidoso” o a que llegue la enfermedad? En lugar de buscar solo cuando el médico sospecha, se propone “pasar el radar” antes, cuando todavía hay margen para vigilar, ajustar hábitos o iniciar tratamientos. Continúa leyendo «Un “chequeo técnico” del ADN en jóvenes: el piloto australiano que destapa riesgos ocultos de cáncer y corazón»

Un implante cerebral inalámbrico más pequeño que un grano de sal: cómo funciona el MOTE que registra neuronas durante un año

La neurotecnología lleva años persiguiendo una idea sencilla de decir y difícil de ejecutar: escuchar al cerebro sin estorbarle. Cuando metes un objeto en un entorno blando y vivo como el tejido cerebral, cualquier “cable rígido” o pieza grande se comporta como una ramita en gelatina: el movimiento natural del cuerpo hace que roce, tire o irrite. Por eso resulta llamativo lo que han presentado investigadores junto a colaboradores: un implante cerebral inalámbrico tan diminuto que puede posarse sobre un grano de sal y, aun así, registrar actividad eléctrica y enviarla al exterior sin cables ni batería durante más de un año en animales vivos.

El dispositivo se llama MOTE (microscale optoelectronic tetherless electrode), que puede traducirse como electrodo optoelectrónico microscópico sin “ataduras”. En tamaño, hablamos de unas 300 micras de largo por 70 micras de ancho, una escala comparable al grosor de un pelo humano en su dimensión más estrecha. Continúa leyendo «Un implante cerebral inalámbrico más pequeño que un grano de sal: cómo funciona el MOTE que registra neuronas durante un año»

Cómo convertir el hígado en un “timo provisional” para recuperar células T en la vejez

Con el paso de los años, el sistema inmunitario va perdiendo agilidad. No es que “se apague” de golpe, pero sí deja de responder con la misma rapidez y variedad, como si un equipo de seguridad tuviera menos personal y, encima, menos entrenado para reconocer amenazas nuevas. Una pieza clave en esa pérdida de reflejos es el timo, un órgano pequeño situado delante del corazón que actúa como escuela y centro de selección de las células T, los linfocitos que patrullan el organismo buscando señales de infección o células tumorales.

El problema es conocido: desde la adultez temprana, el timo se va reduciendo y su actividad cae (un proceso llamado involución tímica). Eso limita la “producción” de células T nuevas y diversas. Con menos diversidad, el cuerpo se defiende peor frente a patógenos desconocidos y las respuestas a vacunas tienden a ser menos sólidas. En este contexto, un trabajo publicado en Nature propone un enfoque llamativo: no intentar reparar el timo directamente, sino pedirle a otro órgano que haga parte del trabajo por un tiempo. Continúa leyendo «Cómo convertir el hígado en un “timo provisional” para recuperar células T en la vejez»

El cerebro entiende el habla por capas, como los modelos de lenguaje: lo que revela un estudio con registros directos

Cuando escuchamos una historia, sentimos que “entendemos” de golpe. Como si el sentido apareciera completo en la mente en cuanto alguien termina una frase. Un nuevo trabajo científico sugiere que esa sensación es engañosa: el significado no llega en un paquete cerrado, se construye por etapas, con un ritmo muy parecido al que siguen los modelos de lenguaje modernos.

El estudio, publicado en Nature Communications y divulgado por ScienceDaily a partir de un comunicado de la Universidad Hebrea de Jerusalén, compara la forma en que el cerebro procesa el lenguaje hablado con la manera en que lo hacen sistemas tipo GPT, concretamente GPT-2 y Llama 2. El resultado es llamativo por dos razones: por la similitud temporal entre cerebro y máquina, y porque cuestiona la idea clásica de que comprendemos principalmente mediante reglas lingüísticas fijas. Continúa leyendo «El cerebro entiende el habla por capas, como los modelos de lenguaje: lo que revela un estudio con registros directos»

Tres tecnologías que marcarán la biotecnología en 2026

La biotecnología suele avanzar en silencio, como una mejora de motor que no se ve desde fuera pero cambia por completo cómo funciona el coche: un día estás hablando de diagnósticos y tratamientos “de toda la vida” y, al siguiente, aparecen terapias hechas a medida para un bebé, experimentos que recuperan genes de especies antiguas y herramientas que prometen puntuar embriones por rasgos cada vez más discutidos. 2026 apunta a ser un año en el que estas tres líneas —edición genética personalizada, resurrección genética y selección embrionaria— ganen protagonismo y obliguen a combinar entusiasmo científico con preguntas muy terrenales sobre seguridad, acceso y ética. Continúa leyendo «Tres tecnologías que marcarán la biotecnología en 2026»

¿Dice el ARN lo que hace una célula? Lecciones inesperadas de neuronas del pez cebra

Durante años, la biología ha perseguido una pregunta que suena sencilla y se vuelve resbaladiza en cuanto intentas responderla: ¿qué es, exactamente, un tipo celular? En el laboratorio, una respuesta muy práctica ha sido mirar qué ARN mensajero (los “mensajes” que salen de los genes para fabricar proteínas) aparece dentro de cada célula. Con técnicas de transcriptómica de célula única, hoy se puede leer ese “buzón de salida” a gran escala y agrupar células por patrones similares de expresión génica.

La idea tiene lógica. Si dos células envían mensajes parecidos, uno esperaría que construyan herramientas parecidas y, por tanto, que hagan un trabajo parecido. Es como clasificar a la gente por el contenido de su cesta de la compra: si ambas llevan pasta, tomate y queso, imaginas una cena similar. El problema aparece cuando recuerdas que con los mismos ingredientes se cocinan platos muy distintos, según el horno, el tiempo y la receta. En células pasa algo comparable: el mismo “inventario” de transcritos no garantiza la misma función, ni la misma forma, ni las mismas conexiones.

Esa tensión entre lo molecular y lo funcional es el corazón del debate que plantean M. Neşet Özel y Claude Desplan en un análisis publicado en Nature: definir tipos por transcritos es útil y escalable, pero puede ocultar diferencias importantes cuando intentamos entender cómo trabaja un tejido, en especial el cerebro. Continúa leyendo «¿Dice el ARN lo que hace una célula? Lecciones inesperadas de neuronas del pez cebra»

Un “relleno de baches” molecular para reparar ARN tóxico: la pista que abre nuevas opciones frente a la distrofia miotónica

La distrofia miotónica tipo 1 (DM1) es un buen ejemplo de cómo un error diminuto puede desencadenar un caos enorme. No hablamos de perder un gen completo, sino de un “tartamudeo” del código: una secuencia corta se repite demasiadas veces. En DM1, esa repetición se conoce como CTG en el ADN; al copiarse a ARN se convierte en CUG, y ahí empieza la complicación. En personas sin DM1, esa repetición suele aparecer entre 5 y 35 veces; en pacientes puede escalar a cientos o miles.

Ese exceso de repeticiones hace que el ARN adopte una forma que no debería: un bucle en horquilla (como una cinta que se pliega sobre sí misma). La imagen cotidiana sería una cuerda con demasiados nudos: ocupa espacio, engancha cosas que pasan cerca y bloquea el movimiento. En la célula, ese “enganche” captura proteínas esenciales para el procesamiento del ARN, un proceso que ayuda a fabricar proteínas correctas a partir de instrucciones genéticas. El resultado se parece a un atasco en hora punta: si las proteínas que organizan el tráfico quedan atrapadas, muchas rutas celulares se desordenan y aparecen síntomas que pueden afectar al músculo, el corazón, la respiración o incluso la visión.

En cifras, organizaciones como la Myotonic Dystrophy Foundation sitúan la prevalencia global en torno a al menos 1 de cada 2.300 personas, con la advertencia de que puede estar infradiagnosticada. Continúa leyendo «Un “relleno de baches” molecular para reparar ARN tóxico: la pista que abre nuevas opciones frente a la distrofia miotónica»

OpenAI, Anthropic y Google entran en la consulta: así son sus nuevas herramientas de IA en salud

El inicio de 2026 ha traído una señal clara: la IA en salud ya no es una promesa lejana ni un experimento reservado a laboratorios. Tres actores clave del sector —OpenAI, Anthropic y Google— han presentado propuestas orientadas específicamente a la atención sanitaria, con enfoques distintos pero un mismo trasfondo: automatizar tareas delicadas, ayudar a interpretar información clínica y facilitar que pacientes y profesionales lleguen mejor preparados a decisiones importantes.

Según contó ZDNET en un repaso reciente, estas novedades llegan en un contexto contradictorio. Por un lado, existe entusiasmo por lo que la automatización puede agilizar. Por otro, persisten preocupaciones serias sobre privacidad de datos y sobre un problema bien conocido en los chatbots: las alucinaciones, cuando el sistema inventa información con una seguridad que puede resultar peligrosa si alguien la toma como consejo médico. Aun así, la adopción sigue avanzando, especialmente porque mucha gente ya utiliza chatbots generalistas para dudas de síntomas, seguros o tratamientos, incluso sin herramientas específicas diseñadas para ello. Continúa leyendo «OpenAI, Anthropic y Google entran en la consulta: así son sus nuevas herramientas de IA en salud»

Transistores 3D de hidrogel: la electrónica “gelatinosa” que empieza a hablar el idioma de las células

Los transistores de silicio llevan décadas siendo el “interruptor” universal de la tecnología: abren y cierran el paso de corriente para que un procesador calcule, una memoria guarde datos o un sensor traduzca señales. El problema es que ese interruptor, tal y como lo conocemos, nació para un mundo rígido y plano. La mayoría de transistores comerciales se fabrican como capas delgadas sobre superficies duras; funcionan de maravilla en un teléfono, pero encajan mal cuando el objetivo es interactuar con sistemas blandos, húmedos e irregulares como los tejidos del cuerpo.

En bioelectrónica, esa incompatibilidad se nota como una diferencia de “idioma” y de “textura”. El tejido se dobla, respira y se regenera; un circuito clásico, en cambio, se comporta como una tabla de madera pegada a una esponja. En el mejor de los casos, la interfaz es limitada; en el peor, la rigidez provoca inflamación, microdaños o señales inestables. Por eso, desde hace años se persigue una idea ambiciosa: construir electrónica que no solo sea flexible, sino realmente tridimensional y suave, más parecida a un tejido que a una oblea. Continúa leyendo «Transistores 3D de hidrogel: la electrónica “gelatinosa” que empieza a hablar el idioma de las células»

Un plano en 4D del genoma humano: cómo el plegado del ADN decide qué genes hablan y cuáles callan

Cuando pensamos en el ADN, solemos imaginar una especie de “cinta” con instrucciones escritas. Esa imagen funciona para entender la secuencia genética, pero se queda corta para explicar cómo opera una célula real. Dentro del núcleo, el ADN no está extendido como un hilo sobre la mesa: está empaquetado y plegado de forma dinámica, como si guardáramos un mapa gigante doblado muchas veces y, según la necesidad, abriéramos justo la zona que nos interesa. Ese gesto cotidiano es una metáfora bastante fiel: el modo en que el genoma se pliega condiciona qué partes quedan accesibles y cuáles quedan escondidas, y eso influye directamente en la expresión génica.

La novedad de los últimos años es que la biología está pasando de leer el genoma como un texto a comprenderlo también como una arquitectura. En ese contexto, un trabajo reciente presenta los mapas más completos hasta ahora sobre cómo se organiza el genoma humano en tres dimensiones y cómo esa organización cambia con el tiempo, un enfoque que se suele describir como nucleoma 4D. Continúa leyendo «Un plano en 4D del genoma humano: cómo el plegado del ADN decide qué genes hablan y cuáles callan»