Perseverance bate el récord de distancia total recorrida en otro mundo: 45,22 km en Marte

El rover Perseverance de la NASA es ya el vehículo que más distancia ha recorrido sobre la superficie de otro mundo. El 11 de octubre de 2026, en su sol (día marciano) 2.006, alcanzó los 45,22 kilómetros acumulados y dejó atrás los 45,16 km de Opportunity, el anterior plusmarquista.

Lo anunció el Jet Propulsion Laboratory de la NASA el 12 de octubre en su nota sobre el récord de distancia total de Perseverance. Conviene precisarlo: es un récord de distancia total a lo largo de la misión, no de la distancia recorrida en un solo día.

Y lo más llamativo no es la cifra, sino cómo la ha conseguido: conduciendo casi siempre solo.

¿Qué récord ha batido exactamente Perseverance?

El de distancia total recorrida por un vehículo fuera de la Tierra. Perseverance ha sumado 45,22 km desde que aterrizó en el cráter Jezero el 18 de febrero de 2021, frente a los 45,16 km que Opportunity acumuló en casi 15 años de misión. Perseverance lo ha hecho en unos cinco años y medio.

La NASA aprovecha para repasar la tabla de los grandes conductores fuera de la Tierra:

  • Perseverance (Marte): 45,22 km.
  • Opportunity (Marte, 2004-2018): 45,16 km.
  • Lunojod 2 (Luna, Unión Soviética, 1973): 39 km.
  • Curiosity (Marte, en activo): más de 38,07 km.
  • Vehículo lunar del Apolo 17 (1972), conducido por Gene Cernan y Harrison Schmitt: 35,7 km.
  • Spirit (Marte): 7,7 km.

El día del récord, el rover hizo un trayecto de 91,31 metros. No fue una jornada espectacular, solo la que le bastó para cruzar la línea.

¿Cómo ha conducido tanto en tan poco tiempo?

Gracias a la autonomía. Perseverance ha recorrido más del 90 % de su distancia total con AutoNav, el sistema que le permite cartografiar los obstáculos mientras avanza y trazar su propio camino entre los puntos de paso que fijan los planificadores desde la Tierra. La primera versión de AutoNav, la de Spirit y Opportunity, solo se usó en torno al 5 % de sus trayectos.

La diferencia está en el cálculo. Según el JPL, Perseverance evalúa 600.000 puntos de medida cada vez que analiza el terreno; Sojourner, el primer rover marciano, usaba 20. Eso le permite recorrer hasta 412 metros en un solo sol a su velocidad máxima, que en suelo llano y firme no llega a los 152 metros por hora, según la ficha técnica de los componentes del rover.

«La misión original no pedía más de 12,4 millas de conducción», recuerda Steven Lee, jefe de proyecto de Curiosity y Perseverance en el JPL. Esas 12,4 millas son unos 20 km: Perseverance ya ha recorrido más del doble. Mark Maimone, subjefe del equipo de operaciones robóticas del rover, lo resume así: «Con autonomía para simplemente avanzar, Perseverance conduce mejor que el que aterrizó».

¿Qué hay detrás de tanto kilómetro?

La distancia no es un fin en sí misma: sirve para llegar a las rocas que interesan. Perseverance ha recogido 29 muestras de roca y regolito en el fondo del cráter, en un antiguo abanico deltaico y en el borde de Jezero, dentro de su objetivo de buscar señales de vida microbiana antigua.

Ahora se dirige a una zona llamada Idubi, en la región de Lac de Charmes, junto al borde occidental del cráter, donde el equipo espera encontrar restos de antiguos sistemas hidrotermales. La NASA ha aprobado la primera extensión de la misión, que empezó en octubre y llega aproximadamente hasta finales de 2028, con un objetivo posterior hacia el sur: Rainbow Falls, un bloque de corteza antigua de unos 100 metros de ancho.

Un detalle técnico que explica por qué puede seguir en marcha: Perseverance no depende de paneles solares, sino de un generador termoeléctrico de radioisótopos (MMRTG) que convierte en electricidad el calor de la desintegración del plutonio-238, con una vida operativa prevista de 14 años. Es una de las tecnologías que nos están acercando al sueño de llegar a Marte. Mientras tanto, su veterano compañero sigue haciendo ciencia en otro cráter, como cuando Curiosity encontró un campo de texturas en panal en Marte.

Mi lectura es que el titular del récord se queda corto. Lo relevante no es que un robot haya superado a otro por 60 metros, sino que en más del 90 % de esos 45 km ha sido el propio rover el que ha evaluado el terreno y trazado su camino. Esa autonomía es la que hará viable explorar más terreno sin que cada metro dependa de una orden enviada desde la Tierra.

La siguiente pregunta es cuánto puede durar. Con la extensión aprobada hasta 2028 y un generador pensado para 14 años, Perseverance tiene margen para dejar el listón muy alto para la próxima generación de rovers.

NASA y el Departamento de Energía firman un acuerdo nuclear: un reactor rumbo a Marte en 2028 y otro para la Luna

La NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) han firmado un acuerdo para trabajar juntos en todo el ciclo de la energía nuclear espacial, desde el combustible hasta la operación en vuelo. Lo firmaron el 8 de octubre de 2026 el administrador de la NASA, Jared Isaacman, y el secretario de Energía, Chris Wright.

El memorando se titula «Accelerating American Leadership in Space Nuclear Power and Propulsion» y entra en vigor el 1 de noviembre, según la nota oficial de la NASA. Los dos proyectos que le dan sentido tienen nombre propio: SR-1 Freedom, una nave de propulsión nuclear eléctrica con destino a Marte, y Lunar Reactor-1, un reactor para la futura base lunar.

¿Qué cubre exactamente el acuerdo?

Es un marco de colaboración «de extremo a extremo» para el desarrollo nuclear espacial. Incluye investigación, producción de combustible, pruebas, integración en el lanzador y operaciones.

Se firmó en la cumbre Science: A Golden Age, en Washington, organizada por la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, cuyo director, Michael Kratsios, asistió sin firmar. La NASA dice que el memorando refuerza la colaboración que ya existía en sistemas de fisión y radioisótopos.

El contexto político es claro. La orden ejecutiva de diciembre de 2025 sobre la superioridad espacial estadounidense encarga a la NASA un reactor de superficie lunar listo para lanzar en 2030. La agencia asegura que avanza hacia ese objetivo junto al DOE. No es la primera vez que se plantea: en 2025 ya analizamos si llevar un reactor nuclear a la Luna era una idea descabellada.

«La energía nuclear nos permitirá ir más lejos y operar durante más tiempo», dijo Isaacman, que según World Nuclear News habla de una nueva era «Nuclear-NASA».

SR-1 Freedom: un reactor que empuja hacia Marte

SR-1 Freedom (Space Reactor-1) es lo que la NASA llama «la primera nave interplanetaria impulsada por fisión». Usa propulsión nuclear eléctrica: el reactor no expulsa gases calientes como un cohete nuclear térmico, sino que genera electricidad para alimentar propulsores eléctricos.

Según World Nuclear News, la nave irá a Marte dentro de la misión SkyFall, con lanzamiento previsto a finales de 2028. El reactor se encenderá 48 horas después del despegue, una vez que la nave haya escapado de la gravedad terrestre. Llevará tres helicópteros de la clase Ingenuity, con cámaras y radar de penetración terrestre, para estudiar posibles zonas de aterrizaje y buscar agua bajo la superficie.

Scientific American da la potencia del reactor: 20 kilovatios. Y aporta el contexto que la nota oficial omite. Estados Unidos solo ha puesto en órbita un reactor nuclear, el SNAP-10A, en 1965. Y DARPA canceló en 2025 el programa DRACO de cohete nuclear térmico.

No todos lo ven claro. Andrew Higgins, ingeniero aeroespacial de la Universidad McGill, sostiene en esa misma revista que la propulsión nuclear eléctrica tiene más sentido para destinos lejanos que para Marte. Un antiguo alto cargo de la NASA califica 2028 de «ajustado», aunque no imposible.

Lunar Reactor-1 y el resto del paquete nuclear

Lunar Reactor-1 es un sistema de energía de fisión en superficie para mantener la base lunar durante las noches lunares y en zonas de sombra. Alimentaría hábitats, comunicaciones, instrumentos, vehículos y el uso de recursos locales. La nota de la NASA no da su potencia ni una fecha concreta más allá del objetivo de 2030.

World Nuclear News añade que SR-1 servirá de base para LR-1. Tiene lógica: volar un reactor en el espacio profundo antes de instalar otro en la Luna reduce incertidumbre.

El acuerdo cubre también los sistemas de radioisótopos, que la NASA usa desde 1961. Dragonfly, el helicóptero que despegará rumbo a Titán en 2028, llevará un generador termoeléctrico de radioisótopos y 24 unidades calefactoras ligeras. NASA y DOE suministrarán otras 24 al rover Rosalind Franklin de la ESA.

Para entender por qué todo el mundo vuelve a la fisión, basta con mirar los límites de la energía solar lejos del Sol o en la sombra. Es uno de los motivos que repasamos al hablar de las tecnologías que nos acercan al sueño de llegar a Marte.

Mi lectura: el memorando es papel, pero papel útil. El cuello de botella de la energía nuclear espacial nunca ha sido la física. Han sido la coordinación entre agencias, el combustible y los permisos de lanzamiento, y eso es lo que este acuerdo pretende ordenar. Lo que no resuelve es el calendario. Un reactor de 20 kW que aún no se ha construido, en una nave que debe despegar a finales de 2028, es una apuesta muy ajustada, y la historia reciente, con DRACO cancelado, invita a la prudencia. Si SR-1 Freedom llega a encenderse, el reactor lunar de 2030 dejará de sonar a promesa política. Si se retrasa, arrastrará también al reactor lunar.

La NASA enciende un propulsor nuclear de litio que podría llevar humanos a Marte: 120 kilovatios y 25 veces más potencia que la misión Psyche

La NASA acaba de dar el primer paso creíble hacia un sistema de propulsión que pueda llevar humanos a Marte sin convertir el viaje en una misión suicida. Lo cuenta Passant Rabie en Gizmodo este 1 de mayo. Los ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) encendieron un prototipo de propulsor electromagnético dentro de una cámara de vacío, alcanzando potencias de hasta 120 kilovatios, el nivel más alto registrado en pruebas estadounidenses de propulsión eléctrica. Eso es más de 25 veces la potencia de los propulsores eléctricos de la misión Psyche, que se lanzó en 2023 hacia un asteroide rico en metales. Continúa leyendo «La NASA enciende un propulsor nuclear de litio que podría llevar humanos a Marte: 120 kilovatios y 25 veces más potencia que la misión Psyche»

NASA pone a prueba las explicaciones “sin vida” de los orgánicos en Marte y no cierran del todo

Cuando hablamos de Marte, a veces esperamos anuncios con fanfarrias: “vida encontrada”, “prueba definitiva”, “misterio resuelto”. La realidad científica suele ser más parecida a revisar migas en la encimera para reconstruir qué pasó en la cocina. Eso es justo lo que propone un nuevo trabajo difundido por NASA: mirar con lupa unas moléculas orgánicas detectadas por el rover Curiosity y preguntarse si los procesos no biológicos que conocemos bastan para explicar su abundancia.

El punto de partida viene de marzo de 2025, cuando se reportaron pequeñas cantidades de decano, undecano y dodecano en una muestra de roca analizada dentro del laboratorio químico a bordo de Curiosity. Son compuestos orgánicos relativamente grandes para los estándares marcianos medidos hasta ahora, encontrados en un antiguo barro endurecido (mudstone) del cráter Gale. En la Tierra, moléculas relacionadas suelen aparecer como “fragmentos” de ácidos grasos, piezas habituales de las membranas celulares. Esa asociación pone la imaginación a correr, pero no es una pista exclusiva de la biología: ciertos procesos geológicos también pueden fabricarlas. Continúa leyendo «NASA pone a prueba las explicaciones “sin vida” de los orgánicos en Marte y no cierran del todo»

26 nuevas bacterias en las salas limpias de la NASA: por qué el hallazgo obliga a “parar y revisar todo”

Las salas limpias de la NASA suelen describirse como algunos de los lugares más controlados del planeta. No es una exageración: su misión es impedir que microorganismos terrestres se cuelen en una nave espacial como polizones invisibles. Si una sonda viaja a otro mundo con bacterias pegadas en una esquina, el problema no es solo “ensuciar” un destino lejano; es contaminar pruebas científicas futuras y complicar la gran pregunta de la astrobiología: si existe vida fuera de la Tierra.

La imagen mental útil es la de una cocina impecable antes de preparar un plato para alguien con alergias graves. No basta con que “se vea limpio”. Hay que reducir al mínimo lo que no se ve: polvo, esporas, células, restos microscópicos. En una sala limpia, ese cuidado se multiplica con filtros, controles de humedad, productos químicos y luz ultravioleta, todo pensado para que la vida microbiana lo tenga dificilísimo. Continúa leyendo «26 nuevas bacterias en las salas limpias de la NASA: por qué el hallazgo obliga a “parar y revisar todo”»

New Glenn lleva a Marte dos sondas de la NASA y logra un aterrizaje exitoso

Blue Origin ha dado un nuevo paso en su historia espacial con el exitoso lanzamiento de su cohete New Glenn, que transportó dos pequeñas sondas marcianas de la NASA. Esta misión, además de inaugurar un enfoque innovador para enviar cargas a Marte, logró por primera vez el aterrizaje controlado de su primera etapa, consolidando la capacidad reutilizable del vehículo. Continúa leyendo «New Glenn lleva a Marte dos sondas de la NASA y logra un aterrizaje exitoso»

Nuevas pistas refuerzan la hipótesis de un antiguo océano en el hemisferio norte de Marte

Durante décadas, la comunidad científica ha debatido si Marte albergó en el pasado cuerpos de agua a gran escala. La idea de un océano en su hemisferio norte ha sido sugerida muchas veces, pero hasta ahora, las pruebas eran ambiguas o indirectas. Un nuevo estudio de la Universidad de Arkansas aporta un argumento más sólido: la existencia de deltas fluviales en Marte con zonas de «aguas muertas» similares a las que existen en la Tierra, visibles desde el espacio. Este hallazgo ofrece un indicio poderoso de que ríos marcianos desembocaban en un océano antiguo.

El equipo de investigación, liderado por el estudiante de doctorado Cory Hughes, analizó formaciones rocosas fluviales terrestres y las comparó con estructuras similares observadas en Marte. Su enfoque combinó estudios de campo en Arkansas y datos satelitales del planeta rojo. La idea central era detectar señales del fenómeno geológico conocido como «zona de retaguardia» o backwater zone, una región donde el río pierde velocidad al acercarse a un cuerpo de agua mayor. Continúa leyendo «Nuevas pistas refuerzan la hipótesis de un antiguo océano en el hemisferio norte de Marte»

Posibles signos de vida pasada en Marte: la NASA redobla su apuesta científica

Una muestra de roca marciana, recolectada por el rover Perseverance, ha puesto a la NASA frente a uno de los momentos más esperados en la historia de la exploración espacial: la posibilidad tangible de que haya existido vida en Marte. Este descubrimiento se ha hecho en el cráter Jezero, una región que en tiempos remotos fue un lago con valles fluviales conectados. La roca, bautizada como «Cheyava Falls», contiene señales químicas que podrían ser una «biofirma», es decir, una huella dejada por procesos biológicos. Continúa leyendo «Posibles signos de vida pasada en Marte: la NASA redobla su apuesta científica»

NASA busca ideas universitarias para avanzar en la exploración lunar y marciana

La NASA ha lanzado oficialmente una nueva edición de su desafío académico RASC-AL 2026 (Revolutionary Aerospace Systems Concepts – Academic Linkage), una convocatoria que invita a estudiantes universitarios de Estados Unidos a imaginar sistemas y tecnologías que puedan transformar la manera en que la humanidad explora la Luna y Marte. Continúa leyendo «NASA busca ideas universitarias para avanzar en la exploración lunar y marciana»

Trabajar en Marte: cómo podría organizarse una jornada laboral en el planeta rojo

Pensar en una futura colonia humana en Marte abre muchas preguntas fascinantes: ¿qué comeríamos?, ¿dónde viviríamos?, ¿cómo nos comunicaríamos con la Tierra? Pero hay una cuestión práctica que rara vez se plantea y es clave para nuestra rutina diaria: ¿cuándo trabajaríamos?

Marte tiene su propio ritmo, literalmente. Su día, conocido como «sol», es más largo que el terrestre, y aún no existe un sistema estandarizado de husos horarios. Entender cómo podría estructurarse una jornada laboral en ese contexto es un ejercicio que mezcla ciencia, organización y sentido común. Continúa leyendo «Trabajar en Marte: cómo podría organizarse una jornada laboral en el planeta rojo»