Las redes sociales, como Facebook y Twitter, han transformado nuestra manera de interactuar y compartir información, pero también han dado lugar a un fenómeno preocupante: la difusión masiva de desinformación. Un nuevo estudio, publicado en la revista Science, destaca cómo la indignación moral, esa mezcla de enojo y disgusto que sentimos ante ciertas injusticias, es un motor clave detrás de este problema.