Investigadores de la Universidad de Sydney publicaron en Nature Communications (10 de febrero de 2026) un proceso que usa galio líquido suspendido en agua marina para producir hidrógeno verde activado únicamente por luz solar — sin necesitar electricidad externa ni desalinización previa. El descubrimiento fue recogido por El Confidencial el 3 de agosto de 2026 como uno de los avances de energía limpia más prometedores de 2026.
El equipo: el PhD candidate Luis Campos y el profesor Kourosh Kalantar-Zadeh del School of Chemical and Biomolecular Engineering de la Universidad de Sydney. La eficiencia del prototipo: 12,9% de conversión solar a hidrógeno — muy competitiva para un primer prototipo (las células solares de silicio empezaron con 6% en los años 50 y tardaron 40 años en superar el 10%).
Cómo funciona: la química del galio en agua
El galio es un metal con un punto de fusión extraordinariamente bajo — 29,8°C, prácticamente a temperatura corporal. Esto lo hace fácil de convertir en partículas líquidas suspendidas en agua. El mecanismo:
Paso 1: Las partículas de galio líquido se suspenden en agua marina normal (no necesita desalinización).
Paso 2: La luz solar impacta las partículas. El galio absorbe la energía y su superficie reacciona con el agua, liberando hidrógeno gaseoso (H₂) y formando oxi-hidróxido de galio (GaOOH).
Paso 3: El GaOOH se regenera electroquímicamente de vuelta a galio líquido — el proceso es un bucle circular. El galio actúa como catalizador que se consume y se regenera.
Lo que hace la diferencia frente a otros métodos de producción de hidrógeno verde:
- Sin desalinización: el agua marina funciona directamente. La superficie líquida del galio repele los iones de cloro que corroen los electrolizadores convencionales.
- Sin electricidad externa: solo luz solar. Los electrolizadores convencionales necesitan electricidad de fuentes renovables — añadiendo un paso y costes adicionales.
- Proceso circular: el galio se reutiliza, minimizando el desperdicio de material.
La relevancia para Australia y para el hidrógeno verde global
Australia tiene dos de los prerrequisitos para que este proceso sea relevante a escala: 26.000 km de costas con acceso a agua marina sin restricciones, y una de las mayores radiaciones solares del planeta en su territorio continental. Combinados, los dos hacen que Australia sea geográficamente ideal para producir hidrógeno verde con este método en áreas remotas costeras que no tienen acceso a agua dulce ni a la red eléctrica.
El hidrógeno verde es la apuesta de varios países para descarbonizar sectores que no se electrifican fácilmente: acero, cemento, fertilizantes, aviación, transporte marítimo. Australia tiene ambiciones de convertirse en exportador de hidrógeno verde a Japón, Corea del Sur y la UE.
El obstáculo que el proceso de la Universidad de Sydney no resuelve completamente: el galio tiene un suministro global de aproximadamente 500 toneladas anuales. Para escalar a producción industrial, habría que expandir significativamente la minería de galio o alearlo con materiales más abundantes (los investigadores mencionan la aleación con indio como mejora del rendimiento fototérmico).
La inversión de Google y Anthropic con $40.000M para infraestructura de IA indica que la demanda de energía limpia para centros de datos va a seguir creciendo — el hidrógeno verde podría ser parte de la solución para alimentar esa infraestructura en países sin acceso a energía nuclear o solar a gran escala. Netflix y la producción de contenido audiovisual con IA requieren centros de datos que a su vez requieren energía — el hidrógeno verde es parte de la respuesta global a cómo decarbonizar la infraestructura digital. Las condenas contra plataformas digitales por impacto en la sociedad incluyen también el impacto ambiental de sus operaciones — la presión regulatoria sobre las empresas tecnológicas para usar energía limpia hace que procesos como el del galio australiano tengan mercado real.
Mi valoración
Lo que más me convence del proceso del galio australiano es la elegancia del mecanismo: usar la superficie líquida del metal como barrera natural contra la corrosión del agua salada es un insight que evita el problema de los electrolizadores convencionales sin necesitar nuevos materiales exóticos.
Lo que más me preocupa es el salto de laboratorio a escala. 12,9% de eficiencia en condiciones de laboratorio es muy diferente de 12,9% en condiciones reales de mar (salinidad variable, temperatura, biofouling, intensidad solar cambiante). El equipo apunta a un reactor a escala media en 2-3 años y producción comercial hacia 2030. Ese tipo de proyección en tecnología de energía rara vez se cumple en los plazos previstos.
Preguntas frecuentes
¿Es este proceso rentable en comparación con otros métodos de hidrógeno verde?
Todavía no hay datos de coste comercial porque el proceso está en fase de laboratorio. Los investigadores lo comparan favorablemente con otros sistemas fotocatalíticos en términos de eficiencia (12,9% vs. 9,2% del estado del arte en 2023), pero el coste real incluye también la producción del galio, el reactor y la infraestructura de captación de hidrógeno. Esa cadena completa de costes se conocerá cuando haya un prototipo de escala media.
¿Por qué no se usaba galio antes para producir hidrógeno?
Luis Campos, el investigador principal, lo expresa con claridad: «El galio no había sido explorado antes como una forma de producir hidrógeno a alta tasa en contacto con agua — una observación tan simple que fue ignorada anteriormente.» El galio tiene una química de superficie única (muy «no pegajosa» en condiciones normales) que cambia radicalmente cuando se expone a luz. Ese cambio de comportamiento con la luz no había sido investigado sistemáticamente hasta este equipo.
¿Australia produce galio suficiente para escalar este proceso?
No actualmente. La producción global de galio es de aproximadamente 500 toneladas anuales, concentrada principalmente en China (que controla el 80% de la producción). Para escalar el proceso a nivel industrial, habría que expandir significativamente la producción o encontrar catalizadores alternativos. Los investigadores están explorando aleaciones de galio con indio y otros metales que podrían reducir la cantidad necesaria.
