Quaise Energy y la geotermia profunda: taladrar con microondas hasta 20 km para extraer el calor que la Tierra lleva acumulando miles de millones de años

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Quaise Energy y la geotermia profunda: taladrar con microondas hasta 20 km para extraer el calor que la Tierra lleva acumulando miles de millones de años

Debajo de tus pies, a diez o veinte kilómetros de profundidad, hay rocas a más de 400 grados centígrados. No en un volcán ni en Islandia: en prácticamente cualquier punto del planeta. Y hay una empresa californiana que está intentando llegar hasta ahí, no con brocas convencionales, sino con ondas milimétricas que vaporizan la roca directamente. Si funciona, la geotermia profunda podría convertirse en la única fuente de energía renovable que produce electricidad las 24 horas del día, los 365 días del año, sin depender del sol, del viento ni de baterías.

Cómo funciona: microondas en lugar de brocas

La empresa es Quaise Energy, con base en Massachusetts y fundada en el MIT. Su propuesta parte de una observación sencilla: las brocas convencionales se desgastan, se calientan y eventualmente fallan a partir de cierta profundidad. Cuanto más bajas, más roca caliente, más presión y más dificultad. El límite práctico de la perforación convencional está alrededor de 6-8 kilómetros. Para la geotermia de alta temperatura necesitas llegar al doble.

La solución de Quaise es usar ondas milimétricas, una tecnología desarrollada originalmente para reactores de fusión nuclear. Estas ondas, similares a las de un microondas doméstico pero concentradas en un haz de alta potencia, no perforan la roca mecánicamente: la calientan hasta que se vaporiza. El material vaporizado sale a superficie con el gas portador, y el pozo avanza sin que ninguna broca toque la roca.

El proceso completo funciona así: se perfora el primer tramo con brocas convencionales hasta donde es viable; luego el haz de ondas milimétricas toma el relevo hasta alcanzar los 10-20 kilómetros de profundidad, donde la roca está a entre 400 y 500 °C. Una vez abierto el pozo, se inyecta agua, que se calienta en contacto con la roca caliente y sube convertida en vapor supercaliente. Ese vapor mueve turbinas convencionales. Electricidad sin combustión, sin residuos radiactivos, sin variabilidad climática.

El gradiente geotérmico: ¿cuánto calor hay y dónde?

La Tierra pierde calor de forma continua hacia su superficie: aproximadamente 47 teravatios térmicos (TW) de forma natural, una combinación del calor acumulado desde la formación del planeta y el calor generado por la desintegración radioactiva de elementos en el interior. Para contextualizar: la humanidad consume en torno a 20 TW de energía primaria. El potencial teórico es enorme.

El calor no está distribuido uniformemente. El gradiente geotérmico medio es de unos 25-30 °C por kilómetro de profundidad, aunque varía según la geología local. En regiones volcánicas como Islandia o el oeste de Estados Unidos, el calor está a poca profundidad. En el resto del mundo, hay que bajar más. Quaise está diseñando su sistema para funcionar donde bajar 15-20 kilómetros es la norma, no la excepción, porque es ahí donde la oportunidad de mercado es más grande: prácticamente cualquier país.

La analogía que usa el propio equipo de Quaise es la de un destornillador láser: en lugar de girar contra la resistencia del material, lo desintegras. La broca convencional tiene límites físicos; el haz de microondas, no.

¿Qué tan renovable es la geotermia profunda?

La pregunta que plantea cualquier conversación honesta sobre la geotermia es exactamente la que formuló el usuario del que parte este artículo: si extraemos calor de la Tierra a gran escala, ¿la estamos enfriando?

La respuesta honesta es: técnicamente sí, pero la escala importa muchísimo. La geotermia puede usarse también para almacenar energía, lo que añade una dimensión adicional a la ecuación: un yacimiento geotérmico no tiene que ser solo una fuente de electricidad, puede actuar como buffer térmico. Pero incluso sin esa función, la escala del flujo térmico natural de la Tierra es tan masiva que extraer 1 TW —aproximadamente el 2% del flujo natural— durante siglos no va a «apagar» el planeta. Lo que sí puede ocurrir es el enfriamiento local de un yacimiento específico si se extrae calor más rápido de lo que se repone por conducción desde las rocas circundantes. Es un reto de ingeniería, no un peligro planetario.

El modelo de sostenibilidad que se aplica aquí es similar al de un bosque: si talan más rápido de lo que crece, se agota el yacimiento local. Si gestionan la extracción dentro de los límites de recarga natural, funciona como renovable. El IPCC clasifica la geotermia como renovable cuando se explota a un ritmo compatible con la reposición natural del calor.

Por qué Meta, Google y Microsoft están mirando a la geotermia

No es casualidad que la geotermia profunda esté recibiendo atención récord en 2025-2026. El motivo es la demanda energética de los centros de datos de IA, que necesitan electricidad continua y limpia, no intermitente. Meta, por ejemplo, firmó en 2025 un acuerdo con XGS Energy para 150 MW de geotermia de próxima generación en Nuevo México destinados a alimentar sus centros de IA. XGS Energy usa tecnología de roca seca caliente similar a la de Quaise. La diferencia es que XGS trabaja en profundidades más convencionales con estimulación hidráulica; Quaise quiere ir mucho más profundo con microondas.

El debate más amplio sobre qué fuentes de energía pueden alimentar la IA sin que el planeta se recaliente está siendo uno de los más relevantes de 2025-2026: nuclear, geotermia y almacenamiento en baterías son las tres apuestas para cubrir lo que la solar y la eólica no pueden garantizar por su intermitencia.

Mi valoración

Llevo siguiendo la geotermia profunda desde que los primeros proyectos de roca seca caliente empezaron a tomar forma hace más de una década, y lo que diferencia a Quaise del resto es la radicalidad de la apuesta técnica. Las ondas milimétricas no son tecnología de garaje: se usan en reactores de fusión desde los años 70, y adaptarlas a perforación es un desafío de ingeniería resuelto en laboratorio pero no a escala industrial todavía.

Lo que más me convence es el mercado al que apunta: el 85% de la superficie terrestre habitable tiene recursos geotérmicos suficientes a las profundidades que Quaise quiere alcanzar. Lo que más me preocupa es el salto entre demostración en laboratorio y pozo comercial. La historia de la energía está llena de tecnologías que funcionaban perfectamente a pequeña escala y fallaron en la economía del escalado.

La pregunta a cinco años no es si el calor existe —está ahí, masivo e inagotable a escala humana— sino si las microondas pueden llegar hasta él de forma fiable y a un coste que compita con la solar y la nuclear. Si la respuesta es sí, la geotermia profunda será la revolución silenciosa que nadie vio venir.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la geotermia convencional no funciona en todas partes?

La geotermia convencional requiere que el calor esté cerca de la superficie, generalmente con agua subterránea que actúe como fluido de transferencia. Eso solo ocurre naturalmente en zonas volcánicas como Islandia, las Azores o el oeste de Estados Unidos. En el resto del mundo, el calor existe a mayor profundidad y sin fluidos naturales suficientes, lo que hace que los pozos convencionales no sean económicamente viables.

¿Cuánto tiempo tardaría en enfriarse un yacimiento geotérmico profundo si se sobreexplota?

Depende de la tasa de extracción y de la conductividad térmica de la roca. En proyectos bien diseñados con múltiples pozos espaciados, los modelos muestran recuperación en décadas. Si se extrae a un ritmo que supera la conducción natural de calor, el yacimiento puede tardar siglos en recuperar temperatura. Es exactamente el mismo cálculo que se hace con los acuíferos: sostenible si se extrae dentro de la tasa de recarga natural.

¿Cuándo podría estar disponible la tecnología de Quaise Energy?

Quaise tiene como objetivo demostrar su sistema a escala piloto en 2027-2028 y alcanzar producción comercial en la primera mitad de los años 2030. Los plazos en energía suelen alargarse, y el principal cuello de botella no es la física sino la ingeniería de materiales para mantener el haz estable a esas profundidades y temperaturas.