Antes de los libros baratos y de la electricidad, el entretenimiento eran los demás: historias junto al fuego, cotilleo, canciones, juegos con piedras y huesos, bailes, apuestas y noches enteras de conversación. Y no, nuestros antepasados no trabajaban de sol a sol los 365 días del año: tenían bastante más tiempo libre del que solemos imaginar.
La pregunta se la hice a una IA por pura curiosidad, y su respuesta me pareció tan buena que dediqué una tarde a contrastarla con estudios reales de antropólogos e historiadores. El resultado: casi todo lo que contaba se sostiene, con algún matiz importante que la IA no señaló. Y los datos verificados dibujan un retrato incómodo de nuestro presente, en plena economía de la atención que ya llega a pagarnos por mirar anuncios, con 6 horas y 51 minutos diarios de pantalla por persona según DataReportal.