La compresión de datos es una de esas tecnologías invisibles que usamos constantemente sin pensar en ella. Cada foto JPEG, cada vídeo de YouTube, cada archivo ZIP que envías por correo, cada página web que cargas, usa alguna forma de compresión. Entender los principios básicos —y sobre todo, saber cuándo usar qué formato— ahorra espacio, ancho de banda y frustraciones. Llevo más de 12 años trabajando con archivos multimedia y backups, y la elección correcta de formato de compresión puede significar la diferencia entre un archivo de 50 MB y uno de 5 MB sin pérdida visible de calidad. Continúa leyendo «Compresión de datos explicada: formatos, algoritmos y cuándo usar cada uno»