El problema de los robots humanoides en 2026 no es que no existan. El problema es que no saben hacer nada útil de forma consistente. Pueden caminar en demostraciones controladas, hacer gestos en ferias tecnológicas y cargar objetos en condiciones ideales. Pero entrenados para el mundo real —con suelos irregulares, objetos que se caen, personas que se mueven de forma impredecible, luces variables— fallan con una frecuencia que ningún fabricante quiere reconocer públicamente. La razón es simple: les faltan datos. Y los datos de entrenamiento de robots físicos son incomparablemente más caros de generar que los de modelos de lenguaje. Continúa leyendo «China abre en julio la primera «escuela para robots humanoides»: 100 modelos distintos, 50.000 datos diarios y una plataforma de intercambio entre fabricantes»