Las baterías de litio tienen un enemigo que no aparece en las fichas técnicas pero que determina cuántos ciclos aguantan y cuán seguros son: el daño mecánico de los electrodos. Cada vez que cargamos y descargamos, los materiales del interior de la batería se expanden y contraen. Un electrodo de grafito puede crecer hasta un 10% durante la inserción de litio. Un electrodo de silicio —el material que promete triplicar la densidad energética— se expande hasta un 300% o incluso 400%. Y tanto la expansión como la contracción generan estrés mecánico que, ciclo a ciclo, termina produciendo grietas en el material activo y delaminación: el desprendimiento del recubrimiento activo del colector de corriente. Continúa leyendo «Grietas, delaminación y el límite oculto de las baterías de litio: por qué el problema mecánico de los electrodos se vuelve crítico al buscar más densidad energética»