El deal que lleva meses en rumores tiene ahora cifras concretas: Stripe y Advent International han presentado una oferta conjunta de aproximadamente 53.000 millones de dólares (60,50 dólares por acción) para adquirir PayPal. El consejo de PayPal rechazó la propuesta como «inadecuada», según fuentes de Reuters. Pero sigue siendo la conversación más seria que se ha producido sobre el futuro de la empresa de pagos digitales y el análisis regulatorio apunta a una conclusión unánime: para que el deal prospere, alguien tendrá que vender Venmo o Braintree. Lo cubre TheNextWeb el 15 de agosto de 2026.
Por qué Stripe quiere a PayPal
Stripe procesa 1,9 billones de dólares anuales en volumen de pagos (dato de 2025, con crecimiento del 34% interanual). PayPal procesa más de 1,8 billones. La combinación crearía un actor con más de 3,7 billones anuales en volumen — aproximadamente el 1,6% del PIB global. Para Stripe, el atractivo no es solo el volumen: es lo que PayPal tiene que Stripe no tiene.
Stripe domina la infraestructura de pagos para empresas. PayPal tiene 439 millones de cuentas de consumidor en todo el mundo, Venmo con sus 90 millones de usuarios activos como la plataforma de pagos peer-to-peer líder en EEUU, y PYUSD — la stablecoin vinculada al dólar emitida por Paxos, con una capitalización de mercado de 2.840 millones de dólares. Y tiene Braintree, el procesador de pagos empresarial que compite directamente con el negocio principal de Stripe.
La primera vez que los rumores del acuerdo se publicaron, en febrero de 2026, las acciones de PayPal subieron un 7% — señal de que el mercado interpretó el interés de Stripe como confirmación de que el precio de PayPal había caído demasiado. La empresa alcanzó una capitalización de 360.000 millones en 2021; en 2026 cotiza alrededor de 42.000 millones. Una caída de más del 88% en cinco años, impulsada por márgenes de Braintree más bajos de lo esperado, competencia de Apple Pay y Google Pay, y dificultades para monetizar Venmo.
El problema del antimonopolio
El análisis regulatorio publicado por Mergermarket el 5 de agosto identifica el problema central con precisión: la oferta «combina dos lados del mercado de pagos digitales». Stripe es infraestructura para comerciantes (lado oferta). PayPal y Venmo son carteras para consumidores (lado demanda). Una empresa que controla ambos lados puede decidir qué transacciones ve y cómo las prioriza — exactamente el tipo de estructura que los reguladores de competencia consideran problemática.
La revisión involucraría a la FTC o el DOJ en EEUU, y simultáneamente a la Comisión Europea y reguladores de otros mercados. El análisis de Mergermarket prevé revisiones en múltiples jurisdicciones que podrían durar años y que casi con certeza exigirían desinversiones.
Los dos candidatos a ser vendidos:
Braintree es el procesador de pagos empresarial de PayPal — directamente el mismo negocio que Stripe. Venderlo como condición regulatoria tendría sentido, y Advent (el fondo de buyout que participa junto a Stripe) tiene experiencia en desinversiones complejas — gestionó la reestructuración de Worldpay. Bajo la propuesta actual, Advent cogería Braintree y lo fusionaría con sus propias inversiones en pagos, incluida Nuvei.
Venmo resuelve un problema diferente. La preocupación con Venmo es el dominio en pagos peer-to-peer para consumidores americanos. Separar Venmo de PayPal eliminaría esa concentración en el lado consumidor, pero también privaría a Stripe del activo con mayor potencial de crecimiento.
Unido a lo anterior está la cuestión de los datos. Una plataforma integrada que ve las transacciones de comerciantes (Stripe) y las carteras de consumidores (PayPal/Venmo) al mismo tiempo tiene acceso a un perfil de gasto que ningún actor tiene hoy. Los reguladores europeos verán ese aspecto con particular atención.
Venmo activa su integración con Google Play como método de pago: la plataforma de pagos P2P de PayPal se consolida como infraestructura de pagos en el ecosistema digital, aumentando su valor estratégico para cualquier adquirente.
El CEO de PayPal y el contexto del turnaround
Enrique Lores — ex CEO de HP que tomó el mando de PayPal el 1 de marzo de 2026 — ha implementado una reestructuración en tres divisiones (Consumer, Merchant, Braintree) y ha anunciado un recorte de aproximadamente el 20% de la plantilla global (~4.760 empleados). La guía de Q2 2026 proyecta una caída del 9% en EPS no-GAAP interanual.
La oferta de 60,50 dólares representaba una prima del 28% sobre el precio de cierre antes del anuncio. El consejo de PayPal la considera insuficiente, lo que puede ser postura de negociación o reflejo genuino de que Lores cree que el turnaround tiene más valor que lo que el deal reconoce.
Apple, en su propia batalla por controlar pagos fuera del App Store, ha tenido que ceder el control de las comisiones después de años de litigio antimonopolio. El paisaje de los pagos digitales en 2026 está definido por la fricción entre la integración que las grandes plataformas buscan y los límites que los reguladores intentan establecer.
Mi valoración
Lo que más me convence de la lógica estratégica del deal es la stablecoin. Stripe tiene Bridge (1.100 millones de dólares, adquirida en febrero de 2025) y Tempo (su propia Layer-1 para pagos con Visa, Mastercard, Klarna). PayPal tiene PYUSD. Juntos formarían la pila de pagos en stablecoin más completa del mundo, en un momento en que la regulación de activos digitales en EEUU y Europa se está aclarando. Ese es el deal de 2026 visto desde 2028.
Lo que más me preocupa es que Stripe pague demasiado. La oferta de 53.000 millones es ocho veces el flujo de caja libre ajustado de PayPal. A esas valoraciones, la creación de valor para los accionistas de Stripe requiere una integración sin fricciones regulatorias y sin pérdida de clientes — dos cosas que, en una adquisición de esta complejidad, nunca están garantizadas.
La pregunta a 12 meses es si el consejo de PayPal acepta una oferta mejorada, o si la resistencia regulatoria hace que Stripe decida retirarse.
