¿Alguna vez has descargado una app para una única tarea—como buscar un vuelo, comparar precios, o ver un mapa específico—y después se queda olvidada en el fondo de tu móvil? Cuesta admitirlo, pero seguro tienes más de una app “fantasma” ocupando espacio y pidiendo atención. La arquitectura digital ética propone algo diferente: crear aplicaciones destinadas a desaparecer de forma limpia cuando su propósito se cumple.