El fuego griego fue mucho más que una sustancia inflamable; era una combinación de elementos que parecía desafiar las leyes naturales conocidas en su tiempo. Su principal componente era la nafta, una fracción del petróleo extremadamente inflamable, que, junto con ingredientes como el azufre, la resina de pino, la cal viva y posiblemente nitrato de potasio, generaba una mezcla con propiedades extraordinarias. Este cóctel no solo ardía con una temperatura que podía superar los 1.000 grados Celsius, sino que también era capaz de mantenerse encendido sobre el agua, un detalle crucial en el contexto de la guerra naval.
Continúa leyendo «El fuego griego: ciencia, estrategia y misterio de un arma legendaria»