La arquitectura monumental del antiguo Egipto sigue despertando interrogantes que desafían las explicaciones convencionales. Entre las teorías más insólitas destaca la que propone que las pirámides funcionaban como gigantescos carburadores, un planteamiento que merece ser analizado desde múltiples perspectivas interdisciplinares. Este informe examina los fundamentos de dicha hipótesis, su relación con investigaciones recientes sobre técnicas constructivas, y las críticas de la comunidad académica.