Si tienes perro, seguro te ha pasado: llegas a casa después de un mal día y tu compañero de cuatro patas se te queda mirando, se acurruca a tu lado y parece entenderlo todo sin que digas una palabra. ¿Es telepatía? ¿Un sexto sentido? Nada de eso. Lo que ocurre es que tu perro probablemente está oliendo tus emociones.